
No sé si será buena o mala costumbre, pero no me puedo dormir si no leo antes. A falta de libro estoy con artículos varios como en otras ocasiones. La Revista Qué Pasa y los Reportajes del diario son una buena alternativa. Claro que ayer ya los había leído y buscando en el turro de revistas que están bajo mi velador encontré una Vanidades, que por alguna razón aún se encontraba dentro de su plástico. Mm tentación de caer en la lectura romanticona de Corín Tellado. Me entretuve el rato y logré quedarme dormida. Lindos recuerdos tengo del grupo de primas en el campo de Provoqui, cuando nos tendíamos a la hora de la siesta bajo el parrón de la piscina con todas las Corín Tellado viejas de las tías. Fue el primer acercamiento a la literatura sensual y cebollenta que a los 14 y 15 años devorábamos con curiosidad. Al final eran todas iguales y nos entretenían a mil.

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