María Fernanda Moletto . Con la tecnología de Blogger.

lunes, 29 de diciembre de 2014

OJO CON ELLAS

Ojo con Ellas…





Comparto estas palabras, porque yo no lo podría haber dicho mejor y me identifican plenamente: 


Andan por ahí, con su atrevido miedo, portando sus cuarenta y tantos y más, lindas, leídas, viajadas, sensibles...Ojo con ellas.Vienen de cerrar una puerta con decisión, pero sin olvido. Amaron, construyeron, parieron, cumplieron. Amaron a su hombre, dieron alas a sus crías y ahora, desentumecieron las suyas...ahí estaban!: intactas, brillantes, soberbias, majestuosas, listas para el vuelo: no ya las de un hornero, sí las de una gaviota, soberana y curiosa...

Saben de la vida y de tu hambre porque con su cuerpo han sabido saciarlas.
Expertas en estupidez y sus matices: se reconocieron inmersas en ella hasta el estupor y soportaron mucha hasta el dolor; sabrán distinguirla, no lo dudes.
Versadas en economía, la aplican en el gesto, en el andar y en su exacta sensualidad...
Ojo con sus caderas sabias: ya se estiraron y contrajeron, se estremecieron y agitaron...
Saben del amor, en todos sus colores, desde el rojo resplandor al mustio gris.
Sus piernas fuertes arrastran raíces todavía...

Prontas a sentir, van con una vieja canción en los labios, profunda intensidad en la mirada y delicada seguridad en la sonrisa.
En caso de que  esta advertencia es tardía, y descubres que ya no puedes dejar de pensar en ella, entonces, ten cuidado de ahora en más, no te equivoques, no lo arruines: no les envíes un mensaje de texto, mejor invítale un café con tiempo; no recurras al email, preferirán sin duda un poema en servilleta. No les hagas promesas, no les vendas imagen, mejor exhibe tu autenticidad mas despojada. No caigas, por rellenar, en aturdido ruido vacuo, deja que respire un silencio en común.
Vienen de quemar las naves y cambiar comodidad indolente por riesgo vital. Avanzan por un camino incierto, pero elegido...
En su cartera, fotos, un perfume y algunas lágrimas .En su mirada, una decisión...
Ojo con ellas…tal vez, si tienes suerte... hay una en tu camino..
Jorge Eduardo Cinto.
Publicado en Escritores de Tucuman Siglo XXI

viernes, 29 de marzo de 2013

OSTERN

Este tiempo me pone un poco nostálgica. Semana Santa para mí significa volver a lo más profundo y encontrarme con mi niño interior. Es volver a reecontrarse con las tradiciones que la Oma y mi mamá nunca dejaron de hacer cuando nosotros eramos chicos. Incluso por muchos años, antes de que naciera Picolina 
me dedicaba a pintar cascaras de huevitos para mis pololos, amigas, sobrinos, etc. Ahora por supuesto que Picolina ha descubierto este mundo también es mucho más hermoso. Esta Pascua es especial. Es la primera Pascua que celebraremos estando separados y seguiremos con las tradiciones. Hace semanas que ya juntamos cascaritas para  pintar y se cocinan esos huevos duros tan especiales bañados en cascaras de cebolla para que tengan el color característico. No sé por qué pero son los huevos duros más ricos del mundo. De niña el huevo no me gustaba y sólo lo comía en Pascua. Con Picolina hacemos adornos para la mesa. Todo para que el domingo sea un día especial. Y como siempre entonces, el domingo de resucerreción  nos levantaremos ansiosas a ver si el conejito comió su zanahoria y si ya ha dejado los tan esperados huevitos. Tomaremos desayuno. Debajo de cada taza habrá un huevo duro y haremos "potschen". El huevo que no se rompe al chocar con la punta a los demás gana. Y por supuesto la búsqueda. Los huevitos rellenos  con todo el ingenio de mamá de una niña alérgica: moñitos pra el pelo, stickers y un par de dulces, los menos dañinos que pude encontrar con tal de que Picolina disfrute.  Ojalá el tiempo nos acompañe y este año pueda ser en el jardín. Luego compartir y esperar hasta el próximo año. 


Adornos para la mesa

 Huevos en cocción en cascaras de cebolla
Huevos duros de Pascua

Pintando Cascaritas para rellenar

lunes, 4 de marzo de 2013

Como Hormiguita



Los últimos días del verano me han echo sentir como una hormiguita que se prepara para el invierno. Son varias las tareas que hay que tener en cuenta en el sur de Chile para que el mismo no te pille desprevenido. Cambiar el cañón de la cocina a leña no ha sido menor. Encontrar  un maestro que no sólo haga el presupuesto, sino que en verdad realice el trabajo no ha sido fácil. Una vez ubicado el personaje el trabajo aún no ha sido terminado por falta de materiales. Por lo menos el cañón ya está parado, falta colocar los ladrillos por dentro de la cocina y el pegamento está agotado en todas partes  hasta nuevo aviso. La leña llegó la primera parte hoy. Con M la terminamos de ordenar antes de que mañana caiga la lluvia. La segunda parte habrá que esperar una nueva ventana de buen tiempo. Después de un par de temporadas, ya tenemos un vendedor que no nos hace lesos y vende leña seca.  Tengo algunas mermeladas listas, me faltan las conservas. La variedad de fruta que come Picolina por sus alergias no es muy grande, por lo que las conservas han sido salvadoras y todo natural sin preservantes y colorantes. Útiles escolares y uniforme todo comprado. Hormiguita que va de a poco con las listas y las tareas pendientes. No sólo en recolectar, sino que también espero que  mis proyectos se vayan concretando: seguir escribiendo correos, cartas, llamar y llamar por teléfono.  En lo personal la lista ha disminuido,  falta encontrar un lugar que me permita hacer yoga o pilates en un horario y día que me acomode. La oferta es limitada.  También hay que empezar a reorganizar el closet. No cabe todo lo de invierno y lo de verano junto. Lo mismo con la ropa de cama. De a poco, paso a paso, tratando de no sufrir ataques de ansiedad y sin perder los nervios con el lento ritmo sureño:  Piano piano va lontano.

domingo, 3 de marzo de 2013

SLEEPLESS IN PUERTO VARAS


No es fácil estar sola en el sur de Chile. Me refiero a que poco a poco el verano se va y las tardes comienzan a ser cada vez más largas. Las noches volverán a ser frías y lo cierto es que me encantaría tener el cuerpo tibio de un hombre que se duerma a mi lado y en caso de sufrir desvelo escuchar su respiración acompasada y rítmica para calmar mi ansiedad. Después de un año de separada oficialmente, aunque antes de ese punto hace mucho tiempo que ya también dormía sola,  cuando me desvelo hago cosas: leo hasta que se me cae el libro de las manos, algunas veces me acerco al internet buscando amigos al otro lado del mundo que estén conectados a skype o me levanto y tomo un vaso de leche tibia. Hoy no ha funcionado nada de eso así que me puse a adelantar aquello que tenía pensando hacer "hoy en la mañana", más tarde a la hora normal de levantarse. Producto de mi insomnio al ritmo de canciones de amor en italiano e aquí una deliciosa mermelada de mora sureña cocinada a fuego lento en estufa a leña:

 


miércoles, 30 de enero de 2013

¿Y si es más grave qué hago?

Siempre me ha inquietado el tema de la salud acá en el sur. El soporte de la Clínica Alemana de Santiago  es una de las cosas que más extraño. La Clínica Alemana de Puerto Varas no le llega ni a los talones. Es más, el año pasado la declararon en quiebra y actualmente funciona bajo la tutela de un síndico experto en este tema, esperando generar números azules algún día para que ojalá una isapre u otra clínica de la capital la compre. Mientras tanto,  es inquietante que frente a cualquier cosa que pase y sea grave haya que partir a Puerto Montt. La urgencia funciona entre comillas y lo paradójico es que está abierta para casos no tan urgentes. Ni siquiera se puede atender una urgencia si algo sale mal en un parto normal. Uno se pone nerviosa si pasas mala noche con un chico ardiendo en fiebre si sabes que el  amparo de acudir a un servicio de urgencia no está o está tan lejos. Lo paso mal no porque mi hija pueda empeorar o  uno sea aprensivo o porque ahora vivimos solas. Es sencillamente ese vacío.

En atención  normal los médicos atienden medio día  para no dejar las consultas abandonadas y  los Puerto Varianos hacemos nata en las listas de espera o dependemos de la buena voluntad del pediatra para que abra un sobre cupo. Menos mal que el pediatra de Picolina sabe que no soy una de esas madres que corre al doctor por cualquier cosa y me atendió ayer. Resulta que estábamos de vacaciones en el campo de una amiga con full panorama para los niños y Picolina amaneció de un día para otro con 39,5 ºC de fiebre. En general ella es de fiebre alta y vómitos, pero algo en sus ganas de toser y no poder me indicó que está vez era diferente. Volvimos y conseguí hora al doctor. Radiografía para descartar neumonía y bueno, de los antibióticos no nos salvamos. Bronquitis aguda con infección. Vacaciones en casa. Así es con niños. Uno propone y ellos disponen.

Hasta ahora he necesitado la urgencia un par de veces y por cosas manejables como lavado de estomago por tomar remedio por su cuenta y otitis. De verdad espero nunca tener que correr a Puerto Montt.

domingo, 20 de enero de 2013

VACACIONES



Las vacaciones pasaron demasiado rápido, dependiendo del punto de vista, porque el tiempo siempre es relativo. Hubo días que se hicieron eternos, ya que a falta de niños fui la eterna compañera de juegos y otros que pasaron volando. Volvimos a casa y el panorama no falta. Vecinitos de vacaciones, amiguitas a jugar a la casa y el tan ansiado fin de semana en que Picolina ha salido con su padre. Relajo absoluto, disfrutando del calor tan poco común en estos días. Si fuera sureña sureña ya estaría cocinada, pero ahora  agradezco ese calor tan propio de la zona central. Esos clásicos 30ºC chillanejos,  donde a media tarde ni las moscas pueden volar. ¿Calentamiento global? Who cares! Es bueno estar de regreso en casa. Se aprecia la tranquilidad de poder hacer y deshacer a gusto sin tener esa sensación de invadir el espacio de alguien más. Quedé agotada de hacer castillos de arena, de poner atención en la piscina, de visitar las gallinas unas diez veces al día, etc.   Este fin de semana ha sido divino, porque ha sido sólo para mí. Salir al atardecer a tomar algo, volver de madrugada, dormir sin cargo de conciencia, leer, ver películas,  malgastar algo de tiempo en internet y aburrirme un poco. Si el mes que estuvimos lejos fueron las vacaciones de Picolina, este fin de semana fue cien por ciento sólo para mí.

lunes, 17 de diciembre de 2012

A las escondidas...




En Puerto Varas llueve y llueve mucho. A veces son semanas en invierno y días interminables en verano. No es que seamos de rulos con Picolina, pero cuando hay temporal no se puede hacer demasiado. Mi hija es genial en todo caso. Una vez estaba mi mamá de visita y su Gabi dijo que no podíamos salir, porque llovía. A lo que contestó, pero "si te pones tu Regenmantel no es problema". En fin, como les iba contando, el verano aún no se asoma acá en el sur y los días de colegio terminaron. Las vacaciones tan anheladas comienzan de forma oficial pasado mañana, cuando nos vamos al campo a pasar la Navidad. Entre tanto, llevamos una semana con demasiado tiempo en casa. Y los juegos clásicos son lego, dominó, puzzle, memory  y el mejor de todos las escondidas. Menos mal que vivimos en una casa con suficiente espacio y rincones que hacen el juego más entretenido. Y es así como pasamos tardes completas jugando a las escondidas buscando el mejor escondite para que el juego sea cada vez más difícil y divertido. Es un juego que personalmente disfruto muchísimo. También cuando voy en invierno a Santiago en el departamento de mis padres jugamos con Picolina y sus primos. Es un panorama fantástico. Ni hablar de aquellas tardes de verano cuando niña en las que con mis primos jugábamos por horas entre los galpones y la bodega, hasta que ya no veíamos absolutamente nada y los murciélagos revoloteaban por todas partes. Jugar es una manera de mantener nuestro niño interno siempre despierto y también la mejor manera de vivir el presente a cabalidad. Uno se concentra en el juego y no se piensa ni el lo que pasó o lo que viene más adelante. Me encanta jugar  dominó, naipes, dados y lógico con mi hija también. ¡Altamente recomendable!