No es fácil estar sola en el sur de Chile. Me refiero a que poco a poco el verano se va y las tardes comienzan a ser cada vez más largas. Las noches volverán a ser frías y lo cierto es que me encantaría tener el cuerpo tibio de un hombre que se duerma a mi lado y en caso de sufrir desvelo escuchar su respiración acompasada y rítmica para calmar mi ansiedad. Después de un año de separada oficialmente, aunque antes de ese punto hace mucho tiempo que ya también dormía sola, cuando me desvelo hago cosas: leo hasta que se me cae el libro de las manos, algunas veces me acerco al internet buscando amigos al otro lado del mundo que estén conectados a skype o me levanto y tomo un vaso de leche tibia. Hoy no ha funcionado nada de eso así que me puse a adelantar aquello que tenía pensando hacer "hoy en la mañana", más tarde a la hora normal de levantarse. Producto de mi insomnio al ritmo de canciones de amor en italiano e aquí una deliciosa mermelada de mora sureña cocinada a fuego lento en estufa a leña:
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