María Fernanda Moletto . Con la tecnología de Blogger.
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viernes, 6 de mayo de 2011

Agradecimiento




Nunca es tarde para dar las gracias. Este post está dedicado a María Jesús Gonzalez del Campo, autora del libro Recetas y Consejos para niños con alergia a la leche de vaca. Picolina está mucho más grande en todo sentido. Es una niña exquisita muy inteligente y ha dejado de hablar en tercera persona. Con mucha autoridad y segura de sí misma usa correctamente la palabra YO. Este puntito que ha costado tanto criar en el último control de peso llegó a las 10, 5 Kg. con dos años y cinco meses de edad. Hace un año estaba en estado crítico de desnutrición y la madre por el suelo. Conforme pasaba el tiempo chiqui se ha ido desenvolviendo muy bien en el jardín al que asiste, gracias también al esfuerzo de sociabilización que hicimos previamente el año pasado y que terminó con un cumpleaños exitoso. Pasó también la Navidad, aún siendo engañada con hojuelas de platano como galletitas hasta que se acercaba la Pascua de Resurrección a pasos agintados. Creo que la fecha me empezó a molestar desde el Miércoles de Ceniza. Sabía que de a poco los supermercados abarrotarían los estantes de chocolates y caramelos que mi niña no podría comer. Es más, yo quería que tuviera Pascua y buscara huevitos como todos los niños, pero no sabía cómo hacerlo. Tenía una idea de pintar cáscaras y rellenarlas con cosas que ella puede comer como cabritas y cornflex, pero quería que todo fuera perfecto. Además, hace rato que lo estábamos pasando más o menos, porque luego de la introducción de un par de cosas en el verano el resto ha sido imposible y la manera de cocinar la cosas, etc. la imaginación nuevamente se me había arrancado. En la desesperación comencé a insistir con la doctora que la trata si me podía ayudar con este problema. Picolina estaba aburrida de comer lo que puede comer y ya no había cómo pelear con ella. Entonces me llegó un mail con el nombre de una mamá que tiene un niño, quien a pesar de la edad, tampoco a solucionado el tema de las alergias. Ella escribió un libro con recetas inovadoras para los chicos que sufren de alergias alimentarias de este tipo. Picolina para Pascua tuvo sus caramelos, un conejo de peluche y las cascaritas que pintó el Conejito. Además por primera vez en la vida puede comer galletas y come con ganas las nuevas recetas, aunque en el fondo se sigue tratando de pollo con arroz y un par de cosas más. Por otro lado también me dio rabia. ¡Cómo no me había informado la doctora del libro ANTES!De a poco las cosas a fuerza de ensayo y error han ido resultando y somos todos más felices. Darle de comer, ya no es el calvario que solía ser. Espero que a Santiago lleguemos con los 10,5 Kg. todavía, pues nos estamos recuperando de un adenovirus que la dejó por el suelo. En casi todo vamos muy bien. ¡A qué mamá no le gusta darle cosas ricas a sus hijos! Si bien la comida es un tema que me preocupa, por lo menos ya no me quita el sueño. Además en estos días de invierno hacer galletas es un tremendo panorama.





¡Su primera galleta y su primer dulce de verdad!





domingo, 25 de julio de 2010

Un respiro...


Estos días en Santiago han sido un respiro para todos. Llegamos con Picolina al borde de ser internada por desnutrición directo a la consulta de la doctora que nos recomendaron. Mi estado de bloqueo y stress era tal, que entendí la mitad de lo que me explicó y tuve que llamarla varias veces después para poder seguir las instrucciones. Es que todo lo que me decía se veía tan complicado e imposible de cumplir. Como lo dijo M al teléfono era como ir a la Luna y volver.
De a poco lo hemos logrado y gracias al apoyo de mis padres, hermanos y amigas estoy más tranquila. Picolina, aunque puede comer en total cinco cosas más dos tipos de fruta y la leche que nos sale un ojo de la cara y más, está recuperando apetito y por primera vez en la vida le he escuchado pedir comida. Yo estoy aprendiendo a tomar una nueva perspectiva frente al problema. El sólo echo de pararme frente a ella con el plato de comida me estresa y de a poco he podido cambiar de actitud. (Eso con la comida, la Leche es una historia a parte que va de mal en peor, aunque la doctora diga lo contrario no la acepta y veo difícil que la tome sin fuerza pública de por medio) Es que las últimas semanas en Puerto Varas entre que no comía, porque todo le caía mal y uno pensando que la chica es mañosa, peleando con ella para que comiera en verdad todo mal. Es cierto que el cambio de ciudad fue brusco y complicado con una mochila emocional que hasta ahora no había tomado su peso real. La luz del túnel se empieza a visualizar de a poco y espero que el regreso no sea tan complicado. Me siento con las pilas un poco más cargadas. He salido a pasear con mis amigas, he llorado, lo he pasado bien, he tomado un taller que me entregó nuevas herramientas para el futuro de mis proyectos, me di el gusto de estar una tarde entera en la peluquería, de salir con los sobrinos y disfrutar de cosas que en verdad extrañaba como el teatro. De a poco también voy teniendo ganas de estar en mi casa otra vez, aunque me quedaron cosas por hacer y me hubiera gustado tener más tiempo para compartir con los que amo.