María Fernanda Moletto . Con la tecnología de Blogger.

domingo, 25 de julio de 2010

Un respiro...


Estos días en Santiago han sido un respiro para todos. Llegamos con Picolina al borde de ser internada por desnutrición directo a la consulta de la doctora que nos recomendaron. Mi estado de bloqueo y stress era tal, que entendí la mitad de lo que me explicó y tuve que llamarla varias veces después para poder seguir las instrucciones. Es que todo lo que me decía se veía tan complicado e imposible de cumplir. Como lo dijo M al teléfono era como ir a la Luna y volver.
De a poco lo hemos logrado y gracias al apoyo de mis padres, hermanos y amigas estoy más tranquila. Picolina, aunque puede comer en total cinco cosas más dos tipos de fruta y la leche que nos sale un ojo de la cara y más, está recuperando apetito y por primera vez en la vida le he escuchado pedir comida. Yo estoy aprendiendo a tomar una nueva perspectiva frente al problema. El sólo echo de pararme frente a ella con el plato de comida me estresa y de a poco he podido cambiar de actitud. (Eso con la comida, la Leche es una historia a parte que va de mal en peor, aunque la doctora diga lo contrario no la acepta y veo difícil que la tome sin fuerza pública de por medio) Es que las últimas semanas en Puerto Varas entre que no comía, porque todo le caía mal y uno pensando que la chica es mañosa, peleando con ella para que comiera en verdad todo mal. Es cierto que el cambio de ciudad fue brusco y complicado con una mochila emocional que hasta ahora no había tomado su peso real. La luz del túnel se empieza a visualizar de a poco y espero que el regreso no sea tan complicado. Me siento con las pilas un poco más cargadas. He salido a pasear con mis amigas, he llorado, lo he pasado bien, he tomado un taller que me entregó nuevas herramientas para el futuro de mis proyectos, me di el gusto de estar una tarde entera en la peluquería, de salir con los sobrinos y disfrutar de cosas que en verdad extrañaba como el teatro. De a poco también voy teniendo ganas de estar en mi casa otra vez, aunque me quedaron cosas por hacer y me hubiera gustado tener más tiempo para compartir con los que amo.

sábado, 10 de julio de 2010

¿En qué minuto?


¿En qué minuto uno deja de hacer las cosas que a uno más le gustan? Uno mira y la vida de pronto de ve llena de cosas rutinarias que los días pasan casi todos iguales. Una arrancada a Chiloé me hizo pensar que hace mucho tiempo que no bailo ni escucho la música que en verdad me gusta. Extraño dar una larga caminata o salir horas en mi bicicleta. No tengo tiempo para sentarme tranquila a ver una buena película y mucho menos la libertad para viajar cómo antes lo hacía. Formar una familia hasta ahora son más renuncias que frutos. Aprecio a mi hombre y me muero por mi Picolina, pero la vida diaria no por eso deja de ser menos aplastante. Uno de los pocos lujos que me doy es leer y tengo que hacerlo cuando ya estoy agotada al final del día. La verdad es que aunque lea un par de lineas por lo menos siento que hice algo sólo para mí. Ok practico yoga, pero el yoga no es algo que en realidad lo haga por gusto. Aunque de a poco le he encontrado el disfrute, lo hago por necesidad. Si no practicara yoga me habría vuelta loca, estaría muy deprimida o algo peor. ¿En qué minuto?

domingo, 4 de julio de 2010

"El Calafate"

Estoy contenta, porque me atreví en un show de talentos a presentar un cuento. La verdad es que cuando me preguntaron el viernes pasado, qué podía hacer para la reunión de yoga que consistiría en que cada uno llevaría un talento especial para presentar, me pillaron volando bajo recién saliendo de la meditación final y las palabras salieron antes de que me pusiera a pensar qué significaba estar frente a gente desconocida "haciendo el loco" y dije: "Contaré un Cuento". Luego de quedar comprometida me dije a mi misma qué voy hacer, en qué me metí, qué voy a narrar, etc. Pasé días en estado de pánico. Por casualidad pasé por una tienda típica para turistas y había un cuento que me tincó. Se llama "El Calafate". Lo compré y ensayé un par de veces dentro de lo que Picolina lo permitía y bueno llegó el siguiente viernes y mi presentación. Yo pensé que quizás pasaría inadvertida después de un vinito, que no me prestarían mayor atención y que mi presentación pasaría con bajo perfil entre otras. Resulta que no. No había nada alcohólico, estaban sentados todos atentos a lo que yo haría y fui la elegida para abrir la noche.
Antes de empezar me di impulso y me dije: "Antes de estar aquí he estado hace muchos años parada delante de docientos pasajeros en un barco, por qué no voy a poder sacar la voz de nuevo". Y mi voz no sólo salió, a medida que narraba el nerviosismo inicial desapareció, el cuento nos envolvió a todos y cuando terminé hubo un silencio que hizo notar la atención que me prestaban. Luego un aplauso y no pude evitar ponerme colorada.

viernes, 2 de julio de 2010

MISSING


Estoy en estado de schock. Resulta que acá en Puerto Varas, donde se supone que la vida es tranquila y no pasan las cosas que suceden en las grandes ciudades, en lo que a delincuencia se refiere está lejos de ser verdad. Hoy me enteré que desapareció una compañera de yoga. No la alcancé a conocer mucho, pero de a poco estábamos en el proceso de tomar confianza. Más de una vez conversamos después de clases y caminamos juntas al centro o me llevó en su auto.
La PDI hasta ahora no tiene ninguna pista. Madre de dos niñas del Colegio Alemán, practicaba yoga hace dos meses, feliz, casada, viviendo la plenitud de su vida a los 42 años. Eso es lo que alcancé a conocer de ella y de verdad espero tener una oportunidad para conocerla mejor. Se estaba empezando a tornar una persona importante dentro de mi rutina. El miércoles la extrañé en clases, pero faltar a yoga de vez en cuando no es gran cosa, menos acá donde la lluvia torrencial invita más a quedarse en casa. Jamás imaginé la verdadera razón por la cual no llegó. En fin, nadie puede tener la certeza de nada en ninguna parte. Vivir el presente lo mejor que podamos y estar agradecidos de lo que tenemos es lo que tenemos que hacer. Lástima que sucedan cosas como éstas para hacernos recordar y tomar conciencia de lo frágil que somos. Mis problemas frente a la magnitud de esta historia son sólo un grano de arena.

miércoles, 30 de junio de 2010

Visitas indeseables

Desde que llegamos a la casa en Puerto Varas hemos vivido erradicando bichos. Arañas sospechosas, me encontré un alacrán en la cocina y bueno pensamos que a punta de spray también acabaríamos con las pulgas. No fue así. Estas desgraciadas con el tanax lo único que hicieron fue permanecer medias dormidas y hace un par de días volvieron a atacar con fuerza. Todos con picaduras, ni hablar de como dejaron a mi Picolina, ¡Qué es alérgica! Tuvimos que optar por fumigar la casa. Vinieron hoy y debo decir que es el primer servicio junto con el gas que funciona en esta ciudad de forma inmediata. Esperamos que haya acabado con las indeseables visitas. Por suerte no es necesario haber abandonado la casa. No tendríamos donde estar. Junto con fumigar cambiamos toda la ropa de cama, dimos vuelta los colchones y le hicimos la guerra a las pulgas. Visitas siempre bienvenidas, pero insectos invasivos y demases por ningún motivo. By the way, parece que llegaron con el camión de la mudanza y las cosas se infectaron o estaban de antes.

lunes, 21 de junio de 2010

¡Gracias Bielsa!


Gracias Bielsa por hacernos ver que con disciplina, trabajo, entrenamiento, rigor y esperanza las cosas se logran. De verdad Chile te lo agradece sobre todo en momentos difíciles para tanta gente. Un momento de alegría y celebración en cada rincón de nuestro país. Un verdadero ejemplo a seguir de entrega al trabajo con la filosofía de hacer las cosas bien. Lástima que tanto jolgorio en algunos sectores se vea opacado por acciones delictivas del lumpen que prefiere avocar su energía en destruir, saquear y entristecer la alegría y el trabajo de las personas honestas.

lunes, 14 de junio de 2010

Uff!

Si hay algo con lo que hemos tenido que lidiar acá en el sur es con la lentitud con la que suceden las cosas y la incapacidad de la gente de decir que no. Es francamente horrible. Conseguir leña y que la leña llegara fue una historia increíble. Al final una amiga se apiadó de nosotros y el día que a ella le llegó una recarga nos mandó la camioneta con el resto a nosotros. Con ese empuje pudimos empezar a funcionar.
Desde que llegamos que he tratado de que me instalen mis cortinas en el dormitorio y también las cortinas de Picolina. Las nuestras hay que adaptarlas al sistema de argollas y como quiero que queden bonitas me negué a que M por no seguir esperando les metiera mano. Las de Picolina están prácticamente nuevas y queremos poner el sistema de rieles. Las que están son un aparataje espantoso y el color ni hablar. Igual amable de parte de los dueños tener lo que hay colgadas para no tener cartones, ya que con todo el tiempo que ha pasado los cartones seguirían hasta el día de hoy. Maestros que hagan el trabajo de instalar el riel he encontrado uno , parece que de verdad no hay mucho donde escoger y se ha tomado su tiempo. Incluso salir fuera de Puerto Varas entremedio. Para nuestra pieza buscar una modista que adapte las cortinas me ha costado quedar plantada dos veces con semanas de espera cada una y por fin ayer vino una niña, que ahora, cuándo pueda volver a buscar el género y tomar las medidas es un misterio, pero por lo menos apareció. Mientras avancé en comprar las argollas y que ella se hiciera una idea de lo que queremos. Les contaré más adelante...
Limpiar el tubo de la cocina a leña fue otro tanto. Los maestros que me recomendaron nunca llamaron para decir que no podían venir. Si no fuera por la Sra. Elvira, la nana, que estuvo semanas persiguiendo a su vecino que también le pega al tema nuestra cocina aún seguiría sucia y peligrosa de utilizar.
La historia del comedor no fue menor. Después de tres largas semanas de espera y varios viajes de M a la tienda en Puerto Montt llegó un comedor que no era. Felizmente el comedor correcto llegó una semana después: en total un mes de espera. Este sábado será la inauguración.