María Fernanda Moletto . Con la tecnología de Blogger.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Pensando en el 2011


Este año ha tenido de todo. Empezó con un Año Nuevo con Picolina media enferma no pudimos ir a ningún lado. Nos acostamos temprano. Después tuvimos lindos días en la playa. El campo se suponía que sería lo mismo. Con la ilusión de estar embarazada tuve que volver y terminé en la clínica operada de emergencia por un embarazo tubario. Luego el terremoto ( Ni mencionar el tema). De pronto una madrugada sonó el teléfono y acá estamos viviendo felices en Puerto Varas. No ha sido fácil, pero si miro hacia atrás me lleno de orgullo de decir que salimos adelante.

Picolina comiendo mejor un poquito de cosas nuevas. Estabilizada de sus alergias. Marido trabajando mucho, pero contento. Y yo mirando hacia un futuro que por largo tiempo se había nublado de mi vista. Además creció la familia. Tengo una sobrina de meses de edad. Sentimos la perdida de nuestra querida mascota que nos acompañó un breve pero lindo tiempo. Mañana partimos al campo de unos amigos a recibir el 2011 como nos merecemos. ¡En familia, con amigos y felices! Mucho amor, confianza, luz , energía positiva y paz para el AÑO NUEVO. ¡Tengo fe que será más que un buen año!

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Viejito Pascuero


Hay tantos niños que no tienen nada y aún sí creen en el viejito Pascuero. Sus cartas llegan por montones a Correos de Chile. Sé que respecto a eso hay muchos que se han aprovechado de la situación. Conocido es el cuento de la Sra. que se dedicaba a recibir paquetes. No escribo este post para ostentar de humanidad, pero sí creo que es necesario fomentar este tipo de acciones. Sin tenerlo meditado fui al correo a dejar una carta para un concurso y mientras esperaba en la fila quedé largo rato al lado del buzón del Polo Norte. Empecé a leer y varias cartas se notaban escritas por adultos. Aunque sea cierto lo que decían, las descarté por desconfianza. Habían otras llenas de dibujos pidiendo con una inocencia inmaculada bicicletas, skates, patines, Wii, etc. Ojalá alguien con presupuesto pueda cumplir esos sueños. Me daba pena no encontrar una que pudiese estar al alcance nuestro. Por lo que una vez que me atendieron, regresé al buzón a seguir buscando hasta dar con un dibujo lindo, una letra inentendible y llena de faltas de ortografía pidiendo tan sólo una pelota de fútbol y algo rico para Navidad, ya que su papá no tenía trabajo.
Como andaba en bicicleta, después de yoga fui a buscar el domicilio de este chico y me encontré con una pobreza que hace tiempo no veía. Igual en el sector la gente tenía sus coronas de Navidad en la puerta y se veía limpieza. Hablé con la mamá. En efecto el chico tiene 7 años y aún cree en el Viejo Pascuero. Me recordó a mí. Me tuvieron que contar para que no haga el loco en el colegio. Algún un día Marcial también tendrá que llorar, pero no esta Navidad. Con M decidimos ser ayudantes de Santa. No seremos ni más ricos ni más pobres por ayudar a cumplir un deseo. Al contrario. Tenemos la satisfacción que esta Navidad no será vacía. Ojalá no sea tarde para entusiasmarlos. Hoy en las noticias salió que por la crisis en la zona habían demasiadas cartas acumuladas. Hagamos el esfuerzo de hacer a alguien feliz en Noche Buena.

jueves, 16 de diciembre de 2010

Adios gatita Carlota


Ayer fue un día de locos con todo lo que pasó y la única manera que tengo de asimilarlo es escribir, ponerlo en palabras y contarles la historia. Como amaneció el día muy nublado pensé que era la mejor opción ir a vacunar a Amanda, que tenía un par pendientes y como hoy estaba anunciado un día frío y probables chubascos, con lluvia o fiebre igual nos quedaríamos en casa. Se portó un siete mi Picolina. Aprovechando su buen estado de ánimo pasamos a renovar el chip de mi celular, porque yo ya no podía seguir sin teléfono. Nos vinimos apuradas, pues a esas alturas ya tenía hambre. Al regresar a casa nuestra gatita estaba muy extraña. Para empezar toda sucia como si la hubiesen revolcado quién sabe dónde. Pero no le dí mayor importancia. Después del almuerzo el día despejó y salimos a jugar al jardín. Lo extraño es que Carlota no se movió de donde estaba. En eso una corriente fuerte de aire nos cerró la puerta de entrada y la de atrás que conecta con la cocina, que estaba abierta, se encontraba también cerrada. Es decir nos quedamos afuera. Por suerte el vecino, quien a su vez nos arrienda la casa tiene copias de las llaves. En Santiago suegrito se pegaba el pique cuando nos pasaba. La nana del lado lo llamó a su oficina, ya que de todas formas el siempre llega a almorzar. Se demoraba tanto que finalmente pusimos una escalera. Trepé, me monté en el muro, crucé la escalera hacia el otro lado y listo. Cómo me atreví fue gracias a la preocupación por la gata y que Picolina no se hiciera en los pantalones sin poder cambiarla. En algún minuto la gata entró a la casa y estaba toda chorreada de sus necesidades elementales. Ahí sí me preocupé, porque los gatos son impecables en este sentido. Salió cojeando y pensé que quizás estaba teniendo una pérdida. La suponíamos embarazada, porque entró en celo y yo no tenía idea que se les daba anticonceptivo mientras amamantan. A todo esto los gatitos hace rato que los regalamos. Se fueron como pan caliente a sólo dos días de cumplir la edad para irse. Para seguir con la historia, en Puerto Varas casi todo se paraliza alrededor de la una y eran la una y cuarto. Cuando por fin me contestó una veterinaria que queda cerca me dijeron que la doctora llegaba recién a las seis de la tarde. La llevamos igual. En una caja amarrada con cinta de embalaje subí a la gata y a Picolina en el coche. ¡Se imaginan el espectáculo! Al pasar frente a una construcción la gata se desesperó y rompió la huincha. Se escabulló como pudo y fue a parar bajo el radier de la casa en cuestión. Los maestros, los de la veterinaria, Picolina y yo tratando de sacarla. No hubo caso. Estaba tan estresada que el estudiante a cargo mientras la doctora no estaba nos dijo que mejor pasara un tiempo y en una de esas salía por sus propios medios. Volvimos a la casa, comí algo y en eso ya era la hora de la leche de la chica. Luego volvimos y ahí estaba. Al llamarla contestaba con maullidos lánguidos. Era un echo que el dolor no la dejaba moverse. Un maestro sugirió que me metiera por la gatera (entrada al radier) con una linterna. Volamos a casa a cambierme de ropa y partí con linterna de montaña en la cabeza. Picolina heroíca entendió perfecto que la mamá rescataría a su gatita. A medida que yo avanzaba arrastrándome como soldado en guerra mi hija gritaba Carlota y Mamá, mientras avanzaba por las tablas sobre mi cabeza. Llegué a la gata y la saqué como pude. Ella entendía que la estaba ayudando. A Picolina le vieran la cara de alegría al vernos salir. Los maestros miraban la escena con cara de no creer lo que veían. ¡Mi pinta era de guerra! Así volvimos a meter a la gata a la caja, esta vez mejor sellada, y corrimos al doctor. Ahí se quedó. Estuvimos un buen rato mientras la examinaban. Picolina entendía muy bien que Carlota estaba enfermita. El diagnóstico era pésimo: quebradura en la pata izquierda trasera y contusiones múltiples. Al parecer la alcanzó un auto. Picolina armó puzzles y pintó mientras esperábamos. Luego nos fuimos a despedir. Chao Carlotita, decía la dulce voz de mi chiquitina. La gata nos miró como si supiera que no nos volveríamos a ver. Hoy en la mañana me dijeron que murió en la noche. No la pudieron estabilizar. Tuvimos el gusto que nos eligió para vivir sus últimos meses. Murió tranquila sin dolor. Con una pala prestada en yoga, donde me llegó la noticia, hicimos una cunita para Carlota. Picolina todo el tiempo a mi lado. Luego fuimos buscarla. Se encontraba cuidadosamente envuelta en papel y con algo especial para evitar el olor. La pusimos en su última casa y juntas con nuestra querida nana observando la escena le echamos la tierra encima. Cantamos Shanti (Paz) varias veces y nos despedimos. Nunca me había tocado enterrar una mascota. En el campo al morir los perros nunca estábamos allá. Cuando atropellaron a mi Lucas lo enterraron antes de que yo llegara del colegio. Pienso que los niños a su manera entienden mucho más de lo que podemos imaginar. No podía decirle a mi hija que la gata se fue. Como es ella, probablemente pensaría que su minina ya no la quería. Después de su siesta salimos al jardín y me dijo indicando el lugar "La cunita mamá". Sabe que la gata está ahí y se quedó tranquila. Entiende que Carlota ya no va a despertar más. No va a venir ningún Gato con Botas a besarla para que despierte. La vida no es un cuento, pero los cuentos de hadas ayudan a entenderla. Adiós gatita Carlota. No te olvidaremos jamás.

jueves, 9 de diciembre de 2010

John Lennon


Idolo son 30 años sin tí!
Aquí les dejo la letra de mi canción favorita, de las tantas que escribió siendo ex-Beatle:


Close your eyes
Have no fear
The monster's gone
He's on the run and your daddy's here
Beatiful beutiful beautiful
Beatiful boy
Beatiful beatiful beatiful
Beatiful boy
Before you go to sleep
Say a little prayer
Every day in every way
It's getting better and better
Beatiful...
Out on the ocean sailing away
I can hardly wait
To see you come of age
But I guess we'll both just have to be patient
Cause it's a long way to go
A hard row to hoe
But in the meantime
Before you cross the street
Take my hand
Life is what happens to you
While you're busy making other plans
Beatiful...
Before you go to sleep
Say a little prayer
Every day in every way
It's getting better and better
Beatiful beatiful beatiful
Beatiful boy
Darling darling darling
Darling Sean

Reflexión

Es muy triste lo que sucedió ayer. Por más que las personas sean delincuentes jamás se debe perder de vista que son seres humanos como cualquiera y por ende tienen familias detrás de ellos. Chile crece y avanza en muchas direcciones. Figuramos en listas de países desarrollados y nos vanagloriamos de eso, cuando en el fondo es sólo el nombre de Chile en un papel. Se han desperdiciado tantos recursos y perdido tantas vidas en tantos ámbitos, ya sea carcelario, accidentes del trabajo etc. Es de esperar que de una vez por todas despertemos y teniendo en cuenta la reconstrucción del país, nos avoquemos a sembrar cada uno en lo que le toca a construir una sociedad de la que de verdad podamos estar orgullosos.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Happy


Les puedo contar que los días en Santiago fueron maravillosos y ni hablar de la arrancada al campo antes de ir a la capital. Lo pasé muy bien en ambas partes. En el campo disfrutamos de la naturaleza y el buen tiempo. En Santiago logré en tiempo record a hacer todo lo que tenía pendiente, partiendo por lo principal: los controles de mi Picolina. Salió todo dentro de los rangos normales y tuve una larga conversación con su padrino médico, quién es un encanto de hombre y me dejó muy tranquila respecto a unas películas que me estaban acosando la siquis. Disfrutamos con los amigos y en especial con mi mamá. ¡No hay nada más hermoso que ver cómo se adoran; lo bien que lo pasan cuando están juntas! Su G. es todo el universo, el infinito y más allá. También yo aproveché de compartir con ella: fuimos a vitrinear y al cine. Vimos una película que prometía ser romántica y terminó siendo todo lo contrario. ¡Un mazazo! Me acompañó a todo lo que tenía que ver con médicos y entre paseo y paseo y nuestros almuerzos en la cocina conversamos mucho. La reunión con mis primos fue excelente y la que tuve con mis amigas de lujo. Picolina disfrutó de andar en auto y cantar las canciones que le gustan. Jugamos en la plaza como nunca antes. Ahora se trepa solita por todos lados y da gusto verla gozar de los juegos. El tiempo pasó volando. Fueron esta vez pocos días, pero les sacamos el jugo. Ahora ya nos encontramos en casa. Armamos en familia nuestro árbol de Navidad. Quedó lindo con adornos que Picolina no pueda romper y la casa ya tiene aire a fin de año. Se ha ido familiarizando con el Viejo Pascuero, cuya imagen cuelga de la puerta. Es una niña hermosa. Estamos contentos. ¡Happy. Happy!

lunes, 15 de noviembre de 2010

¡Cómo crecen!


Estoy orgullosa y emocionada por los dos añitos cumplidos de mi Picolina. Me siento así por varias razones. Es que criar y sacar adelante un niño con alergias alimentarias severas no es nada de fácil. Verla a ella feliz y contenta por primera vez en su vida pidiendo una mamadera, apagando las velitas, completamente consiente de que su día es algo especial, abriendo regalitos y recibiendo a los niños que hemos conocido durante este tiempo es algo que me cuesta poner en palabras. Quizás de ahí viene la demora en escribir este post. Picolina se ha transformado en una niña dulce, tierna, inteligente y sabe a la perfección lo que quiere y qué no. Tiene sus pataletas también por supuesto, pero en general no es una niña que haga estragos. Me cansa su constante actividad, pero a que madre no. Además se agrega que como padres también hemos ido madurando. A mí en particular me ha fortalezido el echo de ir a terapia una vez al mes, ser porfiada con el yoga, el que me cuesta cada día más el orgullo de no lograr posiciones que muchos logran desde el primer día, mantener el hobby del birdwatching y salir cada vez que el tiempo lo permite. Me siento feliz por ver el esfuerzo que ha significado vivir lejos de la familia y no aislarnos. De a poco hemos logrado tener una red social para que comparta con niños de su edad y no sea un shock ir al jardín el próximo año. El sábado que viene está invitada a un cumpleaños y la asistencia al suyo fue de un cien por ciento. Tuvo piñata, titeres caseros, un cuento y nadie extrañó las papas fritas. Fueron reemplazadas por chips de fruta seca de platano y manzana que los chicos se comieron felices. Niños que no comen fruta usualmente lo hicieron. Jugo orgánico en vez de bebidas con cafeína, de torta el queque que puede comer. La piñata en vez de dulces tenía lo que generalmente va en las sorpresas como narices de payaso que causaron sensación, autitos, pelotas saltarinas, etc. Los dulces se fueron de sorpresa para que cada niño se los comiera en su casa y Picolina no viera comer a otros lo que ella no puede.
Ahora entramos en otra etapa de forma muy marcada. Se acabaron las siestas, se sienta en su mesita de madera y quiere comer sola. El tuto y el tete solo para dormir. Vamos pensando en aprovechar el verano que dicen que viene bueno, para sacar los pañales... En fin la emoción me embarga y por ahora no puedo escribir mucho más.