María Fernanda Moletto . Con la tecnología de Blogger.

jueves, 14 de octubre de 2010

Mininos



A lo largo de mi vida nunca había tenido encuentros cercanos con gatos propios. En el campo los gatos siguen siendo de la casa de la Sra. Flora, pues mis abuelos siempre han tenido perros. En Santiago tuvimos un par de cachorros de corta duración: de paso para irse al campo o con finales trágicos como atropellos o extravíos y hasta ahí llegó la experiencia con mascotas. Los gatos siempre ajenos, me los empecé a topar en mi primer intercambio a Alemania. Allá, la mayoría adora los mininos y son uno más de la familia. Luego, una de mis mejores amigas en la U también tenía una gata preciosa que lloraba como un perro si la dejaban sola. Fue entonces que empecé a ver los gatos de otra manera. Resulta que mientras nos encontrábamos en Santiago con Picolina, una gata aprovechó la paz de mi casa para venir a parir aquí. M se apiadó de ella y comenzó a darle leche. Otra cosa no se le ocurrió, porque tampoco tenía experiencias gatunas en su vida y como dijo él "Tom toma leche o persigue a Jerry". Picolina se trastornó con la idea de una gata jugando en el jardín. Al principio medio ariscas las dos, ahora juegan juntas. Por supuesto que me encargué de desparasitarla y de darle de comer los alimentos que publicitan en la TV. Los gatitos que son 4 y espero que vivan, los tiene escondidos por ahí, ya que por la curiosidad de mi niña la gata se pone nerviosa y los va cambiando de lugar. Vaya a saber uno si se quedará o se los va a llevar. Por ahora está, como se dice en chileno, aguachada en mi casa. En la veterinaria me dijeron que a penas los gatos estén listos para regalar ponga un aviso. Siempre hay interesados. La señora que trabaja en mi casa ya se matriculó con uno y esperamos quedarnos con otro. En casa arrendada y sin una clara planificación a futuro los felinos son una mascota menos complicada que un perro y hasta ahora no nos animábamos con otra cosa. La gata nos evitó seguir pensando. Habrá que ver que pasa...

martes, 28 de septiembre de 2010

Santiago





Me está gustando esto de venir a Santiago cada cierto tiempo, porque en Puerto Varas aún no me adapto en un cien por ciento y como la rutina de la lluvia es un tanto agotadora con Picolina la mayor parte del tiempo encerrada acá respiramos las dos. Me da pena M que se queda abandonado por un tiempo, pero a cambio tiene de vuelta una chiqui regalona y una señora cargada de pilas con varias ideas que dan vueltas en la cabeza y espero esta vez no queden en el aire. He gozando viendo a mis amigas, me hago el tiempo como sea para estar por lo menos una vez con cada una de ellas, porque es la única manera de poder conversar diversos temas más personales, aunque termino agotada de stress social. Tengo claro que tengo que aprovechar los controles médicos de mi hija, ya que el próximo año empieza a pagar pasaje de avión y comenzará a ir al jardín. Ahí tendrá que ser al revés. No les quedará otra estimados lectores que ir a visitarnos de verdad y dejar de amenazar con probables visitas. La casa está abierta.
Santiago de vacaciones es un placer. Se hacen cosas que uno al vivir acá no hace nunca y se disfruta el triple estar con la familia y los amigos. Conocí a mi sobrinita nueva, he jugado a full con los mayores y bueno es imposible alcanzar a ver a todos por lo que siempre alguien se me queda fuera del canasto. También tuvimos cumpleaños infantil, paseos al parque, cumpleaños de mi papá. Etc. Muy bien aprovechado el tiempo y aún me falta pasar por la peluquería je je...

lunes, 13 de septiembre de 2010

Mi primer Temazcal

El Temazcal es una ceremonia ancestral de la Tradición Nativa Americana que en su cosmo visión recrea la creación de la vida. Es una profunda experiencia de renacimiento en el vientre de nuestra madre Tierra (La Pachama). Fui invitada a participar con mi grupo de yoga. Fue en verdad una experiencia muy linda, porque había gente de todas las edades posibles. Nosotros no pudimos ir en familia, porque Picolina estaba con otitis y M la verdad es que no me pescó mucho cuando le conté de la invitación. Después de que le conté de que se trató, creo que ya lo convencí para el próximo año. Se realiza un espacio circular en el Este, el cual representa el vientre materno, se cubre con lonas hasta quedar completamente oscuro adentro. En el oeste se hace una gran fogata que representa al sol su poder creador. En este fuego se calientan piedras volcánicas hasta quedar al rojo vivo. Como explicaban las personas que lo dirigían se trata de despertar a estas abuelas piedras que han estado durmiendo quizás por cuánto tiempo y devolverlas a su estado natural, como cuando estaban en el corazón del madre tierra. Estas piedras venían del Osorno y se van entrando de a poco con la ayude del hombre que está encargado del fuego, quien es el único que tiene derecho a entrar y salir de la tienda. Entran por orden hombres, mujeres embarazadas, niños, mujeres y mujeres en luna. Yo era una de las mujeres en luna por lo que no pude participar de la ceremonia de los dos primeros elementos el aire y el agua. Me tuve que quedar afuera esperando y muriendo de curiosidad. Llovía, hacía frío, pero permanecimos junto al fuego listas para quedar en pareo y traje de baño y poder entrar. En la tercera puerta salieron las embarazadas y los niños y pudimos entrar nosotras. Tocaba el canto al fuego siempre con rezos al ritmo de los tambores y en la absoluta oscuridad. Nunca había sudado tanto en mi vida. Antes de entrar nos juntaron al grupo, nos presentamos y cada uno hizo un voto de lo que quería limpiar y dejar atrás en ésta ocasión. Y lo sentí verdaderamente así. A medida que seguían entrando las piedras y se bendecían con agua y hierbas sanadoras el cuerpo sudaba desde la raíz del pelo hasta la punta del pie increíblemente. Cada puerta duraba veinte minutos que al son del tambor se hacían cortos. Claro que admiro a quienes estuvieron desde el principio. Después de la cuarta puerta el canto a la tierra salieron todos, primeros los hombres y luego las mujeres. Quedamos a solas con los chamanes y el hombre del fuego y nos hicieron una bendición especial para nosotras las mujeres con luna. Una oración por el sacrificio y la responsabilidad de cargar con un vientre y el milagro de la procreación. Muy emocionante, muy sanador. Una experiencia inolvidable. Al salir uno se sentía como una pluma y feliz. Muy feliz.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Dilema


Hace varios días que me está dando vueltas en la cabeza la educación de mi Picolina. Hasta ahora no la he podido meter al jardín una, porque cuando llegamos los buenos establecimientos estaban copados y dos por razones médicas de observación de sus alergias alimentarias. En fin, el cuento es que donde hago Yoga se está armando un grupo que me tinca mucho, pero en este momento aún se está tratando de reunir un par de personas más para que valga la pena el Play Group con mamás incluidas. Es gente super alternativa, de la que a mí me fascinaría ser un 100% y nunca lo he logrado de la manera que me gustaría, ya que de alguna forma lo tradicional termina por imponerse. No hablo de ser hippie al viento y cantar mantras todo el día, pero sí de lograr ser un espiritu verdaderamente libre, sin importar lo que los demas digan o piensen, pero con respeto hacia todos por supuesto. Como le escuché decir a Pablo Simonnetti en una charla hay que ser bien gallito para atreverse a vivir verdaderamente nuestra propia identidad. El tema es que si el Playgroup resulta Picolina podría eventualmente hacer el jardín el próximo año ahí al lado de la casa, con un tipo de educación más libre y atrevida para los tiempos que corren. Siempre he sabido que ella es especial y me gustaría en cierto modo poder conservar eso. Si la meto a un colegio tradicional como al que la estamos postulando para el Medio Menor ( Jardín Infantil ) puede que la aplaste con el karma familiar y las tradiciones que uno considera lindo y bueno seguir para no perder las raíces etc. ¿Pero no significa eso pasarle también todo lo que no es bueno de una educación que se considera en cierta forma más rígida? No creo que el mundo esté preparado para algo tan alternativo. Tampoco se puede continuar como estamos y si nadie comienza con la revolución seguiremos igual de aplastados. M me consideraría una loca y me diría que con velas y flores la chica no llega a la Universidad. En el fondo el mundo está tan competitivo que sé que tiene razón. Es sólo que me encantaría que las cosas fueran de otra manera. Por mí tendría un Kleinbus y educaría a la enana viajando por el mundo.

lunes, 30 de agosto de 2010

ANIVERSARIO


Mi blog cumple hoy 365 días de existencia!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Gracias a los que me inspiraron a tener este blog y gracias a los que leen lo que escribo.

viernes, 27 de agosto de 2010

Una breve reflexión


Es increíble como las ganas de vivir en estos 33 hombres que están bajo tierra ha estado siempre por delante. Verdaderamente admirable ver los videos en donde se muestran las condiciones de vida que están soportando. Una enteresa y una fe que mueve montañas. Nunca perdieron las esperanzas de ser encontrados. A mí me ha conmovido hasta los huesos su historia, sobre todo porque a veces uno se desmoraliza demasiado rápido frente a ciertas situaciones. Le preguntaba a M que alguna vez estuvo nueve días en una cueva de hielo y nieve preguntándose si sobrevivirían o no que se siente frente a tanta incertidumbre. Contestó con los hombros, dando a entender que para ese tipo de experiencias las palabras sobran y sólo lo puede entender quien lo ha vivido. Yo una vez sentí que se me iba la vida mientras navegaba como guía de turismo en la Patagonia hace ya mucho tiempo. El capitán de forma temeraria e irresponsable se metió en el Golfo de Penas sin importarle los informes del tiempo y las mareas. El ferry estuvo a punto de volcarse con toda la carga desestivada por una mala maniobra en olas de trece metros. Fueron sólo eternos segundos. La historia de los mineros me hizo reflexionar acerca de ese pánico de sentir que la vida se puede acabar en cualquier momento. De vez en cuando es bueno reflexionar acerca de estas cosas para valorar lo que tenemos y por lo que hemos luchado tanto. Es que a veces simplemente se olvida y las cosas se ven más grises de lo son.

jueves, 12 de agosto de 2010

Ajustes de la nueva rutina


Ultimamente me he estado acomodando mi nueva rutina acá en Puerto Varas. Los días del yoga cambiaron y gracias al cielo mi nana aceptó cambiar los días sin ningún problema. No creo que haya estado muy contenta conmigo metida en la casa. Tengo compañeros nuevos también y espero con el tiempo conocer a alguien. Todo otra vez. Mi partner alemana ya regresa a su país y se me acabó el café después del yoga, lo pasaba increíble y además resucitaba mi alemán. Mientras busco con quien compartir, algo me tuve que inventar, así que salgo cámara en mano a ver si puedo enfocar pájaros para rellenar mi blog de birdwatching. Si el tiempo lo permite a la casa no vuelvo antes del las 13:30 hora en que la enana empieza su siesta. Así cambiaron los días en que me ducho tranquila, largo y extendido con pelo incluido. También cambió el día en que junto a la Picolina con otros niños. Hasta ahora es uno y a veces dos y espero que con el tiempo me tope con más madres buscando hacer babysitter en conjunto. Es una especie de catarsis para todos, para las madres y los niños. Se pasa bien, se conversa de temas comunes y Picolina aprende que no está sola en el planeta. Los días son un pelito más largos, pero las tardes siguen siendo eternas. Termino cediendo a la TV para tener un respiro. Comidas y leche nueva van mejor. A cucharadas la última, porque mi nena es tan especial que nunca ha querido tomar mamadera. Ni media dormida cae, siempre deja por las mañanas así que la meto en su silla de comer 4 veces al día con teatro y circo para que coma o tome la leche. Por lo menos ya las dos nos acostumbramos. Resignada se sienta y yo dejé de soñar con verla agarrar la mamadera sola. ¡Y no es que no sepa, vieran como se toma el " jugo"- agua, que ahora tiene que ser hervida! M sigue llegando súper tarde. Supongo que será así siempre con la onda del Presidente de trabajar a full. Aún no me acostumbro a tener un marido funcionario público. Les sacan el jugo por pocas lucas. Parte de la nueva rutina ajustarse el cinturón. Por lo menos le apasiona su pega y está contento. Todavía no puedo pensar en trabajar. La nueva doctora de Picolina nos recomendó que es mejor que permanezca en su casa hasta el proximo año. La idea del jardín quedó para más adelante y yo tengo más tiempo para pensar en qué podría ocuparme.