María Fernanda Moletto . Con la tecnología de Blogger.

miércoles, 9 de agosto de 2017

EL PORTAL DEL TIEMPO




Hace ya un tiempo volví de la Habana, un lugar al que hace mucho tiempo en otra vida y en otra galaxia había conocido, pero no del todo como a mí me hubiese gustado y sin querer una pequeña chispa dentro de mi ser se extinguió. Las circunstancias de aquella época no vale la pena detallarlas. Me quedo con los lindos recuerdos y el perdón. Sobre todo el perdón a mí misma. Había leído e intentado entender aquello, pero vivirlo en profundidad es alivianar el alma por entero. Así al aterrizar en aquél aeropuerto volvieron a mí imágenes que sencillamente habían quedado en el limbo. Cada una de ellas se sanó y se liberó desde el primer momento en que visualicé a quién hacía posible el milagro del volver a pisar Cuba. El tiempo en ese abrazo se detuvo mientras mi alma alzaba los brazos al cielo para agradecer y agradecer. No es casualidad, porque hace mucho tiempo durante el 2012 me dediqué a realizar una peregrinación por aquellos lugares que sentía nostalgia. Sin duda recuperé en cada uno de esos rincones pedacitos de mi alma y me dí cuenta de que mi hogar en ese momento era Puerto Varas con nuestro lago y nuestro volcán como les llama Picolina al lago Llanquihue y al volcán Añañauca ( Osorno ). Con el paso del tiempo el corazón comenzó a pesar de nuevo y me dí cuenta que sin querer había dejado de hacer cosas que me apasionan, especialmente andar en bicicleta y caminar. Nada es casualidad en la vida y tal como el patito feo en su peregrinación hacia los suyos, en el momento en que está a punto de morir de frío, es recogido por un campesino, una mano firme y sabia me brindó aquel cobijo, energía y excusa para volver a pedalear en  mi bicicleta. Mi bicicleta, aquella compañera de tantas aventuras y recuerdos que  me acompañan por siempre, desde la tierra de mis raíces hasta el arena del desierto.  Sin darme cuenta terminé entrenando para realizar la vuelta al Lago Llanquihue. Tres días de intenso pedaleo,  durante el cual sentí mi cuerpo y fui consciente de cada respiración hasta llenarme de la energía necesaria para emprender mi propio sendero. El camino es largo y requiere constante entrenamiento. Aún quedaban en mí emociones rezagadas, especialmente la ira. Rabia hacia mi misma, de aquella que nos provoca el rechinar de dientes mientras dormimos y se hace presente frente a la menor provocación. Al mirarme en el espejo tan sólo veía mi imagen desgastada por el paso del tiempo y  la falta de sueño.  No es simple ser la golondrina del cuento. Ya de niña tantas veces envidié  a los príncipes felices que yacían durmiendo. Ahora entiendo que se despierta de a poco y que también se trata de un proceso doloroso, ya que la primera sensación es de malestar, particularmente en el dedo que el huso del entorno y las circunstancias hicieron sangrar con tanta crudeza. Así abren los ojos las almas que habían nacido despiertas. El entumecimiento pasa lentamente y de a poco se baten las alas y se comienza a brillar. La luz en tenue y sube en intensidad en momentos de gozo. La carrera ha comenzado y la sensación de ahogo es intensa. No sabemos todavía confiar en nuestro instintos. La abstracción del pensamiento permite entender que las alas nos sostendrán, no obstante el miedo es mayor y optamos por la seguridad de la rama. Una rama que sentimos débil bajo nuestros pies y caminamos en puntillas con tal de no quebrar la realidad en la que nos empeñamos en creer y crear. Volver a sentir las piernas durante un verano hace dos años al realizar una caminata en el Parque Nacional Altos del Lircay, me conectó con la necesidad de expiar mis errores y llorarlos hasta quedar seca. Mis extremidades inferiores  me demostraron que era capaz de continuar siempre y cuando hubiese un motivo para seguir contando y volví a enmendar el rumbo. Mi relato hasta aquí había sido una manera de gritarle al mundo que existo. Sin querer había vuelto a escuchar las voces externas que venían del amor y la preocupación, pero no era lo que yo necesitaba. Entonces soñé con ella. Con la vieja sabia que me hablaba, sólo que esta vez no la ignoré. Dentro de mí se producía el Big Bang y la chispa divina regresó tal y como había sido en un principio, a través de la palabra. A través de las historias que habían resucitado al nacer mi Picolina, pero que ahora cobraban sentido. El puma  se abría paso sigilosamente por el bosque con la certeza de encontrarse en la ruta correcta. Es la única manera de sobrevivir y mostrarle el camino a la cría. Si la madre es débil, los pequeños también mueren. La palabra cobró fuerza de tal modo que me transformé en un cóndor de alas extensas y crucé la Cordillera de los Andes. Por fin emprendía el vuelo hacia mi primer festival internacional de narración oral escénica. Buenos Aires me brindó bajo su aire europeo, entre callecitas, librerías, cuentos y cafés, la oportunidad de recordar la magia de viajar y conocer personas de otras latitudes. El mundo se abría lentamente ante mis pies para que pudiera caminarlo libremente y circular por la vida a mis anchas. Fue lindo recordar el tiempo de embarazo. Picolina me acompañó todo el tiempo, porque un  portal se abrió. Tan sólo un lapsus   atrás había visitado los mismos lugares con ella en la panza. Bueno,  no todos, porque esta vez sí no dejé nada pendiente. Con la Gaby recorrimos hasta el cementerio y resucitamos nuestra divinidad. Las contadas en teatros, escuelas y cafés junto a narradores que siempre había admirado fueron un sueño. Corrijo, una realidad maravillosa. Una realidad que ahora palpaba con mis propios pies en aquellos escenarios y mi voz cobraba vida desde el verdadero perdón. Dos ángeles cubanos removieron con su música y sus cuentos los últimos vestigios de incredulidad y así con fuerza y confianza volvimos con mi compañera de narración a casa a presentar espectáculos chispeantes, sensuales  y llenos de risa. El invierno en el sur es crudo. Últimamente los inviernos también se han tornado muy fríos. La carrera  por batir las alas sin descanso cobró su prenda con mayúscula. Mi cuerpo fatigado y algunas desilusiones hicieron corto circuito. Era el momento de pedir ayuda. No era la primera vez que me sucedía, pero si en esta ocasión palpé el limbo de la desesperación al notar que mis capacidades neurológicas se veían afectadas. Aquellas trabas tan usuales en mi persona se exacerbaron con creces. La explicación era sencilla y muy difícil de asimilar. Me diagnosticaron síndrome de realidad desordenada o falta de integración sensorial. Es un problema congénito que actualmente se corrige en los bebes y niños a temprana edad. En mi caso, si bien era y continúa siendo notorio algunas excentricidades,  éstas se manifestaron  tan enérgicamente que mi vida diaria se hizo insostenible. Saber el diagnóstico  por un tiempo me sumió en la tristeza y me volvió a conectar con la rabia. No podía dejarme vencer y permanecer como víctima de las circunstancias. ¡No esta vez! Antes que aquella tentación  se apoderara de mí volví a aferrarme a la vida, aún con mayor ímpetu del que enfrenté la difícil crianza de mi pequeña. El lema la Madre primero se convirtió en rugido y el puma de un brinco saltó sobre  el caimán. La búsqueda en espiral de a poco se torna en la línea recta que cierra el círculo. Había vuelto por esa flecha rezagada en el camino con la convicción de que se trataba de la última pieza del rompecabezas. El arco iris de color naranjo pintó mi faz de guerrera. El instinto le mostró al lobezno la huella para encontrar su manada. La luna llena brilló sobre la Habana y el aullido de los cuentos se escuchó por toda aquella Añeja Ciudad. La fuerza despertó y el poder de la palabra se manifestó en todo su esplendor. Hoy físicamente no me encuentro junto a la manada. Volví por mi cachorra a quien quiero mostrarle las bondades de aguas más cálidas. Es el golpe de timón más fuerte que he realizado hasta ahora y sin quererlo el más fácil, ya que la iluminación fue real. Durante un poco más de diez intensos días el tiempo se detuvo y se unió con la sabiduría del todo. Cayó el velo de la virtualidad y los duendes con una pócima mágica durmieron a los guardianes. La Bella Durmiente despertó del trance con el beso del príncipe, pero en esta ocasión sin miedo a tener los ojos bien abiertos. El amanecer llegó con el trino de las aves y el sol brilló con más fuerza. La Habana se abría ante mí en compañía de dos maravillosos mosqueteros y una mujer extraordinaria  con quién tenemos mucho más en común de lo que hubiéramos imaginado. Allí estábamos a punto de lanzarnos juntos a la aventura cuando la Habana y sus tiempos nos puso otra vez a prueba. Digo otra vez, porque curiosamente nunca nos tocó contar a todos juntos, pero las idas y venidas ya habían echo lo suyo. Claro, todo casi cae al vació por intentar imponer aquella resistencia que sin darnos cuenta le ponemos al momento. Allí el chiflado más joven que muere de amor por su novia se le ocurrió ir a comprar una tarjeta de internet. A la chiflada de mi persona decidió acompañarlo, porque pensó que ya era hora de recordar que era madre y quizás era prudente comunicarse para que la criatura no pensara que fue abandonada. Así me hizo prometerle antes de partir, que volvería, ya que en la entrevista de radio la locutora de broma dijo que por ahí nos  quedábamos y yo no alcancé a negarlo, pues sabía que mi nena estaba escuchando y también que la tentación era infinita. A quién se le ocurre intentar algo así en Cuba, los dioses se encargan de castigarlo y mostrarle que en esta isla mágica se vive sólo en el presente, que la virtualidad no existe, porque Yemayá es real y nos observa...Así fue como nos perdimos largo rato y caminamos por lugares que no teníamos idea lo peligrosos que podían ser, aún cuando en la Habana es muy poco probable que algo le suceda a un turista, debido a las estrictas leyes que existen al respecto. Claro, llevabamos dos horas y media caminando y en ese tiempo ya debíamos estar en el hotel para que el chiflado número 3 no se pusiera nervioso y la prima que nos alojaría en su casa no fuese a pensar que nos habíamos ido por nuestra cuenta. De vez en cuando los dioses hacían de la suya, pues de vez en vez olvidábamos que tan perdidos nos encontrábamos y disfrutamos de las calles, los rincones, compramos unas galletas que nos salvarían de morir de inanición hasta llegar a la fila del internet. Era realmente eterna. Con su voz pausada y su optimismo a toda prueba el hermanito menor no dudó en tomar su lugar. Lo miré como diciendo estás loco. Me leyó la mente y me tranquilizó: no te preocupes, que nos van a esperar. En ese momento volví a conectarme con la resistencia y me dio rabia, porque en verdad quería ir por aquel café, visitar la Bodeguita del Medio, la catedral e ir a la playa. Hay tiempo para todo, pero en ese momento la frustración fue tan evidente el Principito decidió ir a comprar sus regalitos, mientras yo le guardaba el lugar. Al cabo de un tiempo volvío feliz con lo que había encontrado, pero aún no había terminado. Adivinando lo que sucedía se devolvió, preocupado por mí. La tensión fue grande al ver que de pronto se acercaban las tres de la tarde, hora en que el local cerraba. De la nada aparecieron personas que no estaban físicamente en la cola y que iban delante nuestro. Al ver la cara de displicencia del guardia y el gusto con que pensaba cerrarme la puerta en las narices no pude contenerrme y sacando de la mochila la credencial del festival como si fuera un salvoconducto le dije: 
"Sabe, Ud. no nos puede tratar así. Somos narradores invitados por el Ministerio de Cultura de Cuba y participamos de una comisión importante. Necesitamos comunicarnos con nuestras familias, ya que nos habían garantizado internet y hasta ahora no hemos podido conectarnos". De verdad el poder Jedi de la palabra fue grande y fui la última en entrar. El Principito se quedó afuera y me hizo el gesto de intentar conseguir dos tarjetas. Entendí que debía comprar tres, pero fue menos inmediato de lo que esperaba. El guardia se dió el gusto de dejarme para el final y ser la última persona en ser atendida. El dinero convertible alcanzaba sólo para dos tarjetas, pero ya!. Chiflado número uno pensó por un minuto que no lo había conseguido, pero su carita se iluminó al ver que estaba a punto de escuchar la voz de su novia. Ahora había que salir de allí lo más pronto posible. Claro así lo veía yo, pero los planes de mi compañero eran diferentes y otra vez decidió ir por sus regalos. Qué va, mi sed y mi hambre eran tal, que me senté en un bar a esperarlo. A esas alturas, ya había realizado el trabajo interior necesario para confiar en la vida y total como dice el sabio dicho de la prima, si el pasto es tuyo, no hay chivo que te lo coma. Disfruté de mis limonadas y del arroz con camarones al ritmo del song cubano. Cuando creí que el tiempo que había pasado era prudente pagué la cuenta, fui al baño y me puse a esperar al Principito que apareció justo en el momento en que mi sonrisa se desvanecía y en  mi mentón se dibujaba el gesto de una niña a punto de ponerse a llorar. Respiré aliviada y aquí íbamos otra vez. Por supuesto que al ritmo de Costa Rica, tan romántico que lo acompañé estoica a comprar y tallar los últimos detalles para pedirle la mano a su chica. Sin querer disfrutamos en nuestra Odisea, de Parques, Centro Habana, El Capitolio, EL Barrio Chino y el Callejón de la ¨Poesía. Avanzamos bastante en triciclo y el resto nuevamente a pie hasta por fin vislumbrar un lugar que nos hiciera sentido. Por fin nos encontrábamos en  camino y volvíamos al Mundo Conocido  Ahora era cosa de apresurar el paso y ya está. Un taxista con quien intentamos negociar, por lo poco que podíamos ofrecer no nos llevó, pero sí nos indicó la ruta más corta.  La felicidad de llegar y ver a México y la prima esperando por nosotros nos inundó al punto de no notar la preocupación, la rabia y la frustración que nuestros amigos habrían podido sentir durante las 6 horas de nuestra ausencia. A esas alturas,  ya les invadía la angustia y una real preocupación. Del alivio pasaron al regaño y los chiflados perdidos reportaron lo sucedido.  La tarjeta de internet servió para escuchar esa vocecita dulce y alegre. Romeo habló con la novia y así partimos felices los cuatro. Los dioses a cada uno le habían dado una lección y ahora venía el tiempo de disfrutar. Nos montamos en un Almendrón para vivir los días que nos terminarían de unirnos para siempre...Las imágenes de aquellos días en casa de Aimara, el paseo del trío dinámico a la playa, ver a Eyder con su carita montado en la motocicleta gritando que nos volveremos  a ver, mi café con Jack  Sparrow en el Escorial  para continuar aquellas pláticas sin fin, acompañadas de una oración en la Catedral a los pies de la Virgen del Cobre, la misma que protegió a Cuba del Huracán... Esas imágenes nunca las olvidaré, porque un Corazón con Sombrero sabe apreciar en plenitud cuando el tiempo deja de ser tiempo y sucede el milagro de palpar el  paso siguiente en la evolución humana: trascender el tiempo y el pensamiento. Esto no implica dejar de pensar, sino dejar de identificarse completamente con el pensamiento, dejar de estar poseídos por el pensamiento. Sentirse  cómodos en el estado de no saber, ya que este  estado  lleva más allá  de la mente, porque la mente siempre está intentando concluir e interpretar y atrapar los hechos en una linea temporal.  Tiene miedo de no saber  y dejar que surja  un conocimiento más profundo no conceptual. La verdad es mucho más omniabarcante de lo que podríamos llegar a imaginar y el despertar espiritual consiste en despertar del sueño del pensamiento y citando a Eckart Tolle la atención es el poder y la sabiduría. La antención concentra el poder en el aquí y en el ahora y nos permite crear la realidad para la cual estamos destinados. Frente a ese portal del tiempo me vi en la escalera del la Bodeguita al leer que María Fernanda de Chile en el 2017 había estado allí. Sólo que no era mi letra. El momento fue tan especial, porque fue el momento en que mi Yo se unió a mi Súper Yo y estaba Licenciado de Testigo. Desde la  Habana despegando otra vez, sólo que en esta ocasión en la dirección correcta. En esta noche en vela escupiendo afuera las palabras para que la mente de girar, al mirar por la ventana a pesar del temporal me doy cuenta de que es luna noche de luna llena. La loba añora reunirse con los suyos, pero sabe que el poder está en el aquí y en el ahora y de ello depende cumplir el sueño goliardo de encantar nuevos horizontes  y continuar por la senda trazada por el poder de la Palabra más allá del Costillar. 

martes, 8 de agosto de 2017

UNA MUJER QUE LEE

Rivera-Garrido, Martha (2014). Fragmento de Los Amantes de Inbox de Papel.





No te enamores de una mujer que lee, de una mujer que siente demasiado, de una mujer que escribe… No te enamores de una mujer culta, maga, delirante, loca. No te enamores de una mujer que piensa, que sabe lo que sabe y además sabe volar; una mujer segura de sí misma. No te enamores de una mujer que se ríe o llora haciendo el amor, que sabe convertir en espíritu su carne; y mucho menos de una que ame la poesía (esas son las más peligrosas), o que se quede media hora contemplando una pintura y no sepa vivir sin la música. No te enamores de una mujer a la que le interese la política y que sea rebelde y vertigue un inmenso horror por las injusticias. Una a la que le gusten los juegos de fútbol y de pelota y no le guste para nada ver televisión. Ni de una mujer que es bella sin importar las características de su cara y de su cuerpo. No te enamores de una mujer intensa, lúdica y lúcida e irreverente. No quieras enamorarte de una mujer así. Porque cuando te enamoras de una mujer como esa, se quede ella contigo o no, te ame ella o no, de ella, de una mujer así, JAMÁS se regresa.

martes, 11 de octubre de 2016

DESARRAIGO

DESARRAIGO



Vengo llegando de la Isla de Chiloé y de algunos otros lugares más remotos de la Región de los Lagos y ya sea en lugares  apartados o en la ciudad me deja abatida el ver como el desarraigo es el mal principal que sufre la gente de mi Región. Me atrevo a decir que lo mismo ocurre a nivel país, pero en esta columna  me remitiré a la Región de los Lagos.  Me refiero a ese desarraigo desde el alma, pues nos hemos dejado invadir a tal punto por lo externo que con mucho dolor observo como   el desconocimiento acerca de nuestras raíces es tan profundo que hemos perdido contacto con lo más esencial: nuestra tierra, aquella Wenu Mapu en que habitaban nuestros ancestros, la misma que fue tan generosa también con quienes más tarde llegaron como emigrantes. Las industrias que han impulsado el crecimiento y el desarrollo en el sector han depredado la zona de los grandes bienes naturales que teníamos.  Los campos son  parcelados y construidos. La gente vende sus tierras, porque ya no saben trabajarlas. Son varias las generaciones que las dejaron abandonadas, pues confiaron en que la industria externa como las salmoneras y las lecherías  les entregarían una mejor calidad de vida.  Las aguas han sido contaminadas  y los bosques nativos  sin el manejo apropiado van siendo sustituidos por eucaliptos, como si el desastre ecológico  en la VIII y IX Región no sirvieran de ejemplo. Es urgente tomar conciencia que de cada uno de nosotros depende mantener la identidad del lugar en que habitamos, pues quienes más sufren el desarraigo son nuestros niños. Cada núcleo necesita manos y pies para que el amor pueda fluir. Si el ímpetu de las manos de los padres se vuelca hacia el exterior, los pasos de la generación venidera también dejarán el terruño.  ¿Quién entonces cultiva la tierra? ¿Quién narra la historia de nuestros abuelos? En una de las tantas micros que tuve que tomar conocí a un joven que trabaja por turnos lejos de su hogar.  Sus niños van a las escuela prácticamente todo el día, así la madre también puede trabajar en turnos infernales y se asegura de que ellos reciban alimentación. Queda en manos de los docentes que esos pequeños tengan modales y sean capaces de regular sus emociones. Tarea imposible si además tenemos en cuenta la crisis que sufre nuestro sistema educativo a nivel nacional durante tantas décadas, sin importar si son colegios municipales, subvencionados o privados.  La abuela del joven, quién falleció hace ya un tiempo era el último eslabón que conocía las tradiciones de la tierra en esa familia, pues los padres a finales principios de los 90, ya habían optado por ser parte de esta errónea idea de desarrollo. El resultado niños sufriendo el desamor, la rabia y el descontento de sus progenitores. Niños cuyos padres en estos momentos se encuentran desempleados, desilusionados y buscan refugio en la droga, el alcoholismo y la prostitución. Niños cuyos padres producto de todo lo anterior han caído en la violencia y por lo mismo se encuentran presos. Entonces muchos de estos niños y adolescentes caen en un sistema mucho peor llamado Sename. Los profesores no reciben el apoyo necesario para contener tanta carencia,  pues los recursos han sido descaradamente robados. Terminan agotados, cansados, enfermos y con licencia. Un primero básico que visité había pasado por 3 profesores jefes en lo que va del año. Basta como ejemplo  mencionar el escándalo del DAEM aquí en Puerto Varas. Los granos de arena como visitar una escuela y llevar una hora de ilusión a través de los cuentos, mitos y relatos de nuestra tierra ayudan sin duda a endulzar esta realidad, pero los héroes anónimos como los profesores, bibliotecarios y auxiliares que conocí y que conozco  también se cansarán un día de dar la pelea. ¿Cuánto tiempo más vamos a esperar? Los niños, los jóvenes, los campos y las aguas de nuestra región no pueden seguir esperando. Ten Ten, Kai Kai y los Pillanes, ya se han puesto en movimiento. Nosotros también tenemos que hacerlo.  Es urgente que como ciudadanos votemos de forma responsable  en estas elecciones por quienes proponen soluciones  a corto y largo plazo en torno a estos temas. Es una oportunidad al alcance de nuestras manos. Votemos desde el amor el amor a nuestra tierra. 

lunes, 29 de agosto de 2016

Bellas, pero no superficiales

Bellas, pero no superficiales 




Hoy junto a un grupo de amigas, que  la vida se ha encargado de acercarnos durante los años de escolaridad de nuestros niños,  nos comenzamos a preguntar si al querer de vez en cuando lucir alguna joya, lucir un lindo peinado y cosas parecidas nos convierten en una persona frívola o superficial. Todo a raíz de un comentario en las redes sociales que aludía  directamente a una conversación previa entre  mis amigas y   una mujer que prefiere comprar un árbol antes que una joya y así no ser una mujer tan básica. Cada uno es libre  y responsable de cómo piensa y opina, siempre y cuándo no le faltes el respeto a nadie. Fue entonces que comenzó el debate entre nosotras: 

¿ Somos frívolas si queremos lucir de vez en cuando una joya o preocuparnos durante horas del cuidado de nuestro cabello invirtiendo una mañana entera en la peluquería? Mi opinión es que no. Creo que para todas según nuestro alcance es muy bueno querer darnos un gusto para lucir más lindas y bonitas. A quién no le gusta sentirse bien y demostrar por fuera nuestro estado de ánimo y la luz del alma que llevamos dentro a través de pequeños detalles,  que para algunas puede ser una joya bonita, alguna bisutería, ropa interior que combine, zapatos nuevos, un pantalón que de fe de nuestra anatomía, etc. Las formas son innumerables y son ancestrales. Si buscamos información acerca del tema desde tiempos inmemoriales el hombre y la mujer sienten la necesidad de manifestar su belleza acompañándola de diferentes tipos de ornamentos. Es simplemente un gesto de cariño hacia nosotros mismos y no por eso seremos insensibles frente a las realidades que nos rodean. Hoy me di el gusto de pasar una mañana en la peluquería, porque quiero que mis cuentos luzcan también a través de mi apariencia en el escenario, lo cual no me convierte en una persona que no ame la naturaleza o no dejo de ser una persona solidaria frente a las realidades adversas que viven otras personas. Al contrario, el ser una persona que se  preocupa  sí misma , me da fuerza y me nutre  para preocuparme de los demás también. En mi opinión debemos ser cuidadosos con el fanatismo  y los prejuicios que sólo nos apartan de quienes se encuentran a nuestro lado. 

martes, 2 de agosto de 2016

RECONOCIENDO A BARBA AZUL





RECONOCIENDO A BARBA AZUL 




Los cuentos clásicos, ya sean considerados para niños o no, tienen su origen en la tradición oral, porque antiguamente era la manera en que se transmitían los temas que es necesario aprender en la vida. Todas las criaturas tienen que aprender que existen depredadores. Sin este conocimiento una mujer no podrá atravesar su propio bosque sin ser devorada (Sic 1). Saber reconocer al depredador en la vida significa crecer y convertirse en un ser que ha madurado y que ya ha dejado de ser vulnerable debido a la ingenuidad, inexperiencia o imprudencia. Saber reconocer a Barba Azul es un signo de haber crecido y hoy puedo decir que he madurado. El cuento clásico se trata de un hombre rico e interesante que lleva a pasear a tres hermanas a quienes consideraba en edad de merecer. Su estampa, su mirada  y la barba azul intimidaron a las hermanas mayores, pero la hija menor sintió compasión por la soledad de aquel varón y acepta su petición de matrimonio en un momento de juvenil exuberancia, el cual se mezcla a menudo con la insensatez, placer, felicidad y curiosidad sexual. (Sic 2). No es necesario volver a tener veinte años para volver a sentir algo así frente a quién se presenta como un caballero, interesado en la profesión de uno y en la historia en común que nos une. Obviamente deslumbrante si alguien así te ofrece participar en un proyecto atractivo que se mezcla en forma directa con tus intereses. Y así fue como Barba Azul se presentó otra vez frente a mí. La primera vez que le conocí, fui como la princesa del cuento. Muchos años y experiencias que me han enseñado a seguir mi intuición y optar por el auto cuidado. La vida está para eso:  para aprender y desarrollarnos, porque lamentablemente no nos criamos bajo el alero del circulo femenino en que se transmitía esa sabiduría ancestral a través de los cuentos o si los escuchábamos sólo oímos el cuento y tal vez  en algunas ocasiones servía de lección para no abrirle la puerta al lobo o no conversar con desconocidos. El cuento de Barba Azul invita a despertar y educar ese centro psíquico  esa brillante célula que toda mujer debe saber mantener encendida. (Sic 3). Entonces esta vez supe reconocerle y decirle que no, Qué no me prestaba para ese juego, pues si bien tenía que reconocer que me había deslumbrado sin transformarse en una dosis de adrenalina, no iba a caer en sus brazos.  Acepté un paseo con Barba Azul como las tres hermanas salieron a pasear en su carruaje para conocerlo, pero esta vez lo reconocí y lo llame por su nombre. Eres Barba Azul , le dije y añadí que no me iba a transformar en una mujer que traicione a otra por gozar de su compañía, que lo sentía en el alma, pero ahora que sabía que era casado algo entre nosotros era inviable. Sin querer durante varios días se transformó en un amigo mientras era "soltero" y  "un hombre que ya no siente nada por su mujer". Yo prefiero andar liviana por la vida. Le ofrecí continuar con el proyecto si de verdad se interesaba sacarlo adelante  y una amistad sincera. Cualquier tipo de atracción se domina con voluntad y como seres humanos podemos escoger nuestro camino. Yo escogí no dañar a nadie y ser leal conmigo misma también, pues las mujeres sabemos e intuimos y allá en el castillo de Barba Azul, ya había una princesa encerrada y quizás curioseando las puertas del castillo. Allá la princesa ya estaba lo suficientemente sola. No quiero ser yo la que esté allí el día en que abra la puerta final y encuentre que su marido es un depredador. Le dejé en claro que yo de sirena no tenía nada, sino que se había topado con una mujer echa y derecha que ha aprendido a cuidarse y a conocer sus límites. Ese era mi límite con él. Como un buen Barba Azul montó finalmente en cólera al no lograr sus objetivos y desapareció, llevándose con él todos sus artilugios, tretas y frases como "todos tenemos una gran capacidad de entregar y recibir amor que no debes negarte a tus instintos". Negar mis instintos  habría sido creerle. Todas las mujeres llevamos una diosa adentro, una diosa que goza de una dualidad que fluctúa entre "la dama para el mundo y una golfa en la cama" y merecemos a una persona que sepa apreciar a ambas en la unidad que somos.  Cada diosa merece su propio altar. Ahora nos encontramos en una época en que las fuerzas femeninas están despertando. Cada vez somos más las mujeres que nos reunimos para hablar de los temas que nos aquejan y es por eso que quise compartir esta historia. Cuidado con Barba Azul.Las invito a ser mujeres que corren con lobos. "Entre los lobos, cuando la hembra deja a las crías para ir a cazar, los pequeños intentan seguirla...y entonces ella les ruge y les pega un susto de muerte para obligarlos a huir y regresar corriendo a la guarida." ( Sic 4 ) Las crías ignoran quién es el depredador y quién no. Pero a su debido tiempo ella se lo enseñará por las buenas o por las malas.  Es lo mismo que le debemos transmitir a nuestros hijas/os. Si bien muchas cosas las van a experimentar en carne y hueso, no debemos dejar que no desarrollen su propio instinto. Es nuestro deber mantenerles esa voz interna funcionando y no acallarla jamás. Además las lobas son fieles a su manada. Esta historia es también  una invitación a ser fieles con nuestro género y combatir a Barba Azul en conjunto sin dejarnos llevar por el éxtasis a los sentidos que nos ofrece. Analizar las razones por las que un hombre o una mujer se transformen en un ser que necesitan alimentarse de la luz que emiten los demás no cabe en este posteo, las razones son millones y es lo que finalmente invita a seres que tienden a querer cuidar de los demás o peor aún, querer cambiarlos a entrar en el juego que Barba Azul ofrece. Finalmente por ambos lados hay un vacío enorme, tanto de quien depreda como por quién cae como víctima, pues para ser víctima consiente o inconscientemente la persona también elige su rol.  Lamentablemente ambos necesitan ayuda y por lo general es muy difícil que quieran aceptarla. En algunos casos algo o alguien podría llegar a jugar el rol de la llavecita que despierte la conciencia y la bella quiera pedir ayuda o la bestia reconozca sus carencias. Mientras no lo hagan continúa el baile, porque para bailar se necesitan dos.

Citas textuales  del libro Mujeres que Corren con Lobos. 

martes, 28 de junio de 2016

Madre Fuerte, Hija Fuerte




Esta semana no ha sido fácil, porque al final del semestre uno sueña con que no queden cosas pendientes para que las vacaciones de invierno sean dentro de todo relajadas, a sabiendas de que uno igual trabaja, cocina, hace las compras, etc y todo con la Picolina en casa. No nos había pasado este invierno, pero se enfermó  y hemos estado una semana en función de noches sin pegar pestaña, entre remedios y jarabes. También quedaron algunos panoramas lindos de lado como el Carnaval de Invierno. De alguna manera todo esto ha tenido su recompensa, porque hemos estado más conectadas y  Amanda pudo darse cuenta y ser más consiente de que la mamá hace mil y una cosa y así y todo logramos jugar como nunca. Sí, porque sin querer queriendo el colegio y las actividades ligadas al mismo al final van dejando poco tiempo para jugar sin medir el tiempo. Hemos sacado afuera todos los puzzles y juegos de mesa. Los naipes  necesitan de tiempo  y yo he puesto a prueba mi paciencia y dedicación como madre. Me doy cuenta de como los ejercicios practicados van teniendo su fruto y veo como juntas  hemos podido crecer durante estos días.  Ha sido una semana en que hemos podido conectar con esa madre salvaje de la que se es alumna y profesora, Nuestra naturaleza se encuentra llena de recursos que afloran a medida que nos vamos conectando con nosotras mismas y a pesar de que hubo un tiempo en que mi espíritu se nutrió con lo más mínimo el milagro del florecimiento al final siempre existe. Si la madre es fuerte, las hijas también. Por esta razón es tan importante conectar con nuestra naturaleza salvaje e instintiva, cultivar nuestra vida espiritual y no perder de vista nuestra niña interior. La meditación y la respiración consiente ayudan mucho, pero no perder la capacidad del juego ayuda mucho más. Si nos han dañado en nuestra niñez siempre está la posibilidad de sanarse. Es cuestión de tomar la decisión de reconsiliarnos con el pasado y dejar de rumiar las mismas penas y las mismas rabias que nos colocan una y otra vez frente a los mismos arquetipos para hacernos al fin comprender por donde va el camino. Claro que no es fácil mantener el ritmo de tanto ejercicio, ya que a veces parecieran no tener nada en común uno con el otro. En algún momento seremos capaces de visualizar el todo de nuestra existencia como si fuera una obra de arte. Mientras tanto, no hay que olvidar el disfrute de cada paso. Piano piano, va lontano. 

domingo, 29 de mayo de 2016

Acerca de mi experiencia y la Biodescodificación

Acerca de mi experíencia  y la Biodescodificación 





Antes de comenzar haré una breve explicación acerca de lo que es la Biodescodificación. Quienes se interesen más en el tema, internet tiene muchísima información al respecto y de verdad les digo que se van a sorprender: 


La Biosdescodificación es el arte de acompañar a la persona a encontrar la emoción oculta y esencial asociada a la enfermedad para descodificarla y así favorecer la curación mediante la liberación de la emoción que hay en el inconsciente y trascender dicha emoción transformándola. 


Bueno resulta que hace un tiempo comencé a recibir ayuda de Susana Pérez, que es experta en temas como la codependencia emocional y sobre todo en el tema acerca de las Mujeres que Aman Demasiado. La Terapia la tomé para superar mi separación y también me dí cuenta de que no iba a tener una relación sana con alguien sino trabajo el vacío interno que llevo/aba dentro de mí por diferentes carencias sufridas durante mi niñez.  Las meditaciones y los ejercicios personales que he ido realizando paso a paso no sólo han provocado un cambio de actitud mucho más positivo frente a la vida, sino que también las personas que hace tiempo no me veían se han ido sorprendiendo por mi luminosidad. He recibido, a pesar de lo cansada que a veces me siento, comentarios como estás radiante, te ves mucho más bonita, etc. Este cambio interno y externo también ha ido acompañado de una serie de afecciones que no me han dejado indiferente e incluso han llegado a sorprenderme. A penas comencé con los ejercicios me resfríe. También contagié a mi pequeña, lo cual hizo que tuviéramos que permanecer más tiempo juntas y en casa. Nos sirvió para reconectarnos, ya que últimamente tiene muchos más deberes escolares que antes  a lo que se suman sus  actividades extraprogramáticas que son de lo más variadas. La verdad es que es una niña que le gusta todo y está en plena búsqueda de intereses. Ella se mejoró bastante rápido, pero a mí el cuadro se me complicó a tal punto que me dio sinusitis, luego bronquitis y de tanto toser y toser terminé con reflujo gastrointestinal. Una vez que me repuse de todo aquello, aunque la tos la tengo un poco pegada todavía, me encuentro un fin de semana sin poder levantarme de la cama. Un dolor muy intenso y sin saber de qué se trata. Mi vecino que es médico amablemente me explicó que estaba viviendo mi primer cuadro de lumbago. ¡Me quise morir, porque tan vieja no estoy! De tantos achaques empecé a pensar que estoy pasando por las siete plagas de Egipto y la verdad es que al profundizar en el tema de la Biodescodificación, mi percepción no está tan alejada. Resulta que cada una de las enfermedades que me han afectado en menos de un mes se encuentran emocionalmente conectadas, ya que si uno lee acerca del tema todas tienen que ver con penas no lloradas, miedos infantiles no expresados, la rabia acumulada en el tiempo, la incomprensión, etc. Al avanzar durante la terapia a pasos agigantados acerca de los temas que me abruman mi cuerpo también ha realizado su trabajo ayudándome a eliminar más rápido todo aquello que me pesa. Sólo he estado realizando los ejercicios desde principios de marzo, todos los días a conciencia y con la convicción de que por fin estoy en el camino correcto y recibiendo la ayuda que tanto había buscado. Sí, porque no es cualquier terapia la que ayuda a Una Mujer que Ama Demasiado y cada paso que avanzo va dirigido hacia la autovalencia. De cierto modo si lo comparo con las historias de la Biblia  mi cuerpo también necesita pasar por las siete plagas de Egipto para llegar a la Tierra Prometida.