
Hay tantos niños que no tienen nada y aún sí creen en el viejito Pascuero. Sus cartas llegan por montones a Correos de Chile. Sé que respecto a eso hay muchos que se han aprovechado de la situación. Conocido es el cuento de la Sra. que se dedicaba a recibir paquetes. No escribo este post para ostentar de humanidad, pero sí creo que es necesario fomentar este tipo de acciones. Sin tenerlo meditado fui al correo a dejar una carta para un concurso y mientras esperaba en la fila quedé largo rato al lado del buzón del Polo Norte. Empecé a leer y varias cartas se notaban escritas por adultos. Aunque sea cierto lo que decían, las descarté por desconfianza. Habían otras llenas de dibujos pidiendo con una inocencia inmaculada bicicletas, skates, patines, Wii, etc. Ojalá alguien con presupuesto pueda cumplir esos sueños. Me daba pena no encontrar una que pudiese estar al alcance nuestro. Por lo que una vez que me atendieron, regresé al buzón a seguir buscando hasta dar con un dibujo lindo, una letra inentendible y llena de faltas de ortografía pidiendo tan sólo una pelota de fútbol y algo rico para Navidad, ya que su papá no tenía trabajo.
Como andaba en bicicleta, después de yoga fui a buscar el domicilio de este chico y me encontré con una pobreza que hace tiempo no veía. Igual en el sector la gente tenía sus coronas de Navidad en la puerta y se veía limpieza. Hablé con la mamá. En efecto el chico tiene 7 años y aún cree en el Viejo Pascuero. Me recordó a mí. Me tuvieron que contar para que no haga el loco en el colegio. Algún un día Marcial también tendrá que llorar, pero no esta Navidad. Con M decidimos ser ayudantes de Santa. No seremos ni más ricos ni más pobres por ayudar a cumplir un deseo. Al contrario. Tenemos la satisfacción que esta Navidad no será vacía. Ojalá no sea tarde para entusiasmarlos. Hoy en las noticias salió que por la crisis en la zona habían demasiadas cartas acumuladas. Hagamos el esfuerzo de hacer a alguien feliz en Noche Buena.

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