María Fernanda Moletto . Con la tecnología de Blogger.
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martes, 25 de agosto de 2015

Instrospección





Muchos se preguntan dónde estoy y que estoy haciendo, porque la verdad es que por ahora mi vida social  ha practicamente  desaparecido. Bueno les cuento que me encuentro haciendo una reingenería personal profunda. La más profunda y en serio que he echo en mucho tiempo. Eso no significa que esté sola, sino que tengo la suerte de contar con buenas amigas y gente que me quiere mucho y que me apoyan de forma constante en este proceso y cuando vienen los momentos de duda o de auto-boicot tienen el suficiente amor por mí para pararme los carros y recordarme los errores cometidos que me han llevado a estar en mi situación actual: separándome por tercera vez del mismo hombre.  No voy a analizar este tema en profundidad, sólo que de verdad siento que por primera vez de a poco estoy conciencia de lo que es la autovalencia. Me cuesta muchísimo, pues en autoterapia por fin encontré lo que realmente necesito y  he sido catalogada como una Mujer que Ama Demasiado , lo cual  significa que uno cumple con una serie de requisitos que no tengan la menor duda, llevan a la destrucción total y  que si bien son una lista interminable de variables se pueden resumir en lo siguiente, aunque no es requisito cumplir con todos los puntos, estos son para mí algunos de  los más importantes:

Uno se enamora de un hombre inaccesible que no puede satisfacer las necesidades emocionales que uno tiene. Uno es incapaz de salir de la relación, aunque ésta cause mucho sufrimiento. Con mucha frecuencia el peso de la relación cae sobre nuestros hombros y las responsabilidades más pesadas también. Con frecuencia uno no puede reconocer lo inteligente, capacitada y emprendedora que uno es por la baja autoestima que la relación en que uno se encuentra inmersa genera. Uno persigue el sueño de convertir a ese hombre en el príncipe azul, el cual gracias a nuestro amor por fin va a cambiar para por fin ser felices. Por alguna razón a aquellos hombres buenos que son potenciales parejas que sí cubrirían todas nuestras necesidades uno los termina rechazando. El miedo a la intimidad real es mucho mayor y uno se siente finalmente cómoda con esa distancia emocional a la cual uno se acostumbra hasta el punto de confundir la angustia, el miedo y el dolor con amor y excitación sexual. En algún momento se puede caer incluso en la promiscuidad buscando el cariño que tanto se necesita. Jamas se pone atención a las propias necesidades, pues uno prefiere distraerse atendiendo las necesidades de los demás. Lo peor de todo es que se dejan atrás los sueños y uno llega incluso a aceptar malos tratos. El balancín constante de emociones llevan al borde de la locura y una codependencia total. Finalmente la adicción a las relaciones, puede ir de la mano con la adicción a otras sustancias, las más comunes alcohol, café, azúcar, cigarro, etc. En mi caso es el café y el azúcar en este momento. Alguna vez en los veinte y tantos fue el alcohol  y de vez en cuando, cuando la ansiedad es mucha me he puesto a fumar. El año pasado opté por hacerme adicta al deporte: La bicicleta, lo cual no es mala idea retomar.  

Por lo menos ya soy consciente de esa lista que ha convertido mi  vida amorosa en una pesadilla. Como les decía me separé otra vez hace muy poco. No es que mi ex-marido sea una persona terrible, pero juntos no funcionamos y la relación provocó en mí un daño que recién estoy dimensionando. El miedo que causa cuando todo está perfecto y funciona aún me hace salir corriendo con zapatillas de clavo. Soy incapaz de distinguir si siento amor o es la simple necesidad de estar con alguien para no enfrentar mi propia soledad. El miedo a dejar de depender y la incertidumbre de no saber cómo va a continuar mi vida, por ahora, aunque separada estoy, me ha echo permanecer   en una zona cómoda, de la que hasta ahora no había necesitado salir. Es una zona de la cual me atrevería decir, no he tenido el valor de cruzar el límite todavía y no me había dado cuenta hasta ahora. Puede sonar ridículo, pero no tengo idea del costo real de mi vida, por ejemplo. Aún dependo entre comillas de la buena voluntad de mi ex, a quien no sé por qué le tengo tanto miedo. Tomando conciencia de todo esto he decidido ser feliz de una vez por todas. He decidido a partir de hoy enfrentar mis fantasmas uno por uno con el fin de dejar de temerles y poder salir al encuentro de todas las cosas maravillosas que me están esperando allá afuera. Es tan solo una cosa de tiempo...En esta oportunidad, ya sabiendo de qué se trata uno puede recurrir a pedir la ayuda correcta. Por ahora lo más cercano es al otro lado de la Cordillera de los Andes, pero no importa. Podría cruzar un océano con tal de recuperar la gran mujer que sé que habita en mi interior. 

viernes, 16 de enero de 2015

No me interesa saber ...


NO ME INTERESA





Muchas veces las relaciones fallan, porque ponemos expectativas que no corresponden en el otro. 
Es tan cierto que hay que conocerse y amarse uno mismo mucho antes de comenzar a amar a alguien más. También las relaciones fracasan  por no saber reconocer o aceptar el tesoro que se ha encontrado en el otro. Queremos quedarnos sólo con lo bueno y permanecer en la etapa de enamoramiento permanente y hacemos a un lado todo aquello que pueda ser amenazador, feo y doloroso. No se quiere aceptar que el otro también tiene una zona oscura al igual que nosotros y le ponemos la dura tarea al otro de sacarnos del hoyo negro en que nos encontramos. En otras ocasiones es el pánico de volver a ser heridos y ponemos mil y una traba para luchar contra ese sentimiento que va tomando fuerza. En el momento exacto en que la relación podría tomar la dirección para estar juntos en algo bueno, sano y hermoso la mente juega en contra y salen en uno u el otro  a relucir todos esos "no debería por..." y la relación cae en el vacío o toma otra forma que no era la esperada. El tesoro vuelve a hundirse en las profundidades del mar.   Por todo lo anterior y mucho más  encontré tan sabias estas palabras que encontré dando vueltas en internet en un sitio "Crónicas de la Tierra sin Mal":



"No me interesa saber cómo te ganas la vida. Quiero saber lo que ansías, y si te atreves a soñar con lo que tu corazón anhela.
No me interesa tu edad. Quiero saber si te arriesgarías a parecer un tonto por amor, por tus sueños, por la aventura de estar vivo.
No me interesa qué planetas están en cuadratura con tu Luna. Quiero saber si has llegado al centro de tu propia tristeza, si las traiciones de
 la vida te han abierto o si te has marchitado y cerrado por miedo a nuevos dolores. Quiero saber si puedes vivir con el dolor, con el mío o el tuyo, sin tratar de disimularlo, de atenuarlo ni de remediarlo.
Quiero saber si puedes experimentar con plenitud la alegría, la mía o la tuya, si puedes bailar con frenesí y dejar que el éxtasis te penetre hasta la punta de los dedos de los pies y las manos sin que tu prudencia nos llame a ser cuidadosos, a ser realistas, a recordar las limitaciones propias de nuestra condición humana.
No me interesa saber si lo que me cuentas es cierto. Quiero saber si puedes decepcionar a otra persona para ser fiel a ti mismo; si podrías soportar la acusación de traición y no traicionar a tu propia alma...
Quiero saber si puedes ver la belleza, aun cuando no sea agradable, cada día, y si puedes hacer que tu propia vida surja de su presencia.
Quiero saber si puedes vivir con el fracaso, el tuyo y el mío, y de pie en la orilla del lago gritarle a la plateada forma de la luna llena: "¡Sí!".
No me interesa saber dónde vives ni cuánto dinero tienes. Quiero saber si puedes levantarte después de una noche de aflicción y desesperanza, agotado y magullado hasta los huesos, y hacer lo que sea necesario para alimentar a tus hijos.
No me interesa saber a quién conoces ni cómo llegaste hasta aquí. Quiero saber si te quedarás en el centro del fuego conmigo y no lo rehuirás.
No me interesa saber ni dónde ni cómo ni con quién estudiaste. Quiero saber lo que te sostiene, desde el interior, cuando todo lo demás se derrumba.
Quiero saber si puedes estar solo contigo y si en verdad aprecias tu propia compañía en momentos de vacío".

Oriah Mountain Dreamer