Me está gustando esto de venir a Santiago cada cierto tiempo, porque en Puerto Varas aún no me adapto en un cien por ciento y como la rutina de la lluvia es un tanto agotadora con Picolina la mayor parte del tiempo encerrada acá respiramos las dos. Me da pena M que se queda abandonado por un tiempo, pero a cambio tiene de vuelta una chiqui regalona y una señora cargada de pilas con varias ideas que dan vueltas en la cabeza y espero esta vez no queden en el aire. He gozando viendo a mis amigas, me hago el tiempo como sea para estar por lo menos una vez con cada una de ellas, porque es la única manera de poder conversar diversos temas más personales, aunque termino agotada de stress social. Tengo claro que tengo que aprovechar los controles médicos de mi hija, ya que el próximo año empieza a pagar pasaje de avión y comenzará a ir al jardín. Ahí tendrá que ser al revés. No les quedará otra estimados lectores que ir a visitarnos de verdad y dejar de amenazar con probables visitas. La casa está abierta.
Santiago de vacaciones es un placer. Se hacen cosas que uno al vivir acá no hace nunca y se disfruta el triple estar con la familia y los amigos. Conocí a mi sobrinita nueva, he jugado a full con los mayores y bueno es imposible alcanzar a ver a todos por lo que siempre alguien se me queda fuera del canasto. También tuvimos cumpleaños infantil, paseos al parque, cumpleaños de mi papá. Etc. Muy bien aprovechado el tiempo y aún me falta pasar por la peluquería je je...





