Frohe Ostern
En estas Pascuas estamos más grandes. Tanto la Picolina como la Madre. Yo aprendiendo a soltar y disfrutar cómo crece mi Pequeña. Ella entusiasmada en primero básico, aprendiendo a leer y a escribir. Yo aprendiendo lo que es la auto-dependencia, lo que ahora último se ha traducido en concentrar mi energía en mí persona, en mis proyectos y en mi hija.
Esta Pascua tiene un gusto nostálgico. No sé si el próximo año Picolina seguirá creyendo en el Osterhase. Hace poco se ha ido a la cama con una tremenda ilusión y seguro tardará en dormirse.
Después de cepillarse los dientes y ponerse piyama ha dejado cuidadosamente una zanahoria en un plato por si el Conejito pasara con hambre. Ayer estuvimos pintando las tradicionales cascaritas y luego de escribir esto me pondré manos a la obra. Vamos a celebrar acá en casa en Puerto Varas.
Como de costumbre llueve. Claro que esta lluvia se agradece por la tremenda sequía que ha desolado nuestro hermoso sur. El otoño por fin se hizo presente y las temperaturas han bajado. La estufa a leña encendida y ha sido un tiempo de recogimiento. También para tener tiempo en detalles de la casa. Por trabajo estoy bastante menos tiempo en ella que antes. La Nostalgia me invade en esta tarde. Siento que es la calma antes de la tormenta. Se avecinan vientos de cambio. La semilla debe romperse para que germine una hermosa flor y la cuncuna rompe el capullo para transformarse en una luminosa mariposa. Algo nuevo en mí también está resucitando.

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