María Fernanda Moletto . Con la tecnología de Blogger.

miércoles, 9 de agosto de 2017

EL PORTAL DEL TIEMPO




Hace ya un tiempo volví de la Habana, un lugar al que hace mucho tiempo en otra vida y en otra galaxia había conocido, pero no del todo como a mí me hubiese gustado y sin querer una pequeña chispa dentro de mi ser se extinguió. Las circunstancias de aquella época no vale la pena detallarlas. Me quedo con los lindos recuerdos y el perdón. Sobre todo el perdón a mí misma. Había leído e intentado entender aquello, pero vivirlo en profundidad es alivianar el alma por entero. Así al aterrizar en aquél aeropuerto volvieron a mí imágenes que sencillamente habían quedado en el limbo. Cada una de ellas se sanó y se liberó desde el primer momento en que visualicé a quién hacía posible el milagro del volver a pisar Cuba. El tiempo en ese abrazo se detuvo mientras mi alma alzaba los brazos al cielo para agradecer y agradecer. No es casualidad, porque hace mucho tiempo durante el 2012 me dediqué a realizar una peregrinación por aquellos lugares que sentía nostalgia. Sin duda recuperé en cada uno de esos rincones pedacitos de mi alma y me dí cuenta de que mi hogar en ese momento era Puerto Varas con nuestro lago y nuestro volcán como les llama Picolina al lago Llanquihue y al volcán Añañauca ( Osorno ). Con el paso del tiempo el corazón comenzó a pesar de nuevo y me dí cuenta que sin querer había dejado de hacer cosas que me apasionan, especialmente andar en bicicleta y caminar. Nada es casualidad en la vida y tal como el patito feo en su peregrinación hacia los suyos, en el momento en que está a punto de morir de frío, es recogido por un campesino, una mano firme y sabia me brindó aquel cobijo, energía y excusa para volver a pedalear en  mi bicicleta. Mi bicicleta, aquella compañera de tantas aventuras y recuerdos que  me acompañan por siempre, desde la tierra de mis raíces hasta el arena del desierto.  Sin darme cuenta terminé entrenando para realizar la vuelta al Lago Llanquihue. Tres días de intenso pedaleo,  durante el cual sentí mi cuerpo y fui consciente de cada respiración hasta llenarme de la energía necesaria para emprender mi propio sendero. El camino es largo y requiere constante entrenamiento. Aún quedaban en mí emociones rezagadas, especialmente la ira. Rabia hacia mi misma, de aquella que nos provoca el rechinar de dientes mientras dormimos y se hace presente frente a la menor provocación. Al mirarme en el espejo tan sólo veía mi imagen desgastada por el paso del tiempo y  la falta de sueño.  No es simple ser la golondrina del cuento. Ya de niña tantas veces envidié  a los príncipes felices que yacían durmiendo. Ahora entiendo que se despierta de a poco y que también se trata de un proceso doloroso, ya que la primera sensación es de malestar, particularmente en el dedo que el huso del entorno y las circunstancias hicieron sangrar con tanta crudeza. Así abren los ojos las almas que habían nacido despiertas. El entumecimiento pasa lentamente y de a poco se baten las alas y se comienza a brillar. La luz en tenue y sube en intensidad en momentos de gozo. La carrera ha comenzado y la sensación de ahogo es intensa. No sabemos todavía confiar en nuestro instintos. La abstracción del pensamiento permite entender que las alas nos sostendrán, no obstante el miedo es mayor y optamos por la seguridad de la rama. Una rama que sentimos débil bajo nuestros pies y caminamos en puntillas con tal de no quebrar la realidad en la que nos empeñamos en creer y crear. Volver a sentir las piernas durante un verano hace dos años al realizar una caminata en el Parque Nacional Altos del Lircay, me conectó con la necesidad de expiar mis errores y llorarlos hasta quedar seca. Mis extremidades inferiores  me demostraron que era capaz de continuar siempre y cuando hubiese un motivo para seguir contando y volví a enmendar el rumbo. Mi relato hasta aquí había sido una manera de gritarle al mundo que existo. Sin querer había vuelto a escuchar las voces externas que venían del amor y la preocupación, pero no era lo que yo necesitaba. Entonces soñé con ella. Con la vieja sabia que me hablaba, sólo que esta vez no la ignoré. Dentro de mí se producía el Big Bang y la chispa divina regresó tal y como había sido en un principio, a través de la palabra. A través de las historias que habían resucitado al nacer mi Picolina, pero que ahora cobraban sentido. El puma  se abría paso sigilosamente por el bosque con la certeza de encontrarse en la ruta correcta. Es la única manera de sobrevivir y mostrarle el camino a la cría. Si la madre es débil, los pequeños también mueren. La palabra cobró fuerza de tal modo que me transformé en un cóndor de alas extensas y crucé la Cordillera de los Andes. Por fin emprendía el vuelo hacia mi primer festival internacional de narración oral escénica. Buenos Aires me brindó bajo su aire europeo, entre callecitas, librerías, cuentos y cafés, la oportunidad de recordar la magia de viajar y conocer personas de otras latitudes. El mundo se abría lentamente ante mis pies para que pudiera caminarlo libremente y circular por la vida a mis anchas. Fue lindo recordar el tiempo de embarazo. Picolina me acompañó todo el tiempo, porque un  portal se abrió. Tan sólo un lapsus   atrás había visitado los mismos lugares con ella en la panza. Bueno,  no todos, porque esta vez sí no dejé nada pendiente. Con la Gaby recorrimos hasta el cementerio y resucitamos nuestra divinidad. Las contadas en teatros, escuelas y cafés junto a narradores que siempre había admirado fueron un sueño. Corrijo, una realidad maravillosa. Una realidad que ahora palpaba con mis propios pies en aquellos escenarios y mi voz cobraba vida desde el verdadero perdón. Dos ángeles cubanos removieron con su música y sus cuentos los últimos vestigios de incredulidad y así con fuerza y confianza volvimos con mi compañera de narración a casa a presentar espectáculos chispeantes, sensuales  y llenos de risa. El invierno en el sur es crudo. Últimamente los inviernos también se han tornado muy fríos. La carrera  por batir las alas sin descanso cobró su prenda con mayúscula. Mi cuerpo fatigado y algunas desilusiones hicieron corto circuito. Era el momento de pedir ayuda. No era la primera vez que me sucedía, pero si en esta ocasión palpé el limbo de la desesperación al notar que mis capacidades neurológicas se veían afectadas. Aquellas trabas tan usuales en mi persona se exacerbaron con creces. La explicación era sencilla y muy difícil de asimilar. Me diagnosticaron síndrome de realidad desordenada o falta de integración sensorial. Es un problema congénito que actualmente se corrige en los bebes y niños a temprana edad. En mi caso, si bien era y continúa siendo notorio algunas excentricidades,  éstas se manifestaron  tan enérgicamente que mi vida diaria se hizo insostenible. Saber el diagnóstico  por un tiempo me sumió en la tristeza y me volvió a conectar con la rabia. No podía dejarme vencer y permanecer como víctima de las circunstancias. ¡No esta vez! Antes que aquella tentación  se apoderara de mí volví a aferrarme a la vida, aún con mayor ímpetu del que enfrenté la difícil crianza de mi pequeña. El lema la Madre primero se convirtió en rugido y el puma de un brinco saltó sobre  el caimán. La búsqueda en espiral de a poco se torna en la línea recta que cierra el círculo. Había vuelto por esa flecha rezagada en el camino con la convicción de que se trataba de la última pieza del rompecabezas. El arco iris de color naranjo pintó mi faz de guerrera. El instinto le mostró al lobezno la huella para encontrar su manada. La luna llena brilló sobre la Habana y el aullido de los cuentos se escuchó por toda aquella Añeja Ciudad. La fuerza despertó y el poder de la palabra se manifestó en todo su esplendor. Hoy físicamente no me encuentro junto a la manada. Volví por mi cachorra a quien quiero mostrarle las bondades de aguas más cálidas. Es el golpe de timón más fuerte que he realizado hasta ahora y sin quererlo el más fácil, ya que la iluminación fue real. Durante un poco más de diez intensos días el tiempo se detuvo y se unió con la sabiduría del todo. Cayó el velo de la virtualidad y los duendes con una pócima mágica durmieron a los guardianes. La Bella Durmiente despertó del trance con el beso del príncipe, pero en esta ocasión sin miedo a tener los ojos bien abiertos. El amanecer llegó con el trino de las aves y el sol brilló con más fuerza. La Habana se abría ante mí en compañía de dos maravillosos mosqueteros y una mujer extraordinaria  con quién tenemos mucho más en común de lo que hubiéramos imaginado. Allí estábamos a punto de lanzarnos juntos a la aventura cuando la Habana y sus tiempos nos puso otra vez a prueba. Digo otra vez, porque curiosamente nunca nos tocó contar a todos juntos, pero las idas y venidas ya habían echo lo suyo. Claro, todo casi cae al vació por intentar imponer aquella resistencia que sin darnos cuenta le ponemos al momento. Allí el chiflado más joven que muere de amor por su novia se le ocurrió ir a comprar una tarjeta de internet. A la chiflada de mi persona decidió acompañarlo, porque pensó que ya era hora de recordar que era madre y quizás era prudente comunicarse para que la criatura no pensara que fue abandonada. Así me hizo prometerle antes de partir, que volvería, ya que en la entrevista de radio la locutora de broma dijo que por ahí nos  quedábamos y yo no alcancé a negarlo, pues sabía que mi nena estaba escuchando y también que la tentación era infinita. A quién se le ocurre intentar algo así en Cuba, los dioses se encargan de castigarlo y mostrarle que en esta isla mágica se vive sólo en el presente, que la virtualidad no existe, porque Yemayá es real y nos observa...Así fue como nos perdimos largo rato y caminamos por lugares que no teníamos idea lo peligrosos que podían ser, aún cuando en la Habana es muy poco probable que algo le suceda a un turista, debido a las estrictas leyes que existen al respecto. Claro, llevabamos dos horas y media caminando y en ese tiempo ya debíamos estar en el hotel para que el chiflado número 3 no se pusiera nervioso y la prima que nos alojaría en su casa no fuese a pensar que nos habíamos ido por nuestra cuenta. De vez en cuando los dioses hacían de la suya, pues de vez en vez olvidábamos que tan perdidos nos encontrábamos y disfrutamos de las calles, los rincones, compramos unas galletas que nos salvarían de morir de inanición hasta llegar a la fila del internet. Era realmente eterna. Con su voz pausada y su optimismo a toda prueba el hermanito menor no dudó en tomar su lugar. Lo miré como diciendo estás loco. Me leyó la mente y me tranquilizó: no te preocupes, que nos van a esperar. En ese momento volví a conectarme con la resistencia y me dio rabia, porque en verdad quería ir por aquel café, visitar la Bodeguita del Medio, la catedral e ir a la playa. Hay tiempo para todo, pero en ese momento la frustración fue tan evidente el Principito decidió ir a comprar sus regalitos, mientras yo le guardaba el lugar. Al cabo de un tiempo volvío feliz con lo que había encontrado, pero aún no había terminado. Adivinando lo que sucedía se devolvió, preocupado por mí. La tensión fue grande al ver que de pronto se acercaban las tres de la tarde, hora en que el local cerraba. De la nada aparecieron personas que no estaban físicamente en la cola y que iban delante nuestro. Al ver la cara de displicencia del guardia y el gusto con que pensaba cerrarme la puerta en las narices no pude contenerrme y sacando de la mochila la credencial del festival como si fuera un salvoconducto le dije: 
"Sabe, Ud. no nos puede tratar así. Somos narradores invitados por el Ministerio de Cultura de Cuba y participamos de una comisión importante. Necesitamos comunicarnos con nuestras familias, ya que nos habían garantizado internet y hasta ahora no hemos podido conectarnos". De verdad el poder Jedi de la palabra fue grande y fui la última en entrar. El Principito se quedó afuera y me hizo el gesto de intentar conseguir dos tarjetas. Entendí que debía comprar tres, pero fue menos inmediato de lo que esperaba. El guardia se dió el gusto de dejarme para el final y ser la última persona en ser atendida. El dinero convertible alcanzaba sólo para dos tarjetas, pero ya!. Chiflado número uno pensó por un minuto que no lo había conseguido, pero su carita se iluminó al ver que estaba a punto de escuchar la voz de su novia. Ahora había que salir de allí lo más pronto posible. Claro así lo veía yo, pero los planes de mi compañero eran diferentes y otra vez decidió ir por sus regalos. Qué va, mi sed y mi hambre eran tal, que me senté en un bar a esperarlo. A esas alturas, ya había realizado el trabajo interior necesario para confiar en la vida y total como dice el sabio dicho de la prima, si el pasto es tuyo, no hay chivo que te lo coma. Disfruté de mis limonadas y del arroz con camarones al ritmo del song cubano. Cuando creí que el tiempo que había pasado era prudente pagué la cuenta, fui al baño y me puse a esperar al Principito que apareció justo en el momento en que mi sonrisa se desvanecía y en  mi mentón se dibujaba el gesto de una niña a punto de ponerse a llorar. Respiré aliviada y aquí íbamos otra vez. Por supuesto que al ritmo de Costa Rica, tan romántico que lo acompañé estoica a comprar y tallar los últimos detalles para pedirle la mano a su chica. Sin querer disfrutamos en nuestra Odisea, de Parques, Centro Habana, El Capitolio, EL Barrio Chino y el Callejón de la ¨Poesía. Avanzamos bastante en triciclo y el resto nuevamente a pie hasta por fin vislumbrar un lugar que nos hiciera sentido. Por fin nos encontrábamos en  camino y volvíamos al Mundo Conocido  Ahora era cosa de apresurar el paso y ya está. Un taxista con quien intentamos negociar, por lo poco que podíamos ofrecer no nos llevó, pero sí nos indicó la ruta más corta.  La felicidad de llegar y ver a México y la prima esperando por nosotros nos inundó al punto de no notar la preocupación, la rabia y la frustración que nuestros amigos habrían podido sentir durante las 6 horas de nuestra ausencia. A esas alturas,  ya les invadía la angustia y una real preocupación. Del alivio pasaron al regaño y los chiflados perdidos reportaron lo sucedido.  La tarjeta de internet servió para escuchar esa vocecita dulce y alegre. Romeo habló con la novia y así partimos felices los cuatro. Los dioses a cada uno le habían dado una lección y ahora venía el tiempo de disfrutar. Nos montamos en un Almendrón para vivir los días que nos terminarían de unirnos para siempre...Las imágenes de aquellos días en casa de Aimara, el paseo del trío dinámico a la playa, ver a Eyder con su carita montado en la motocicleta gritando que nos volveremos  a ver, mi café con Jack  Sparrow en el Escorial  para continuar aquellas pláticas sin fin, acompañadas de una oración en la Catedral a los pies de la Virgen del Cobre, la misma que protegió a Cuba del Huracán... Esas imágenes nunca las olvidaré, porque un Corazón con Sombrero sabe apreciar en plenitud cuando el tiempo deja de ser tiempo y sucede el milagro de palpar el  paso siguiente en la evolución humana: trascender el tiempo y el pensamiento. Esto no implica dejar de pensar, sino dejar de identificarse completamente con el pensamiento, dejar de estar poseídos por el pensamiento. Sentirse  cómodos en el estado de no saber, ya que este  estado  lleva más allá  de la mente, porque la mente siempre está intentando concluir e interpretar y atrapar los hechos en una linea temporal.  Tiene miedo de no saber  y dejar que surja  un conocimiento más profundo no conceptual. La verdad es mucho más omniabarcante de lo que podríamos llegar a imaginar y el despertar espiritual consiste en despertar del sueño del pensamiento y citando a Eckart Tolle la atención es el poder y la sabiduría. La antención concentra el poder en el aquí y en el ahora y nos permite crear la realidad para la cual estamos destinados. Frente a ese portal del tiempo me vi en la escalera del la Bodeguita al leer que María Fernanda de Chile en el 2017 había estado allí. Sólo que no era mi letra. El momento fue tan especial, porque fue el momento en que mi Yo se unió a mi Súper Yo y estaba Licenciado de Testigo. Desde la  Habana despegando otra vez, sólo que en esta ocasión en la dirección correcta. En esta noche en vela escupiendo afuera las palabras para que la mente de girar, al mirar por la ventana a pesar del temporal me doy cuenta de que es luna noche de luna llena. La loba añora reunirse con los suyos, pero sabe que el poder está en el aquí y en el ahora y de ello depende cumplir el sueño goliardo de encantar nuevos horizontes  y continuar por la senda trazada por el poder de la Palabra más allá del Costillar. 

martes, 8 de agosto de 2017

UNA MUJER QUE LEE

Rivera-Garrido, Martha (2014). Fragmento de Los Amantes de Inbox de Papel.





No te enamores de una mujer que lee, de una mujer que siente demasiado, de una mujer que escribe… No te enamores de una mujer culta, maga, delirante, loca. No te enamores de una mujer que piensa, que sabe lo que sabe y además sabe volar; una mujer segura de sí misma. No te enamores de una mujer que se ríe o llora haciendo el amor, que sabe convertir en espíritu su carne; y mucho menos de una que ame la poesía (esas son las más peligrosas), o que se quede media hora contemplando una pintura y no sepa vivir sin la música. No te enamores de una mujer a la que le interese la política y que sea rebelde y vertigue un inmenso horror por las injusticias. Una a la que le gusten los juegos de fútbol y de pelota y no le guste para nada ver televisión. Ni de una mujer que es bella sin importar las características de su cara y de su cuerpo. No te enamores de una mujer intensa, lúdica y lúcida e irreverente. No quieras enamorarte de una mujer así. Porque cuando te enamoras de una mujer como esa, se quede ella contigo o no, te ame ella o no, de ella, de una mujer así, JAMÁS se regresa.

martes, 11 de octubre de 2016

DESARRAIGO

DESARRAIGO



Vengo llegando de la Isla de Chiloé y de algunos otros lugares más remotos de la Región de los Lagos y ya sea en lugares  apartados o en la ciudad me deja abatida el ver como el desarraigo es el mal principal que sufre la gente de mi Región. Me atrevo a decir que lo mismo ocurre a nivel país, pero en esta columna  me remitiré a la Región de los Lagos.  Me refiero a ese desarraigo desde el alma, pues nos hemos dejado invadir a tal punto por lo externo que con mucho dolor observo como   el desconocimiento acerca de nuestras raíces es tan profundo que hemos perdido contacto con lo más esencial: nuestra tierra, aquella Wenu Mapu en que habitaban nuestros ancestros, la misma que fue tan generosa también con quienes más tarde llegaron como emigrantes. Las industrias que han impulsado el crecimiento y el desarrollo en el sector han depredado la zona de los grandes bienes naturales que teníamos.  Los campos son  parcelados y construidos. La gente vende sus tierras, porque ya no saben trabajarlas. Son varias las generaciones que las dejaron abandonadas, pues confiaron en que la industria externa como las salmoneras y las lecherías  les entregarían una mejor calidad de vida.  Las aguas han sido contaminadas  y los bosques nativos  sin el manejo apropiado van siendo sustituidos por eucaliptos, como si el desastre ecológico  en la VIII y IX Región no sirvieran de ejemplo. Es urgente tomar conciencia que de cada uno de nosotros depende mantener la identidad del lugar en que habitamos, pues quienes más sufren el desarraigo son nuestros niños. Cada núcleo necesita manos y pies para que el amor pueda fluir. Si el ímpetu de las manos de los padres se vuelca hacia el exterior, los pasos de la generación venidera también dejarán el terruño.  ¿Quién entonces cultiva la tierra? ¿Quién narra la historia de nuestros abuelos? En una de las tantas micros que tuve que tomar conocí a un joven que trabaja por turnos lejos de su hogar.  Sus niños van a las escuela prácticamente todo el día, así la madre también puede trabajar en turnos infernales y se asegura de que ellos reciban alimentación. Queda en manos de los docentes que esos pequeños tengan modales y sean capaces de regular sus emociones. Tarea imposible si además tenemos en cuenta la crisis que sufre nuestro sistema educativo a nivel nacional durante tantas décadas, sin importar si son colegios municipales, subvencionados o privados.  La abuela del joven, quién falleció hace ya un tiempo era el último eslabón que conocía las tradiciones de la tierra en esa familia, pues los padres a finales principios de los 90, ya habían optado por ser parte de esta errónea idea de desarrollo. El resultado niños sufriendo el desamor, la rabia y el descontento de sus progenitores. Niños cuyos padres en estos momentos se encuentran desempleados, desilusionados y buscan refugio en la droga, el alcoholismo y la prostitución. Niños cuyos padres producto de todo lo anterior han caído en la violencia y por lo mismo se encuentran presos. Entonces muchos de estos niños y adolescentes caen en un sistema mucho peor llamado Sename. Los profesores no reciben el apoyo necesario para contener tanta carencia,  pues los recursos han sido descaradamente robados. Terminan agotados, cansados, enfermos y con licencia. Un primero básico que visité había pasado por 3 profesores jefes en lo que va del año. Basta como ejemplo  mencionar el escándalo del DAEM aquí en Puerto Varas. Los granos de arena como visitar una escuela y llevar una hora de ilusión a través de los cuentos, mitos y relatos de nuestra tierra ayudan sin duda a endulzar esta realidad, pero los héroes anónimos como los profesores, bibliotecarios y auxiliares que conocí y que conozco  también se cansarán un día de dar la pelea. ¿Cuánto tiempo más vamos a esperar? Los niños, los jóvenes, los campos y las aguas de nuestra región no pueden seguir esperando. Ten Ten, Kai Kai y los Pillanes, ya se han puesto en movimiento. Nosotros también tenemos que hacerlo.  Es urgente que como ciudadanos votemos de forma responsable  en estas elecciones por quienes proponen soluciones  a corto y largo plazo en torno a estos temas. Es una oportunidad al alcance de nuestras manos. Votemos desde el amor el amor a nuestra tierra. 

lunes, 29 de agosto de 2016

Bellas, pero no superficiales

Bellas, pero no superficiales 




Hoy junto a un grupo de amigas, que  la vida se ha encargado de acercarnos durante los años de escolaridad de nuestros niños,  nos comenzamos a preguntar si al querer de vez en cuando lucir alguna joya, lucir un lindo peinado y cosas parecidas nos convierten en una persona frívola o superficial. Todo a raíz de un comentario en las redes sociales que aludía  directamente a una conversación previa entre  mis amigas y   una mujer que prefiere comprar un árbol antes que una joya y así no ser una mujer tan básica. Cada uno es libre  y responsable de cómo piensa y opina, siempre y cuándo no le faltes el respeto a nadie. Fue entonces que comenzó el debate entre nosotras: 

¿ Somos frívolas si queremos lucir de vez en cuando una joya o preocuparnos durante horas del cuidado de nuestro cabello invirtiendo una mañana entera en la peluquería? Mi opinión es que no. Creo que para todas según nuestro alcance es muy bueno querer darnos un gusto para lucir más lindas y bonitas. A quién no le gusta sentirse bien y demostrar por fuera nuestro estado de ánimo y la luz del alma que llevamos dentro a través de pequeños detalles,  que para algunas puede ser una joya bonita, alguna bisutería, ropa interior que combine, zapatos nuevos, un pantalón que de fe de nuestra anatomía, etc. Las formas son innumerables y son ancestrales. Si buscamos información acerca del tema desde tiempos inmemoriales el hombre y la mujer sienten la necesidad de manifestar su belleza acompañándola de diferentes tipos de ornamentos. Es simplemente un gesto de cariño hacia nosotros mismos y no por eso seremos insensibles frente a las realidades que nos rodean. Hoy me di el gusto de pasar una mañana en la peluquería, porque quiero que mis cuentos luzcan también a través de mi apariencia en el escenario, lo cual no me convierte en una persona que no ame la naturaleza o no dejo de ser una persona solidaria frente a las realidades adversas que viven otras personas. Al contrario, el ser una persona que se  preocupa  sí misma , me da fuerza y me nutre  para preocuparme de los demás también. En mi opinión debemos ser cuidadosos con el fanatismo  y los prejuicios que sólo nos apartan de quienes se encuentran a nuestro lado. 

martes, 2 de agosto de 2016

RECONOCIENDO A BARBA AZUL





RECONOCIENDO A BARBA AZUL 




Los cuentos clásicos, ya sean considerados para niños o no, tienen su origen en la tradición oral, porque antiguamente era la manera en que se transmitían los temas que es necesario aprender en la vida. Todas las criaturas tienen que aprender que existen depredadores. Sin este conocimiento una mujer no podrá atravesar su propio bosque sin ser devorada (Sic 1). Saber reconocer al depredador en la vida significa crecer y convertirse en un ser que ha madurado y que ya ha dejado de ser vulnerable debido a la ingenuidad, inexperiencia o imprudencia. Saber reconocer a Barba Azul es un signo de haber crecido y hoy puedo decir que he madurado. El cuento clásico se trata de un hombre rico e interesante que lleva a pasear a tres hermanas a quienes consideraba en edad de merecer. Su estampa, su mirada  y la barba azul intimidaron a las hermanas mayores, pero la hija menor sintió compasión por la soledad de aquel varón y acepta su petición de matrimonio en un momento de juvenil exuberancia, el cual se mezcla a menudo con la insensatez, placer, felicidad y curiosidad sexual. (Sic 2). No es necesario volver a tener veinte años para volver a sentir algo así frente a quién se presenta como un caballero, interesado en la profesión de uno y en la historia en común que nos une. Obviamente deslumbrante si alguien así te ofrece participar en un proyecto atractivo que se mezcla en forma directa con tus intereses. Y así fue como Barba Azul se presentó otra vez frente a mí. La primera vez que le conocí, fui como la princesa del cuento. Muchos años y experiencias que me han enseñado a seguir mi intuición y optar por el auto cuidado. La vida está para eso:  para aprender y desarrollarnos, porque lamentablemente no nos criamos bajo el alero del circulo femenino en que se transmitía esa sabiduría ancestral a través de los cuentos o si los escuchábamos sólo oímos el cuento y tal vez  en algunas ocasiones servía de lección para no abrirle la puerta al lobo o no conversar con desconocidos. El cuento de Barba Azul invita a despertar y educar ese centro psíquico  esa brillante célula que toda mujer debe saber mantener encendida. (Sic 3). Entonces esta vez supe reconocerle y decirle que no, Qué no me prestaba para ese juego, pues si bien tenía que reconocer que me había deslumbrado sin transformarse en una dosis de adrenalina, no iba a caer en sus brazos.  Acepté un paseo con Barba Azul como las tres hermanas salieron a pasear en su carruaje para conocerlo, pero esta vez lo reconocí y lo llame por su nombre. Eres Barba Azul , le dije y añadí que no me iba a transformar en una mujer que traicione a otra por gozar de su compañía, que lo sentía en el alma, pero ahora que sabía que era casado algo entre nosotros era inviable. Sin querer durante varios días se transformó en un amigo mientras era "soltero" y  "un hombre que ya no siente nada por su mujer". Yo prefiero andar liviana por la vida. Le ofrecí continuar con el proyecto si de verdad se interesaba sacarlo adelante  y una amistad sincera. Cualquier tipo de atracción se domina con voluntad y como seres humanos podemos escoger nuestro camino. Yo escogí no dañar a nadie y ser leal conmigo misma también, pues las mujeres sabemos e intuimos y allá en el castillo de Barba Azul, ya había una princesa encerrada y quizás curioseando las puertas del castillo. Allá la princesa ya estaba lo suficientemente sola. No quiero ser yo la que esté allí el día en que abra la puerta final y encuentre que su marido es un depredador. Le dejé en claro que yo de sirena no tenía nada, sino que se había topado con una mujer echa y derecha que ha aprendido a cuidarse y a conocer sus límites. Ese era mi límite con él. Como un buen Barba Azul montó finalmente en cólera al no lograr sus objetivos y desapareció, llevándose con él todos sus artilugios, tretas y frases como "todos tenemos una gran capacidad de entregar y recibir amor que no debes negarte a tus instintos". Negar mis instintos  habría sido creerle. Todas las mujeres llevamos una diosa adentro, una diosa que goza de una dualidad que fluctúa entre "la dama para el mundo y una golfa en la cama" y merecemos a una persona que sepa apreciar a ambas en la unidad que somos.  Cada diosa merece su propio altar. Ahora nos encontramos en una época en que las fuerzas femeninas están despertando. Cada vez somos más las mujeres que nos reunimos para hablar de los temas que nos aquejan y es por eso que quise compartir esta historia. Cuidado con Barba Azul.Las invito a ser mujeres que corren con lobos. "Entre los lobos, cuando la hembra deja a las crías para ir a cazar, los pequeños intentan seguirla...y entonces ella les ruge y les pega un susto de muerte para obligarlos a huir y regresar corriendo a la guarida." ( Sic 4 ) Las crías ignoran quién es el depredador y quién no. Pero a su debido tiempo ella se lo enseñará por las buenas o por las malas.  Es lo mismo que le debemos transmitir a nuestros hijas/os. Si bien muchas cosas las van a experimentar en carne y hueso, no debemos dejar que no desarrollen su propio instinto. Es nuestro deber mantenerles esa voz interna funcionando y no acallarla jamás. Además las lobas son fieles a su manada. Esta historia es también  una invitación a ser fieles con nuestro género y combatir a Barba Azul en conjunto sin dejarnos llevar por el éxtasis a los sentidos que nos ofrece. Analizar las razones por las que un hombre o una mujer se transformen en un ser que necesitan alimentarse de la luz que emiten los demás no cabe en este posteo, las razones son millones y es lo que finalmente invita a seres que tienden a querer cuidar de los demás o peor aún, querer cambiarlos a entrar en el juego que Barba Azul ofrece. Finalmente por ambos lados hay un vacío enorme, tanto de quien depreda como por quién cae como víctima, pues para ser víctima consiente o inconscientemente la persona también elige su rol.  Lamentablemente ambos necesitan ayuda y por lo general es muy difícil que quieran aceptarla. En algunos casos algo o alguien podría llegar a jugar el rol de la llavecita que despierte la conciencia y la bella quiera pedir ayuda o la bestia reconozca sus carencias. Mientras no lo hagan continúa el baile, porque para bailar se necesitan dos.

Citas textuales  del libro Mujeres que Corren con Lobos. 

martes, 28 de junio de 2016

Madre Fuerte, Hija Fuerte




Esta semana no ha sido fácil, porque al final del semestre uno sueña con que no queden cosas pendientes para que las vacaciones de invierno sean dentro de todo relajadas, a sabiendas de que uno igual trabaja, cocina, hace las compras, etc y todo con la Picolina en casa. No nos había pasado este invierno, pero se enfermó  y hemos estado una semana en función de noches sin pegar pestaña, entre remedios y jarabes. También quedaron algunos panoramas lindos de lado como el Carnaval de Invierno. De alguna manera todo esto ha tenido su recompensa, porque hemos estado más conectadas y  Amanda pudo darse cuenta y ser más consiente de que la mamá hace mil y una cosa y así y todo logramos jugar como nunca. Sí, porque sin querer queriendo el colegio y las actividades ligadas al mismo al final van dejando poco tiempo para jugar sin medir el tiempo. Hemos sacado afuera todos los puzzles y juegos de mesa. Los naipes  necesitan de tiempo  y yo he puesto a prueba mi paciencia y dedicación como madre. Me doy cuenta de como los ejercicios practicados van teniendo su fruto y veo como juntas  hemos podido crecer durante estos días.  Ha sido una semana en que hemos podido conectar con esa madre salvaje de la que se es alumna y profesora, Nuestra naturaleza se encuentra llena de recursos que afloran a medida que nos vamos conectando con nosotras mismas y a pesar de que hubo un tiempo en que mi espíritu se nutrió con lo más mínimo el milagro del florecimiento al final siempre existe. Si la madre es fuerte, las hijas también. Por esta razón es tan importante conectar con nuestra naturaleza salvaje e instintiva, cultivar nuestra vida espiritual y no perder de vista nuestra niña interior. La meditación y la respiración consiente ayudan mucho, pero no perder la capacidad del juego ayuda mucho más. Si nos han dañado en nuestra niñez siempre está la posibilidad de sanarse. Es cuestión de tomar la decisión de reconsiliarnos con el pasado y dejar de rumiar las mismas penas y las mismas rabias que nos colocan una y otra vez frente a los mismos arquetipos para hacernos al fin comprender por donde va el camino. Claro que no es fácil mantener el ritmo de tanto ejercicio, ya que a veces parecieran no tener nada en común uno con el otro. En algún momento seremos capaces de visualizar el todo de nuestra existencia como si fuera una obra de arte. Mientras tanto, no hay que olvidar el disfrute de cada paso. Piano piano, va lontano. 

domingo, 29 de mayo de 2016

Acerca de mi experiencia y la Biodescodificación

Acerca de mi experíencia  y la Biodescodificación 





Antes de comenzar haré una breve explicación acerca de lo que es la Biodescodificación. Quienes se interesen más en el tema, internet tiene muchísima información al respecto y de verdad les digo que se van a sorprender: 


La Biosdescodificación es el arte de acompañar a la persona a encontrar la emoción oculta y esencial asociada a la enfermedad para descodificarla y así favorecer la curación mediante la liberación de la emoción que hay en el inconsciente y trascender dicha emoción transformándola. 


Bueno resulta que hace un tiempo comencé a recibir ayuda de Susana Pérez, que es experta en temas como la codependencia emocional y sobre todo en el tema acerca de las Mujeres que Aman Demasiado. La Terapia la tomé para superar mi separación y también me dí cuenta de que no iba a tener una relación sana con alguien sino trabajo el vacío interno que llevo/aba dentro de mí por diferentes carencias sufridas durante mi niñez.  Las meditaciones y los ejercicios personales que he ido realizando paso a paso no sólo han provocado un cambio de actitud mucho más positivo frente a la vida, sino que también las personas que hace tiempo no me veían se han ido sorprendiendo por mi luminosidad. He recibido, a pesar de lo cansada que a veces me siento, comentarios como estás radiante, te ves mucho más bonita, etc. Este cambio interno y externo también ha ido acompañado de una serie de afecciones que no me han dejado indiferente e incluso han llegado a sorprenderme. A penas comencé con los ejercicios me resfríe. También contagié a mi pequeña, lo cual hizo que tuviéramos que permanecer más tiempo juntas y en casa. Nos sirvió para reconectarnos, ya que últimamente tiene muchos más deberes escolares que antes  a lo que se suman sus  actividades extraprogramáticas que son de lo más variadas. La verdad es que es una niña que le gusta todo y está en plena búsqueda de intereses. Ella se mejoró bastante rápido, pero a mí el cuadro se me complicó a tal punto que me dio sinusitis, luego bronquitis y de tanto toser y toser terminé con reflujo gastrointestinal. Una vez que me repuse de todo aquello, aunque la tos la tengo un poco pegada todavía, me encuentro un fin de semana sin poder levantarme de la cama. Un dolor muy intenso y sin saber de qué se trata. Mi vecino que es médico amablemente me explicó que estaba viviendo mi primer cuadro de lumbago. ¡Me quise morir, porque tan vieja no estoy! De tantos achaques empecé a pensar que estoy pasando por las siete plagas de Egipto y la verdad es que al profundizar en el tema de la Biodescodificación, mi percepción no está tan alejada. Resulta que cada una de las enfermedades que me han afectado en menos de un mes se encuentran emocionalmente conectadas, ya que si uno lee acerca del tema todas tienen que ver con penas no lloradas, miedos infantiles no expresados, la rabia acumulada en el tiempo, la incomprensión, etc. Al avanzar durante la terapia a pasos agigantados acerca de los temas que me abruman mi cuerpo también ha realizado su trabajo ayudándome a eliminar más rápido todo aquello que me pesa. Sólo he estado realizando los ejercicios desde principios de marzo, todos los días a conciencia y con la convicción de que por fin estoy en el camino correcto y recibiendo la ayuda que tanto había buscado. Sí, porque no es cualquier terapia la que ayuda a Una Mujer que Ama Demasiado y cada paso que avanzo va dirigido hacia la autovalencia. De cierto modo si lo comparo con las historias de la Biblia  mi cuerpo también necesita pasar por las siete plagas de Egipto para llegar a la Tierra Prometida. 




martes, 10 de mayo de 2016

Acerca de la maternidad y nosotras mismas







A veces siento que la maternidad se vuelve un terreno tramposo, porque uno en verdad al ser mamá y tener una criatura entre los brazos se promete así misma ser la mejor madre del mundo, sobre todo si la maternidad llegó después de tanto tiempo y no por casualidad...A veces sucede que las circunstancias van haciendo de la maternidad algo duro, algo pesado y dejamos de ser tiernas, cariñosas, acogedoras y entonces ojo que algo estamos haciendo mal. Sí, porque las mujeres somos las portadoras de la semilla del amor. Somos las encargadas de cuidar las emociones y los sentimientos y estamos conectadas directamente con la tierra, con lo naturaleza y sus ciclos. Sí y la mejor demostración que las mujeres también somos seres cíclicos, como todos tal vez, pero en nosotros se manifiesta en forma física una vez al mes. Esa forma naturalmente amorosa a veces se interrumpe y entonces nos preguntamos qué es lo que nos sucede. Nadie nos dijo que la maternidad podía ser un terreno tramposo y que al enfrentarnos a ella, sin querer también nos enfrentamos a nuestros propios demonios. Puede ser que entonces no sintamos que estamos conectadas y que seríamos capaces incluso de abandonar todo, porque llevar una familia y la crianza no es nada fácil. Uno se puede sentir totalmente desconectada, pero es porque algo nos ha sucedido y hemos olvidado por un momento nuestro rol de eternas portadoras del amor universal. Es una tarea titánica y la idea no es llevarla sola. Independientemente del tipo de familia que tengamos, ya que podemos tener diferentes tipos de hijos, mascotas, sobrinos, proyectos. Da lo mismo, la idea es que no estemos solas, porque las mujeres necesitamos del círculos femeninos en que podamos transmitirnos una a la otra aquella sabiduría ancestral que corre por nuestras venas. 

Si estás en proceso de desconexión,busca la forma de volver a encontrarte contigo misma, pues la fuerza que te sostiene está dentro de ti y si no la encuentras en tu interior  recurre a alguna otra fuente femenina que te recuerde lo importante que es volver a mirarse al espejo frente a frente y así de a poco comiences otra vez a valorarte y quererte. Entonces podrás experimentar un nuevo proceso creativo y sea cual fuere tu proyecto de vida lo verás volver a florecer. Recuerda que somos seres cíclicos y a veces el invierno puede ser un poco más largo, pero al otro lado siempre hay una promesa de primavera. Volvemos a estar conectadas y la semilla del amor se expande a nuestro alrededor, cambiando nuestro entorno. Recuerda que la desconexión es nuestra peor trampa, ya que hace que perdamos el sentido de aquello que hacemos. Se pierde el disfrute de la vida y nos puede llevar a una muerte física o del alma. No importa el motivo de la desconexión, pues puede ser un duelo no resuelto, maltrato en la niñez, no importa de qué tipo, una relación de codependencia con nuestra pareja, En fin... una razón diferente por cada mujer en el mundo. Lo importante es volver a encontrar el camino de regreso a casa. No importa cuantas veces perdamos el camino, siempre que tengamos la voluntad de volver a  encontrarlo. 




lunes, 18 de enero de 2016

Independencia




Pajarito este verano haz crecido tanto. Haz demostrado lo grande que estás. Hoy diste por primera vez en bicicleta la vuelta  a la manzana con tu vecina Manuela y tu gran amigo Sebastián. Te fuiste como si fueras a recorrer el mundo que sin duda algún día lo vas hacer. Chiquitita este verano estás tan grande, que el otro día hiciste tu bolso solita para ir a la playa con tu traje de baño, bloqueador solar e incluso te llevaste una colasión. Me emocionas princesa de mi corazón. 



jueves, 5 de noviembre de 2015

Malabarismo


El malabarismo de la vida diaria 




Hoy la verdad es que voy a seguir el consejo de alguien que en verdad quiero muchísimo y voy a escribir todo lo que uno en general alcanza a realizar en un día para despejar cualquier duda que quede en la fantasía de mi Picolina, que ya tiene 6 años y se va todos los días a las 07:30 de la mañana al colegio, pensando, que por que la mamá se queda en pijamas despidiéndola en la puerta, ella durante el día no hace nada...así osó a comentarlo ayer y fue lo que me terminó de impulsar a escribir este posteo.

Soy una mujer de 40 años que se separó hace no mucho y madre de una niña de 6 años, adorable, inteligente y  con alergia alimentaria múltiple y severa. En el área laboral me dedico a traducir y a contar cuentos  ( fomento lector ). En ambos campos soy independiente, por lo que si no me muevo todo el tiempo o no genero nuevas ideas y proyectos no gano un peso. Por algunas circunstancias puntuales la verdad es que ahora último he vuelto a tomar las riendas de mi vida en lo que se refiere a la parte terrenal de cualquier cristiano, lo que implica hacerse cargo de las tareas domésticas, las que hace poco tiempo no se encontraban del todo en mis manos, pero ahora lo están por completo, pues la Señora Elvira, hace varios meses que ya no  viene a mi casa. Como mujer separada y jefa de hogar llevo también la economía de la casa, aunque si bien recibo todavía ayuda económica del padre de mi hija, mi trabajo no deja de ser mi sustento. La ayuda de la señora Elvira no era menor, aunque venía dos veces por semana y el hecho de quedarse sola implica también que no hay turno ni para hacer las camas, lavar la losa, poner la mesa, etc. Entre organizar la casa, mi vida, mi trabajo independiente y la vida de Picolina, las horas de un día común y corriente se hacen pocas. Sencillamente se agotan y sin quererlo se termina por quitarle horas al descanso y al sueño para tener vida propia, soñar otra vez con el amor y también dedicar el tiempo y la energía necesarios para ejecutar los proyectos de vida y laborales que a uno lo mueven y motivan en la vida. Además se suma que Picolina, para quienes han leído mi historia, aún no se recupera del todo de sus alergias alimentarias, tema que no es menor, porque de alguna manera a uno lo mantiene mucho más ligado a la crianza de lo que se quisiera. Es de rigor recordar también todas sus gotas y vitaminas anexas todos los días y en el orden correcto.  Entre medio de todo también una de las cosas que me sostiene es poder salir andar en bicicleta, lo cual hago antes o durante el aparente caos en que vivo. Así hay días que se encuentran totalmente sobrecargados y otros en los que se puede salir a disfrutar de un buen café con las amigas y las bondades de Puerto Varas cuando el tiempo lo permite. Entonces por ejemplo esta semana ha tenido sencillamente de todo:  Limpieza profunda, planchar, cocinería para varios días siguiendo los cuidados que mi hija necesita, cambio de sábanas, pago de cuentas, organización del cumpleaños de Picolina que se acerca a pasos agigantados, viaje a Puerto Montt al Mall a ver regalos, entrenar algo de bicicleta, entrevista con la psicóloga, acto en el colegio, café con las amigas a lo que se suma todo el tiempo que se va revisando los whatsapp y el correo electrónico, preocuparse del perro, ir al acto del colegio y a la reunión de delegados de curso, hacer tareas, estudiar la prueba del libro y el dictado, ponerse al día con la familia, compra en el supermercado, volver a ir para comprar aquello que uno olvidó, llevar a Picolina a la nutricionista, recibir a las amiguitas de Picolina, tratar de ver noticias para no vivir en el limbo y poder escoger con propiedad el papel higénico. La lista continúa con realizar alguna que otra traducción  y ver posibles reuniones que a futuro generen nuevos proyectos.  Mañana cierro con un viaje a Calbuco a contar cuentos... ¿Alguna duda? Pregunto por si las moscas, porque no ha faltado el desubicado que me ha preguntado que como me separé, si he pensado en volver a trabajar. Plop.

martes, 3 de noviembre de 2015

OMA



OMA 






Tengo 40 años y tengo la bendición de aún tener una Oma. Es a ella a quién agradezco mi oficio, ya que cuando eramos niños alimentó en nosotros la imaginación y el amor por los cuentos. Esta mujer que hoy en día tiene 91 años y lidia con su cuerpo día a día es la semilla que llegó a mi corazón en los años más tiernos. Durante las vacaciones, especialmente en verano,  íbamos todos los años donde los abuelos al campo. Durante el día teníamos un montón de actividades al aire libre junto a nuestros primos o los hijos de los trabajadores con quienes solíamos compartir juegos y aventuras todo el tiempo. Las tardes las pasábamos nadando en el tranque, caminando en familia y en la noche después de comer, antes de apagar la luz, ella subía a contarnos un cuento. Un momento tan esperado que nos transportaba a un mundo  de duendes, gigantes, princesas y sapos. Es ese calor que llevo en el corazón el que les regalo a ustedes cuando les cuento un cuento y tal como ella, en verdad les digo,  lo hago con mucho amor . Es el motor que me impulsa a seguir viviendo para quizás como ella un día también llegar a los 91 años. ¡Te quiero mucho Oma!

jueves, 17 de septiembre de 2015

Nostalgia


Nostalgia 







Hay fechas que son sensibles  y acá en el sur el 18 no es lo mismo. Extraño un asado familiar, un clima más cálido, una empanada de Ránquil o un buen aperitivo con los Moletto. Son fechas cómo esta las que a veces me hacen cuestionar el seguir viviendo acá, me invade la nostalgia y no lo puedo evitar a pesar de toda la belleza y la calidad de vida que acá nos rodean. 

lunes, 31 de agosto de 2015

No te enamores de una mujer que lee....




Son sencillas palabras que nos identifican, no sólo a mí, sino que también a esas grandes mujeres que tengo de regalo en la vida.....



Rivera-Garrido, Martha (2014). Fragmento de Los Amantes de Inbox de Papel.


No te enamores de una mujer que lee, de una mujer que siente demasiado, de una mujer que escribe… No te enamores de una mujer culta, maga, delirante, loca. No te enamores de una mujer que piensa, que sabe lo que sabe y además sabe volar; una mujer segura de sí misma. No te enamores de una mujer que se ríe o llora haciendo el amor, que sabe convertir en espíritu su carne; y mucho menos de una que ame la poesía (esas son las más peligrosas), o que se quede media hora contemplando una pintura y no sepa vivir sin la música. No te enamores de una mujer a la que le interese la política y que sea rebelde y vertigue un inmenso horror por las injusticias. Una a la que le gusten los juegos de fútbol y de pelota y no le guste para nada ver televisión. Ni de una mujer que es bella sin importar las características de su cara y de su cuerpo. No te enamores de una mujer intensa, lúdica y lúcida e irreverente. No quieras enamorarte de una mujer así. Porque cuando te enamoras de una mujer como esa, se quede ella contigo o no, te ame ella o no, de ella, de una mujer así, JAMÁS se regresa.

martes, 25 de agosto de 2015

Instrospección





Muchos se preguntan dónde estoy y que estoy haciendo, porque la verdad es que por ahora mi vida social  ha practicamente  desaparecido. Bueno les cuento que me encuentro haciendo una reingenería personal profunda. La más profunda y en serio que he echo en mucho tiempo. Eso no significa que esté sola, sino que tengo la suerte de contar con buenas amigas y gente que me quiere mucho y que me apoyan de forma constante en este proceso y cuando vienen los momentos de duda o de auto-boicot tienen el suficiente amor por mí para pararme los carros y recordarme los errores cometidos que me han llevado a estar en mi situación actual: separándome por tercera vez del mismo hombre.  No voy a analizar este tema en profundidad, sólo que de verdad siento que por primera vez de a poco estoy conciencia de lo que es la autovalencia. Me cuesta muchísimo, pues en autoterapia por fin encontré lo que realmente necesito y  he sido catalogada como una Mujer que Ama Demasiado , lo cual  significa que uno cumple con una serie de requisitos que no tengan la menor duda, llevan a la destrucción total y  que si bien son una lista interminable de variables se pueden resumir en lo siguiente, aunque no es requisito cumplir con todos los puntos, estos son para mí algunos de  los más importantes:

Uno se enamora de un hombre inaccesible que no puede satisfacer las necesidades emocionales que uno tiene. Uno es incapaz de salir de la relación, aunque ésta cause mucho sufrimiento. Con mucha frecuencia el peso de la relación cae sobre nuestros hombros y las responsabilidades más pesadas también. Con frecuencia uno no puede reconocer lo inteligente, capacitada y emprendedora que uno es por la baja autoestima que la relación en que uno se encuentra inmersa genera. Uno persigue el sueño de convertir a ese hombre en el príncipe azul, el cual gracias a nuestro amor por fin va a cambiar para por fin ser felices. Por alguna razón a aquellos hombres buenos que son potenciales parejas que sí cubrirían todas nuestras necesidades uno los termina rechazando. El miedo a la intimidad real es mucho mayor y uno se siente finalmente cómoda con esa distancia emocional a la cual uno se acostumbra hasta el punto de confundir la angustia, el miedo y el dolor con amor y excitación sexual. En algún momento se puede caer incluso en la promiscuidad buscando el cariño que tanto se necesita. Jamas se pone atención a las propias necesidades, pues uno prefiere distraerse atendiendo las necesidades de los demás. Lo peor de todo es que se dejan atrás los sueños y uno llega incluso a aceptar malos tratos. El balancín constante de emociones llevan al borde de la locura y una codependencia total. Finalmente la adicción a las relaciones, puede ir de la mano con la adicción a otras sustancias, las más comunes alcohol, café, azúcar, cigarro, etc. En mi caso es el café y el azúcar en este momento. Alguna vez en los veinte y tantos fue el alcohol  y de vez en cuando, cuando la ansiedad es mucha me he puesto a fumar. El año pasado opté por hacerme adicta al deporte: La bicicleta, lo cual no es mala idea retomar.  

Por lo menos ya soy consciente de esa lista que ha convertido mi  vida amorosa en una pesadilla. Como les decía me separé otra vez hace muy poco. No es que mi ex-marido sea una persona terrible, pero juntos no funcionamos y la relación provocó en mí un daño que recién estoy dimensionando. El miedo que causa cuando todo está perfecto y funciona aún me hace salir corriendo con zapatillas de clavo. Soy incapaz de distinguir si siento amor o es la simple necesidad de estar con alguien para no enfrentar mi propia soledad. El miedo a dejar de depender y la incertidumbre de no saber cómo va a continuar mi vida, por ahora, aunque separada estoy, me ha echo permanecer   en una zona cómoda, de la que hasta ahora no había necesitado salir. Es una zona de la cual me atrevería decir, no he tenido el valor de cruzar el límite todavía y no me había dado cuenta hasta ahora. Puede sonar ridículo, pero no tengo idea del costo real de mi vida, por ejemplo. Aún dependo entre comillas de la buena voluntad de mi ex, a quien no sé por qué le tengo tanto miedo. Tomando conciencia de todo esto he decidido ser feliz de una vez por todas. He decidido a partir de hoy enfrentar mis fantasmas uno por uno con el fin de dejar de temerles y poder salir al encuentro de todas las cosas maravillosas que me están esperando allá afuera. Es tan solo una cosa de tiempo...En esta oportunidad, ya sabiendo de qué se trata uno puede recurrir a pedir la ayuda correcta. Por ahora lo más cercano es al otro lado de la Cordillera de los Andes, pero no importa. Podría cruzar un océano con tal de recuperar la gran mujer que sé que habita en mi interior. 

domingo, 19 de julio de 2015

El Fogón de las Historias



Esta historia está basada en una imagen que tuve de alguna vida anterior y se las comparto en las siguientes palabras: 

Hace mucho tiempo atrás, cuando las palabras aún no se habían escrito, vivía una vieja sabia que se dedicaba a enseñar a su pueblo a través de las historias que sus ancestros alguna vez también a ella le había relatado. Así vivía ella junto al fuego, que siempre se mantenía encendido, dentro de su ruca. Cierto día, el viento del fin del mundo  sopló más fuerte que de costumbre. La tierra se levantó llevando consigo todo lo que encontró a su paso. Las historias de la anciana se esparcieron hasta los rincones más escondidos y lejanos. El viento finalmente  se detuvo después de 40 días y 40 noches y por su causa el paisaje ya no era el mismo. El pueblo ya no tenía hogar y todos, uno a uno, debieron emigrar en búsqueda de nuevos horizontes. Entonces la anciana se quedó sola, pues su cuerpo ya no le permitía  realizar largas caminatas. Estaba triste y se sentía angustiada, porque sabía que quienes se habían ido ya no estarían completos. Olvidarían de dónde venían y eso los haría vagar sin rumbo. Allí permanecío sentada cuando de pronto entre los escombros se asomó una niña de ojos luminosos. La pequeña  se acercó timidamente a la anciana y ambas sonrieron. Sabían que se tenían la una  a la otra. Así la niña buscó pequeñas ramas para encender el fuego otra vez y todos los días salía a buscar algún ingrediente que la anciana pudiera cocinar. Al crecer, la joven ya podía llegar cada vez más lejos, pues corría más rápido, lo que le permitía conocer lugares más lejanos. Así como recolectaba alimento, fue recogiendo una a una las historias que se habían perdido. La anciana aprendió a cocinar los nuevos ingredientes que la joven traía y con ella fueron de a poco llegando también aquellos que se interesaban por escuchar las historias que la anciana solía narrar. Resulta que la joven en cada lugar preguntaba por el mejor  ingrediente para acompañar el  relato de la abuela. Atraídos por la curiosidad la gente comenzó a acompañarla hasta el fogón de la anciana y permanecían largo tiempo sentados escuchándola. La voz se corrió y  fue así como el fuego se mantuvo encendido y a su alrededor se reunieron aquellos que se habían perdido. 

jueves, 30 de abril de 2015

No te Rindas





En este último tiempo he dedicado mucha energía a mi crecimiento personal y en sacar los proyectos que en este minuto son mi motor, pero a veces me siento cansada. Este poema es un bálsamo para el alma. Los dejo con Mario, siempre Mario...


No te Rindas 


( Hagan click en el título si lo quieren escuchar ) 


No te rindas, aún estás a tiempoDe alcanzar y comenzar de nuevo,Aceptar tus sombras,Enterrar tus miedos,Liberar el lastre,Retomar el vuelo.No te rindas que la vida es eso,Continuar el viaje,Perseguir tus sueños,Destrabar el tiempo,Correr los escombros,Y destapar el cielo.No te rindas, por favor no cedas,Aunque el frío queme,Aunque el miedo muerda,Aunque el sol se esconda,Y se calle el viento,Aún hay fuego en tu almaAún hay vida en tus sueños.Porque la vida es tuya y tuyo también el deseoPorque lo has querido y porque te quieroPorque existe el vino y el amor, es cierto.Porque no hay heridas que no cure el tiempo.Abrir las puertas,Quitar los cerrojos,Abandonar las murallas que te protegieron,Vivir la vida y aceptar el reto,Recuperar la risa,Ensayar un canto,Bajar la guardia y extender las manosDesplegar las alasE intentar de nuevo,Celebrar la vida y retomar los cielos.No te rindas, por favor no cedas,Aunque el frío queme,Aunque el miedo muerda,Aunque el sol se ponga y se calle el viento,Aún hay fuego en tu alma,Aún hay vida en tus sueñosPorque cada día es un comienzo nuevo,Porque esta es la hora y el mejor momento.Porque no estás solo, porque yo te quiero.

Mario Benedetti


lunes, 27 de abril de 2015

IN MEMORIAM


IN MEMORIAM





Rodolfo Rössle Wördemann

Un día como hoy, en el Galpón del Fundo Ránquil, rodeado de sus cubas y en plena vendimia, una multitud que por número era imposible de calcular se reunía para despedir a mi abuelo. Todos, sin duda, unidos por los mismos sentimientos: un profundo agradecimiento hacia él por todo lo bueno que había entregado a cada uno de los allí presentes y una infinita tristeza, porque el mundo sin su presencia ciertamente ya no sería lo mismo.

Es difícil vivir Ránquil sin su presencia, la forma más fácil de decirlo siempre será: "Ránquil es Rodolfo Rössle y Rodolfo Rössle es Ránquil". Hoy, en su primer aniversario, lo recordamos por su inmenso amor y entrega hacia nosotros y esta tierra, que fue su vida y pasión.

María Fernanda Moletto Rössle

sábado, 4 de abril de 2015

Frohe Ostern



Frohe Ostern






En estas Pascuas estamos más grandes. Tanto la Picolina como la Madre. Yo aprendiendo a soltar y disfrutar cómo crece mi Pequeña. Ella entusiasmada en primero básico, aprendiendo a leer y a escribir. Yo  aprendiendo lo que es la auto-dependencia, lo que ahora último se ha traducido en concentrar mi energía en mí persona, en mis proyectos y en mi hija.

Esta Pascua tiene un gusto nostálgico. No sé si el próximo año Picolina seguirá creyendo en el Osterhase. Hace poco se ha ido a la cama con una tremenda ilusión y seguro tardará en dormirse.
Después de cepillarse los dientes y ponerse piyama ha dejado cuidadosamente una zanahoria en un plato por si el Conejito pasara con hambre. Ayer estuvimos pintando las tradicionales cascaritas y luego de escribir esto me pondré manos a la obra. Vamos a celebrar acá en  casa en Puerto Varas.
Como de costumbre llueve. Claro que esta lluvia se agradece por la tremenda sequía que ha desolado nuestro hermoso sur. El otoño por fin se hizo presente y las temperaturas han bajado. La estufa a leña encendida y ha sido un tiempo de recogimiento. También para tener tiempo en detalles de la casa. Por trabajo estoy bastante menos tiempo en ella que antes. La Nostalgia me invade en esta tarde. Siento que es la calma antes de la tormenta. Se avecinan  vientos de cambio. La semilla debe romperse para que germine una hermosa flor y la cuncuna rompe el capullo para transformarse en una luminosa mariposa. Algo nuevo en mí también está resucitando.

lunes, 16 de febrero de 2015

Piedritas en la Ventana

Comparto las palabras de mi poeta latinoamericano favorito junto a la imagen de un cuadro de Dalí que siempre me ha llamado la atención:



Piedritas en la ventana


De vez en cuando la alegría 
tira piedritas contra mi ventana 
quiere avisarme que está ahí esperando 
pero me siento calmo 
casi diría ecuánime 
voy a guardar la angustia en un escondite 
y luego a tenderme cara al techo 
que es una posición gallarda y cómoda 
para filtrar noticias y creerlas
quién sabe dónde quedan mis próximas huellas 
ni cuándo mi historia va a ser computada 
quién sabe qué consejos voy a inventar aún 
y qué atajo hallaré para no seguirlos
está bien no jugaré al desahucio 
no tatuaré el recuerdo con olvidos 
mucho queda por decir y callar 
y también quedan uvas para llenar la boca
está bien me doy por persuadido 
que la alegría no tire más piedritas 
abriré la ventana 
abriré la ventana.


Mario Benedetti

viernes, 16 de enero de 2015

No me interesa saber ...


NO ME INTERESA





Muchas veces las relaciones fallan, porque ponemos expectativas que no corresponden en el otro. 
Es tan cierto que hay que conocerse y amarse uno mismo mucho antes de comenzar a amar a alguien más. También las relaciones fracasan  por no saber reconocer o aceptar el tesoro que se ha encontrado en el otro. Queremos quedarnos sólo con lo bueno y permanecer en la etapa de enamoramiento permanente y hacemos a un lado todo aquello que pueda ser amenazador, feo y doloroso. No se quiere aceptar que el otro también tiene una zona oscura al igual que nosotros y le ponemos la dura tarea al otro de sacarnos del hoyo negro en que nos encontramos. En otras ocasiones es el pánico de volver a ser heridos y ponemos mil y una traba para luchar contra ese sentimiento que va tomando fuerza. En el momento exacto en que la relación podría tomar la dirección para estar juntos en algo bueno, sano y hermoso la mente juega en contra y salen en uno u el otro  a relucir todos esos "no debería por..." y la relación cae en el vacío o toma otra forma que no era la esperada. El tesoro vuelve a hundirse en las profundidades del mar.   Por todo lo anterior y mucho más  encontré tan sabias estas palabras que encontré dando vueltas en internet en un sitio "Crónicas de la Tierra sin Mal":



"No me interesa saber cómo te ganas la vida. Quiero saber lo que ansías, y si te atreves a soñar con lo que tu corazón anhela.
No me interesa tu edad. Quiero saber si te arriesgarías a parecer un tonto por amor, por tus sueños, por la aventura de estar vivo.
No me interesa qué planetas están en cuadratura con tu Luna. Quiero saber si has llegado al centro de tu propia tristeza, si las traiciones de
 la vida te han abierto o si te has marchitado y cerrado por miedo a nuevos dolores. Quiero saber si puedes vivir con el dolor, con el mío o el tuyo, sin tratar de disimularlo, de atenuarlo ni de remediarlo.
Quiero saber si puedes experimentar con plenitud la alegría, la mía o la tuya, si puedes bailar con frenesí y dejar que el éxtasis te penetre hasta la punta de los dedos de los pies y las manos sin que tu prudencia nos llame a ser cuidadosos, a ser realistas, a recordar las limitaciones propias de nuestra condición humana.
No me interesa saber si lo que me cuentas es cierto. Quiero saber si puedes decepcionar a otra persona para ser fiel a ti mismo; si podrías soportar la acusación de traición y no traicionar a tu propia alma...
Quiero saber si puedes ver la belleza, aun cuando no sea agradable, cada día, y si puedes hacer que tu propia vida surja de su presencia.
Quiero saber si puedes vivir con el fracaso, el tuyo y el mío, y de pie en la orilla del lago gritarle a la plateada forma de la luna llena: "¡Sí!".
No me interesa saber dónde vives ni cuánto dinero tienes. Quiero saber si puedes levantarte después de una noche de aflicción y desesperanza, agotado y magullado hasta los huesos, y hacer lo que sea necesario para alimentar a tus hijos.
No me interesa saber a quién conoces ni cómo llegaste hasta aquí. Quiero saber si te quedarás en el centro del fuego conmigo y no lo rehuirás.
No me interesa saber ni dónde ni cómo ni con quién estudiaste. Quiero saber lo que te sostiene, desde el interior, cuando todo lo demás se derrumba.
Quiero saber si puedes estar solo contigo y si en verdad aprecias tu propia compañía en momentos de vacío".

Oriah Mountain Dreamer