Muchos se preguntan dónde estoy y que estoy haciendo, porque la verdad es que por ahora mi vida social ha practicamente desaparecido. Bueno les cuento que me encuentro haciendo una reingenería personal profunda. La más profunda y en serio que he echo en mucho tiempo. Eso no significa que esté sola, sino que tengo la suerte de contar con buenas amigas y gente que me quiere mucho y que me apoyan de forma constante en este proceso y cuando vienen los momentos de duda o de auto-boicot tienen el suficiente amor por mí para pararme los carros y recordarme los errores cometidos que me han llevado a estar en mi situación actual: separándome por tercera vez del mismo hombre. No voy a analizar este tema en profundidad, sólo que de verdad siento que por primera vez de a poco estoy conciencia de lo que es la autovalencia. Me cuesta muchísimo, pues en autoterapia por fin encontré lo que realmente necesito y he sido catalogada como una Mujer que Ama Demasiado , lo cual significa que uno cumple con una serie de requisitos que no tengan la menor duda, llevan a la destrucción total y que si bien son una lista interminable de variables se pueden resumir en lo siguiente, aunque no es requisito cumplir con todos los puntos, estos son para mí algunos de los más importantes:
Uno se enamora de un hombre inaccesible que no puede satisfacer las necesidades emocionales que uno tiene. Uno es incapaz de salir de la relación, aunque ésta cause mucho sufrimiento. Con mucha frecuencia el peso de la relación cae sobre nuestros hombros y las responsabilidades más pesadas también. Con frecuencia uno no puede reconocer lo inteligente, capacitada y emprendedora que uno es por la baja autoestima que la relación en que uno se encuentra inmersa genera. Uno persigue el sueño de convertir a ese hombre en el príncipe azul, el cual gracias a nuestro amor por fin va a cambiar para por fin ser felices. Por alguna razón a aquellos hombres buenos que son potenciales parejas que sí cubrirían todas nuestras necesidades uno los termina rechazando. El miedo a la intimidad real es mucho mayor y uno se siente finalmente cómoda con esa distancia emocional a la cual uno se acostumbra hasta el punto de confundir la angustia, el miedo y el dolor con amor y excitación sexual. En algún momento se puede caer incluso en la promiscuidad buscando el cariño que tanto se necesita. Jamas se pone atención a las propias necesidades, pues uno prefiere distraerse atendiendo las necesidades de los demás. Lo peor de todo es que se dejan atrás los sueños y uno llega incluso a aceptar malos tratos. El balancín constante de emociones llevan al borde de la locura y una codependencia total. Finalmente la adicción a las relaciones, puede ir de la mano con la adicción a otras sustancias, las más comunes alcohol, café, azúcar, cigarro, etc. En mi caso es el café y el azúcar en este momento. Alguna vez en los veinte y tantos fue el alcohol y de vez en cuando, cuando la ansiedad es mucha me he puesto a fumar. El año pasado opté por hacerme adicta al deporte: La bicicleta, lo cual no es mala idea retomar.
Por lo menos ya soy consciente de esa lista que ha convertido mi vida amorosa en una pesadilla. Como les decía me separé otra vez hace muy poco. No es que mi ex-marido sea una persona terrible, pero juntos no funcionamos y la relación provocó en mí un daño que recién estoy dimensionando. El miedo que causa cuando todo está perfecto y funciona aún me hace salir corriendo con zapatillas de clavo. Soy incapaz de distinguir si siento amor o es la simple necesidad de estar con alguien para no enfrentar mi propia soledad. El miedo a dejar de depender y la incertidumbre de no saber cómo va a continuar mi vida, por ahora, aunque separada estoy, me ha echo permanecer en una zona cómoda, de la que hasta ahora no había necesitado salir. Es una zona de la cual me atrevería decir, no he tenido el valor de cruzar el límite todavía y no me había dado cuenta hasta ahora. Puede sonar ridículo, pero no tengo idea del costo real de mi vida, por ejemplo. Aún dependo entre comillas de la buena voluntad de mi ex, a quien no sé por qué le tengo tanto miedo. Tomando conciencia de todo esto he decidido ser feliz de una vez por todas. He decidido a partir de hoy enfrentar mis fantasmas uno por uno con el fin de dejar de temerles y poder salir al encuentro de todas las cosas maravillosas que me están esperando allá afuera. Es tan solo una cosa de tiempo...En esta oportunidad, ya sabiendo de qué se trata uno puede recurrir a pedir la ayuda correcta. Por ahora lo más cercano es al otro lado de la Cordillera de los Andes, pero no importa. Podría cruzar un océano con tal de recuperar la gran mujer que sé que habita en mi interior.


