María Fernanda Moletto . Con la tecnología de Blogger.
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viernes, 16 de enero de 2015

No me interesa saber ...


NO ME INTERESA





Muchas veces las relaciones fallan, porque ponemos expectativas que no corresponden en el otro. 
Es tan cierto que hay que conocerse y amarse uno mismo mucho antes de comenzar a amar a alguien más. También las relaciones fracasan  por no saber reconocer o aceptar el tesoro que se ha encontrado en el otro. Queremos quedarnos sólo con lo bueno y permanecer en la etapa de enamoramiento permanente y hacemos a un lado todo aquello que pueda ser amenazador, feo y doloroso. No se quiere aceptar que el otro también tiene una zona oscura al igual que nosotros y le ponemos la dura tarea al otro de sacarnos del hoyo negro en que nos encontramos. En otras ocasiones es el pánico de volver a ser heridos y ponemos mil y una traba para luchar contra ese sentimiento que va tomando fuerza. En el momento exacto en que la relación podría tomar la dirección para estar juntos en algo bueno, sano y hermoso la mente juega en contra y salen en uno u el otro  a relucir todos esos "no debería por..." y la relación cae en el vacío o toma otra forma que no era la esperada. El tesoro vuelve a hundirse en las profundidades del mar.   Por todo lo anterior y mucho más  encontré tan sabias estas palabras que encontré dando vueltas en internet en un sitio "Crónicas de la Tierra sin Mal":



"No me interesa saber cómo te ganas la vida. Quiero saber lo que ansías, y si te atreves a soñar con lo que tu corazón anhela.
No me interesa tu edad. Quiero saber si te arriesgarías a parecer un tonto por amor, por tus sueños, por la aventura de estar vivo.
No me interesa qué planetas están en cuadratura con tu Luna. Quiero saber si has llegado al centro de tu propia tristeza, si las traiciones de
 la vida te han abierto o si te has marchitado y cerrado por miedo a nuevos dolores. Quiero saber si puedes vivir con el dolor, con el mío o el tuyo, sin tratar de disimularlo, de atenuarlo ni de remediarlo.
Quiero saber si puedes experimentar con plenitud la alegría, la mía o la tuya, si puedes bailar con frenesí y dejar que el éxtasis te penetre hasta la punta de los dedos de los pies y las manos sin que tu prudencia nos llame a ser cuidadosos, a ser realistas, a recordar las limitaciones propias de nuestra condición humana.
No me interesa saber si lo que me cuentas es cierto. Quiero saber si puedes decepcionar a otra persona para ser fiel a ti mismo; si podrías soportar la acusación de traición y no traicionar a tu propia alma...
Quiero saber si puedes ver la belleza, aun cuando no sea agradable, cada día, y si puedes hacer que tu propia vida surja de su presencia.
Quiero saber si puedes vivir con el fracaso, el tuyo y el mío, y de pie en la orilla del lago gritarle a la plateada forma de la luna llena: "¡Sí!".
No me interesa saber dónde vives ni cuánto dinero tienes. Quiero saber si puedes levantarte después de una noche de aflicción y desesperanza, agotado y magullado hasta los huesos, y hacer lo que sea necesario para alimentar a tus hijos.
No me interesa saber a quién conoces ni cómo llegaste hasta aquí. Quiero saber si te quedarás en el centro del fuego conmigo y no lo rehuirás.
No me interesa saber ni dónde ni cómo ni con quién estudiaste. Quiero saber lo que te sostiene, desde el interior, cuando todo lo demás se derrumba.
Quiero saber si puedes estar solo contigo y si en verdad aprecias tu propia compañía en momentos de vacío".

Oriah Mountain Dreamer