
Estos días en Santiago han sido un respiro para todos. Llegamos con Picolina al borde de ser internada por desnutrición directo a la consulta de la doctora que nos recomendaron. Mi estado de bloqueo y stress era tal, que entendí la mitad de lo que me explicó y tuve que llamarla varias veces después para poder seguir las instrucciones. Es que todo lo que me decía se veía tan complicado e imposible de cumplir. Como lo dijo M al teléfono era como ir a la Luna y volver.
De a poco lo hemos logrado y gracias al apoyo de mis padres, hermanos y amigas estoy más tranquila. Picolina, aunque puede comer en total cinco cosas más dos tipos de fruta y la leche que nos sale un ojo de la cara y más, está recuperando apetito y por primera vez en la vida le he escuchado pedir comida. Yo estoy aprendiendo a tomar una nueva perspectiva frente al problema. El sólo echo de pararme frente a ella con el plato de comida me estresa y de a poco he podido cambiar de actitud. (Eso con la comida, la Leche es una historia a parte que va de mal en peor, aunque la doctora diga lo contrario no la acepta y veo difícil que la tome sin fuerza pública de por medio) Es que las últimas semanas en Puerto Varas entre que no comía, porque todo le caía mal y uno pensando que la chica es mañosa, peleando con ella para que comiera en verdad todo mal. Es cierto que el cambio de ciudad fue brusco y complicado con una mochila emocional que hasta ahora no había tomado su peso real. La luz del túnel se empieza a visualizar de a poco y espero que el regreso no sea tan complicado. Me siento con las pilas un poco más cargadas. He salido a pasear con mis amigas, he llorado, lo he pasado bien, he tomado un taller que me entregó nuevas herramientas para el futuro de mis proyectos, me di el gusto de estar una tarde entera en la peluquería, de salir con los sobrinos y disfrutar de cosas que en verdad extrañaba como el teatro. De a poco también voy teniendo ganas de estar en mi casa otra vez, aunque me quedaron cosas por hacer y me hubiera gustado tener más tiempo para compartir con los que amo.



