María Fernanda Moletto . Con la tecnología de Blogger.

lunes, 4 de marzo de 2013

Como Hormiguita



Los últimos días del verano me han echo sentir como una hormiguita que se prepara para el invierno. Son varias las tareas que hay que tener en cuenta en el sur de Chile para que el mismo no te pille desprevenido. Cambiar el cañón de la cocina a leña no ha sido menor. Encontrar  un maestro que no sólo haga el presupuesto, sino que en verdad realice el trabajo no ha sido fácil. Una vez ubicado el personaje el trabajo aún no ha sido terminado por falta de materiales. Por lo menos el cañón ya está parado, falta colocar los ladrillos por dentro de la cocina y el pegamento está agotado en todas partes  hasta nuevo aviso. La leña llegó la primera parte hoy. Con M la terminamos de ordenar antes de que mañana caiga la lluvia. La segunda parte habrá que esperar una nueva ventana de buen tiempo. Después de un par de temporadas, ya tenemos un vendedor que no nos hace lesos y vende leña seca.  Tengo algunas mermeladas listas, me faltan las conservas. La variedad de fruta que come Picolina por sus alergias no es muy grande, por lo que las conservas han sido salvadoras y todo natural sin preservantes y colorantes. Útiles escolares y uniforme todo comprado. Hormiguita que va de a poco con las listas y las tareas pendientes. No sólo en recolectar, sino que también espero que  mis proyectos se vayan concretando: seguir escribiendo correos, cartas, llamar y llamar por teléfono.  En lo personal la lista ha disminuido,  falta encontrar un lugar que me permita hacer yoga o pilates en un horario y día que me acomode. La oferta es limitada.  También hay que empezar a reorganizar el closet. No cabe todo lo de invierno y lo de verano junto. Lo mismo con la ropa de cama. De a poco, paso a paso, tratando de no sufrir ataques de ansiedad y sin perder los nervios con el lento ritmo sureño:  Piano piano va lontano.

domingo, 3 de marzo de 2013

SLEEPLESS IN PUERTO VARAS


No es fácil estar sola en el sur de Chile. Me refiero a que poco a poco el verano se va y las tardes comienzan a ser cada vez más largas. Las noches volverán a ser frías y lo cierto es que me encantaría tener el cuerpo tibio de un hombre que se duerma a mi lado y en caso de sufrir desvelo escuchar su respiración acompasada y rítmica para calmar mi ansiedad. Después de un año de separada oficialmente, aunque antes de ese punto hace mucho tiempo que ya también dormía sola,  cuando me desvelo hago cosas: leo hasta que se me cae el libro de las manos, algunas veces me acerco al internet buscando amigos al otro lado del mundo que estén conectados a skype o me levanto y tomo un vaso de leche tibia. Hoy no ha funcionado nada de eso así que me puse a adelantar aquello que tenía pensando hacer "hoy en la mañana", más tarde a la hora normal de levantarse. Producto de mi insomnio al ritmo de canciones de amor en italiano e aquí una deliciosa mermelada de mora sureña cocinada a fuego lento en estufa a leña:

 


miércoles, 30 de enero de 2013

¿Y si es más grave qué hago?

Siempre me ha inquietado el tema de la salud acá en el sur. El soporte de la Clínica Alemana de Santiago  es una de las cosas que más extraño. La Clínica Alemana de Puerto Varas no le llega ni a los talones. Es más, el año pasado la declararon en quiebra y actualmente funciona bajo la tutela de un síndico experto en este tema, esperando generar números azules algún día para que ojalá una isapre u otra clínica de la capital la compre. Mientras tanto,  es inquietante que frente a cualquier cosa que pase y sea grave haya que partir a Puerto Montt. La urgencia funciona entre comillas y lo paradójico es que está abierta para casos no tan urgentes. Ni siquiera se puede atender una urgencia si algo sale mal en un parto normal. Uno se pone nerviosa si pasas mala noche con un chico ardiendo en fiebre si sabes que el  amparo de acudir a un servicio de urgencia no está o está tan lejos. Lo paso mal no porque mi hija pueda empeorar o  uno sea aprensivo o porque ahora vivimos solas. Es sencillamente ese vacío.

En atención  normal los médicos atienden medio día  para no dejar las consultas abandonadas y  los Puerto Varianos hacemos nata en las listas de espera o dependemos de la buena voluntad del pediatra para que abra un sobre cupo. Menos mal que el pediatra de Picolina sabe que no soy una de esas madres que corre al doctor por cualquier cosa y me atendió ayer. Resulta que estábamos de vacaciones en el campo de una amiga con full panorama para los niños y Picolina amaneció de un día para otro con 39,5 ºC de fiebre. En general ella es de fiebre alta y vómitos, pero algo en sus ganas de toser y no poder me indicó que está vez era diferente. Volvimos y conseguí hora al doctor. Radiografía para descartar neumonía y bueno, de los antibióticos no nos salvamos. Bronquitis aguda con infección. Vacaciones en casa. Así es con niños. Uno propone y ellos disponen.

Hasta ahora he necesitado la urgencia un par de veces y por cosas manejables como lavado de estomago por tomar remedio por su cuenta y otitis. De verdad espero nunca tener que correr a Puerto Montt.

domingo, 20 de enero de 2013

VACACIONES



Las vacaciones pasaron demasiado rápido, dependiendo del punto de vista, porque el tiempo siempre es relativo. Hubo días que se hicieron eternos, ya que a falta de niños fui la eterna compañera de juegos y otros que pasaron volando. Volvimos a casa y el panorama no falta. Vecinitos de vacaciones, amiguitas a jugar a la casa y el tan ansiado fin de semana en que Picolina ha salido con su padre. Relajo absoluto, disfrutando del calor tan poco común en estos días. Si fuera sureña sureña ya estaría cocinada, pero ahora  agradezco ese calor tan propio de la zona central. Esos clásicos 30ºC chillanejos,  donde a media tarde ni las moscas pueden volar. ¿Calentamiento global? Who cares! Es bueno estar de regreso en casa. Se aprecia la tranquilidad de poder hacer y deshacer a gusto sin tener esa sensación de invadir el espacio de alguien más. Quedé agotada de hacer castillos de arena, de poner atención en la piscina, de visitar las gallinas unas diez veces al día, etc.   Este fin de semana ha sido divino, porque ha sido sólo para mí. Salir al atardecer a tomar algo, volver de madrugada, dormir sin cargo de conciencia, leer, ver películas,  malgastar algo de tiempo en internet y aburrirme un poco. Si el mes que estuvimos lejos fueron las vacaciones de Picolina, este fin de semana fue cien por ciento sólo para mí.

lunes, 17 de diciembre de 2012

A las escondidas...




En Puerto Varas llueve y llueve mucho. A veces son semanas en invierno y días interminables en verano. No es que seamos de rulos con Picolina, pero cuando hay temporal no se puede hacer demasiado. Mi hija es genial en todo caso. Una vez estaba mi mamá de visita y su Gabi dijo que no podíamos salir, porque llovía. A lo que contestó, pero "si te pones tu Regenmantel no es problema". En fin, como les iba contando, el verano aún no se asoma acá en el sur y los días de colegio terminaron. Las vacaciones tan anheladas comienzan de forma oficial pasado mañana, cuando nos vamos al campo a pasar la Navidad. Entre tanto, llevamos una semana con demasiado tiempo en casa. Y los juegos clásicos son lego, dominó, puzzle, memory  y el mejor de todos las escondidas. Menos mal que vivimos en una casa con suficiente espacio y rincones que hacen el juego más entretenido. Y es así como pasamos tardes completas jugando a las escondidas buscando el mejor escondite para que el juego sea cada vez más difícil y divertido. Es un juego que personalmente disfruto muchísimo. También cuando voy en invierno a Santiago en el departamento de mis padres jugamos con Picolina y sus primos. Es un panorama fantástico. Ni hablar de aquellas tardes de verano cuando niña en las que con mis primos jugábamos por horas entre los galpones y la bodega, hasta que ya no veíamos absolutamente nada y los murciélagos revoloteaban por todas partes. Jugar es una manera de mantener nuestro niño interno siempre despierto y también la mejor manera de vivir el presente a cabalidad. Uno se concentra en el juego y no se piensa ni el lo que pasó o lo que viene más adelante. Me encanta jugar  dominó, naipes, dados y lógico con mi hija también. ¡Altamente recomendable!

domingo, 16 de diciembre de 2012

2012

 

2012



Sí alguien me hubiese dicho que me vida sería otra vez un lienzo en blanco a los 37 años jamás me lo hubiese imaginado. ¡Y sí! El 2012 un año caótico desde el punto de vista que se le mire,  para mí ha sido el año de mayor crecimiento que he vivido en siglos. He decido reescribir mi propia historia con la mochila lo más liviana posible. Visité todos aquellos lugares por los que sentía nostalgia. A veces uno piensa que se puede volver atrás o que los tiempos pasados fueron mejores. Con el fin de dejar atrás esos anhelos recorrí lugares a los que pensé que podría volver. No es cierto. Los lugares han cambiado, al igual que sus habitantes  y yo mucho más. Estoy muy bien en esta pequeña ciudad del sur de Chile, de la cual en un comienzo no sabía que esperar. A finales del 2011  me separé de M a quien le agradezco todo lo aprendido en la época   que estuvimos juntos, pero hace mucho tiempo que teníamos que admitir que lo nuestro no podía seguir. Llevábamos tantos años  cada uno por su lado, que mejor darle a la vida una nueva oportunidad en todos los ámbitos. He conocido personas excepcionales y sé que mi ciclo en este lugar aún no ha terminado. Había echo grandes planes para irme, pero la vida dijo otra cosa: queda mucho por hacer  y sucesos que vivir. Tengo claro lo que quiero y mucho más lo que no deseo. Un buen punto de  partida  para no repetir los mismos errores ni volver a pisarse la cola. Sigo con mi proyecto  contando cuentos.  Es complicado  vivir de esto, por lo que  urge encontrar un trabajo estable, aprovechando que Picolina ya tiene 4 años y pasó al Prekinder del Colegio Alemán de Puerto Varas. Continúo sin estar muy convencida de la educación tradicional, pero por ahora es lo que hay. Picolina se ha transformado en  una niña adorable e independiente. Sus alergias continúan contra todo pronóstico. Nada fácil. Menos mal que volvimos a cambiar de médicos y descubrimos un test llamado Bioresonancia. Hasta ahora mucho mejor. Bueno, les cuento que  abrí nuevamente este espacio para que estén al tanto de cómo sigue la vida en el sur. Un abrazo y los mejores deseos para el 2013.

viernes, 6 de mayo de 2011

Agradecimiento




Nunca es tarde para dar las gracias. Este post está dedicado a María Jesús Gonzalez del Campo, autora del libro Recetas y Consejos para niños con alergia a la leche de vaca. Picolina está mucho más grande en todo sentido. Es una niña exquisita muy inteligente y ha dejado de hablar en tercera persona. Con mucha autoridad y segura de sí misma usa correctamente la palabra YO. Este puntito que ha costado tanto criar en el último control de peso llegó a las 10, 5 Kg. con dos años y cinco meses de edad. Hace un año estaba en estado crítico de desnutrición y la madre por el suelo. Conforme pasaba el tiempo chiqui se ha ido desenvolviendo muy bien en el jardín al que asiste, gracias también al esfuerzo de sociabilización que hicimos previamente el año pasado y que terminó con un cumpleaños exitoso. Pasó también la Navidad, aún siendo engañada con hojuelas de platano como galletitas hasta que se acercaba la Pascua de Resurrección a pasos agintados. Creo que la fecha me empezó a molestar desde el Miércoles de Ceniza. Sabía que de a poco los supermercados abarrotarían los estantes de chocolates y caramelos que mi niña no podría comer. Es más, yo quería que tuviera Pascua y buscara huevitos como todos los niños, pero no sabía cómo hacerlo. Tenía una idea de pintar cáscaras y rellenarlas con cosas que ella puede comer como cabritas y cornflex, pero quería que todo fuera perfecto. Además, hace rato que lo estábamos pasando más o menos, porque luego de la introducción de un par de cosas en el verano el resto ha sido imposible y la manera de cocinar la cosas, etc. la imaginación nuevamente se me había arrancado. En la desesperación comencé a insistir con la doctora que la trata si me podía ayudar con este problema. Picolina estaba aburrida de comer lo que puede comer y ya no había cómo pelear con ella. Entonces me llegó un mail con el nombre de una mamá que tiene un niño, quien a pesar de la edad, tampoco a solucionado el tema de las alergias. Ella escribió un libro con recetas inovadoras para los chicos que sufren de alergias alimentarias de este tipo. Picolina para Pascua tuvo sus caramelos, un conejo de peluche y las cascaritas que pintó el Conejito. Además por primera vez en la vida puede comer galletas y come con ganas las nuevas recetas, aunque en el fondo se sigue tratando de pollo con arroz y un par de cosas más. Por otro lado también me dio rabia. ¡Cómo no me había informado la doctora del libro ANTES!De a poco las cosas a fuerza de ensayo y error han ido resultando y somos todos más felices. Darle de comer, ya no es el calvario que solía ser. Espero que a Santiago lleguemos con los 10,5 Kg. todavía, pues nos estamos recuperando de un adenovirus que la dejó por el suelo. En casi todo vamos muy bien. ¡A qué mamá no le gusta darle cosas ricas a sus hijos! Si bien la comida es un tema que me preocupa, por lo menos ya no me quita el sueño. Además en estos días de invierno hacer galletas es un tremendo panorama.





¡Su primera galleta y su primer dulce de verdad!