María Fernanda Moletto . Con la tecnología de Blogger.

viernes, 19 de marzo de 2010

Día Mundial del Sueño


No hay nada mejor que dormir para recuperar fuerzas. A diario lo veo en mi Picolina que antes de su siesta suele estar muy irritable y luego de dormir es un sol. Desde que ella nació mi patrón de sueño ha cambiado del cielo a la tierra. En general desde lola he tenido tendencia al insomnio. De guagua fui según me contaron de sueño liviano. Un bebé recién nacido para todas las antenas y hasta ahora nunca sabemos cómo vamos a pasar la noche. Lo peor es que desde la operación, aunque todo esté tranquilo lo único que me calma es leer y leer hasta que libro se me caiga de las manos. El terremoto vino a agravar la situación y desde entonces siento que todo se mueve bajo mis pies. Es una sensación de vértigo constante que junto a la falta de sueño, la anemia, el revoltijo de guata por los antibióticos, tiene como consecuencia que mi recuperación sea lenta.

Admiro a cualquier persona que sin dormir lo suficiente tenga la capacidad de funcionar al otro día. Desde mi marido que se levanta estoicamente, aunque Picolina haya tenido un escándalo de proporciones, hasta al Presidente que tenemos. En una entrevista dijo que actualmente duerme como 5 horas diarias con suerte. Por lo menos yo no le tengo que poner la cara a nadie y mis ojeras se quedan en casa. Es complicado salir del estado de alerta en que me encuentro, pero habrá que aplicar todas las medidas necesarias hasta lograr el descanso. Por mientras sigo recurriendo a la cosmética para disimular mis ojeras. Dulces sueños.

lunes, 15 de marzo de 2010

Más tranquila...


Gracias al consejo de una amiga que me recomendó el libro que estoy leyendo ahora (Qué esperar de los primeros años de un niño), debo confesar que me siento bastante más tranquila en muchos aspectos en relación al desarrollo de mi Picolina. Es que siendo mamá primeriza sin tener por lo tanto experiencia con niños de un año y tanto es difícil saber qué es normal a esta edad y cuándo hay que preocuparse. Uno tiene millones de preguntas; sin querer te encuentras en situaciones en las que no se sabe cómo actuar y eso es agotador a la larga. El libro hasta ahora me ha tranquilizado muchísimo. Tengo la certeza de que Picolina hace bastante más para sus 16 meses de lo que debería, es normal que sea un poco antisocial y no comparta con los niños en la plaza y que tenga crisis con la limpieza, hay que tener paciencia de escuchar mil y una vez la canción de la rana, etc. Dan muy buenos consejos que he empezado a aplicar: ¡Y resultan! Viento en popa con la enana y mamá a seguir leyendo...

martes, 9 de marzo de 2010

Cataclismo personal


Qué se puede decir si después del Terremoto nos hemos dado cuenta de que estamos bien. Fue un susto tremendo no poder ni ponerse de pie para correr a ver a la Picolina, pero con las horas nos fuimos dando cuenta de los afortunados que somos. Pasaron también las horas de angustia de no tener noticias de la familia, sobre todo de mis abuelos que viven a un par de KM del epicentro. Ellos también gracias a Dios se encuentran Ok sin ningún rasguño. La vida se mira con otros ojos y hay que continuar. Disfrutar lo que tenemos y dejar las penas atrás. Penas profundas, por poco no paso el terremoto en la clínica. Un par de horas antes me habían sacado los puntos y un par de días antes de eso el cataclismo personal era gigante. Un embarazo tubario fue la razón de una operación de urgencia y me tuvieron que sacar la trompa de falópido del lado derecho, donde tengo un único ovario funcionando. Probabilidades de que Picolina tenga un hermanito y esta familia crezca son muy muy bajas. Los planes tendrán que acomodarse a esta nueva realidad y habrá que reinventarse. Surgir como el Ave Fénix. Igual que mi país estamos en proceso de reconstrucción.