
Nunca he tenido muchos amigos, pero los que tengo los quiero muchísimo. En el colegio poco conocí el concepto de mejor amiga de esas que ver a una sin la otra es extraño. Dio la casoalidad que con las chicas que mejor me llevaba en algún minuto se cambiaron de colegio y los grupos fueron bastante cerrados. Ni cuenta me dí cuando se habían formado y quedé volando en el limbo. (Dato:estuve en colegio sólo de mujeres). Hice buenos amigos por fuera en el barrio, especialmente una que recuerdo con mucho cariño y salvé mi adolecencia participando en el grupo la Juventud de Schoenstatt. Los amigos que tengo actualmente a la mayoría los conocí después del colegio en la Universidad, en trabajos de invierno y verano, en el trabajo y en mis viajes. A veces la vida te junta y te separa según las circunstancias y siempre hemos echo el esfuerzo de mantenernos unidas con las amigas del alma. Es increible como la tecnología ayuda, pero estoy segura que si hubiesemos vivido en otra época nuestras plumas para comunicarnos nunca se habrían detenido. Me siento orgullosa de ellas: nos hemos visto crecer, cambiar de intereses, desarrollarnos en el area profesional, encontrar pareja y hacer familia. A través de los amigos uno se conoce mejor. Sacan cosas de tí que no sabías que tenías. Son un enorme tesoro. Amigos hombres tengo pocos y los adoro. Varios volaron del mapa cuando me casé. (Alguna otra intención tendrían je je). Siendo del sexo opuesto tienen otra visión del mundo y demás está decir que su opinión en ciertas circunstancias me han salvado la vida. Lo importante es que todos cuentan conmigo y yo con ellos. El Facebook y las redes sociales ayudan a mantener contacto con los excompañeros del colegio, los grupos de la U, familia al otro lado del mundo, etc., pero ¿cuánta gente de tantos en realidad son amigos de verdad? La respuesta es simple: los mismos de siempre, los que se preocupan por tí, aunque estés al fin del mundo, los que estaban ahí al volver, después de tanto tiempo de no estar; los que te pusieron el hombro para llorar, los que te dicen algunas veces cosas que no quieres escuchar, con los que te juntas y no importa cuanto tiempo ha pasado el calor de la amistad sigue igual y los que de verdad se alegran con tus logros. ¡No son muchos, pero son mi vida entera!

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