
Estoy orgullosa y emocionada por los dos añitos cumplidos de mi Picolina. Me siento así por varias razones. Es que criar y sacar adelante un niño con alergias alimentarias severas no es nada de fácil. Verla a ella feliz y contenta por primera vez en su vida pidiendo una mamadera, apagando las velitas, completamente consiente de que su día es algo especial, abriendo regalitos y recibiendo a los niños que hemos conocido durante este tiempo es algo que me cuesta poner en palabras. Quizás de ahí viene la demora en escribir este post. Picolina se ha transformado en una niña dulce, tierna, inteligente y sabe a la perfección lo que quiere y qué no. Tiene sus pataletas también por supuesto, pero en general no es una niña que haga estragos. Me cansa su constante actividad, pero a que madre no. Además se agrega que como padres también hemos ido madurando. A mí en particular me ha fortalezido el echo de ir a terapia una vez al mes, ser porfiada con el yoga, el que me cuesta cada día más el orgullo de no lograr posiciones que muchos logran desde el primer día, mantener el hobby del birdwatching y salir cada vez que el tiempo lo permite. Me siento feliz por ver el esfuerzo que ha significado vivir lejos de la familia y no aislarnos. De a poco hemos logrado tener una red social para que comparta con niños de su edad y no sea un shock ir al jardín el próximo año. El sábado que viene está invitada a un cumpleaños y la asistencia al suyo fue de un cien por ciento. Tuvo piñata, titeres caseros, un cuento y nadie extrañó las papas fritas. Fueron reemplazadas por chips de fruta seca de platano y manzana que los chicos se comieron felices. Niños que no comen fruta usualmente lo hicieron. Jugo orgánico en vez de bebidas con cafeína, de torta el queque que puede comer. La piñata en vez de dulces tenía lo que generalmente va en las sorpresas como narices de payaso que causaron sensación, autitos, pelotas saltarinas, etc. Los dulces se fueron de sorpresa para que cada niño se los comiera en su casa y Picolina no viera comer a otros lo que ella no puede.
Ahora entramos en otra etapa de forma muy marcada. Se acabaron las siestas, se sienta en su mesita de madera y quiere comer sola. El tuto y el tete solo para dormir. Vamos pensando en aprovechar el verano que dicen que viene bueno, para sacar los pañales... En fin la emoción me embarga y por ahora no puedo escribir mucho más.
