María Fernanda Moletto . Con la tecnología de Blogger.

martes, 18 de mayo de 2010

Maneras de ver el Mundo


Hay varias maneras de ver el mundo y hay acciones que delatan sin querer la manera en cómo lo vemos y nos vemos:


Están los que votan y los que no votan

Aquellos que ponen el confort hacia arriba y los que lo prefieren hacia abajo

Los que aprietan el tubo dental en cualquier parte y los que lo hacen metódicamente siempre desde abajo

Los fumadores empedernidos y los que no soportan el humo del cigarro

Los que manejan y los que son eternos peatones

Los que dejan la ropa en cualquier parte a medida que van avanzando por la casa y los que la dejan ordenadamente siempre en el mismo lugar.

Los que esperan con ansias que empiece el mundial y aquellos que no soportan el fútbol

Algunos prefieren la ducha otros los baños de tina

Los guatones parrilleros y los vegetarianos aserrimos

Los amantes de la tecnología y los que no saben ni usar un celular

Hay gente que no puede vivir sin un libro en la mano y hay gente que nunca ha leído algo en su vida

Los que prefieren ir de camping, versus los que no bajan de un hotel cuatro estrellas

Hay personas que conocen el mundo entero y otrasAñadir imagen que no les interesa ni siquiera conocer su ciudad

Unos prefieren el café negro sin azúcar y otros lo toman muy dulce

Los que comen sano y los que no pueden sobrevivir sin un McDonald

Otros guardan Añadir imagensilencio y unos no paran de hablar

Los que prefieren estar solos y los que no saben estar solos

Están los que no toman nada de alcohol y los que chupan todo lo que pueden hasta borrarse

Los que ven teleseries y los que no las ven, porque las consideran una tontera

Hay gente que no puede vivir sin estar informado y hay gente que no sabe ni donde esta parado

Los que viven pensando en las vacaciones y los trabajólicos patológicos

Aquellos que siempre ven el vaso vacío y los que siempre lo ven lleno

Como una vez escribía mi amiga Flo los que lavan la losa al tiro y los que la dejan para después

Los insomnes y los que duermen como saco de papas

Los deportistas y los que no caminan ni media cuadra

En fin la lista es eterna, estas son solamente algunas ideas.









lunes, 10 de mayo de 2010

Agotada


Hace un mes que nos vinimos a Puerto Varas y me parece que fuera ayer que llegué a una casa llena de cajas. Todavía quedan muchos detalles que mejorar para estar mas cómodos.
Estamos buscando comedor, no hemos instalado las cortinas definitivas, siguen puestas las que estaban cuando llegamos que son horribles, buscando una oportunidad para pintar mi pieza de otro color, ya que el que tiene no me agrada y aún quedan un par de cajas con cosas adentro. Sí todo a su tiempo. De a poco he tratado de establecerComprobar ortografía contactos los que espero vayan resultando. Estoy practicando yoga y la nana que contratamos dos veces a la semana es un sol. El sábado mi Picolina está invitada a un cumpleaños y el Día de la Madre lo pasamos en un lugar clásico de Puerto Varas: Las Onces Bellavista. Había animales como gallinas, vacas, llamas y ovejas y tomamos un rico chocolate caliente con kuchen con vista al lago. Nos relajamos y lo pasamos bien. Vamos para adelante, lo sé, pero hoy estoy cansada, agotada de lidiar con las comidas de la Picolina, extraño a mis amigas y a mi familia. Siento nostalgia. Hoy la carga fue muy pesada. M llegando a tardísimo sin poder ayudarme como antes a la hora crítica. Hoy sentí la tarea de cuidar a Picolina como un plomo sobre mis hombros. Es que en sus días negros los míos lo son todavía más. En mi cabeza retumban las melodías de la Rana, el Elefante Trompitas y la Bruja Tapita. Silencio cuando se duerme. Se ve una luz al final del tunel, rogando a los Santos para no tener que levantarme durante la noche.

miércoles, 28 de abril de 2010

No más ruidos molestos

Una de las cosas que más he apreciado con el cambio de casa y de ciudad a un pueblo es la ausencia de ruidos molestos. En el departamento que vivíamos todo el tiempo se sentían portazos en los pasillos, el taconeo incesante de los de arriba, la televisión del gimnasio, las fiestas de los vecinos, etc. En la calle los bocinazos, el ruido de las micros, los taladros de arreglos en las vías, las construcciones cercanas, ruido y más ruido por donde uno circulaba. Cuando hoy vi en las noticias que Santiago es la ciudad con más contaminación acústica en todo Latino América me sonreí de sólo pensar que ahora vivo en un lugar tranquilo: de lejos se escuchan las bandurrias y queltehues, los perros del vecino y el único camión que circula frente a mi casa es el de la basura dos veces a la semana. Picolina duerme siestas más profundas. El silencio que nos rodea se aprecia. Más todavía cuando duerme, porque no tengo que escuchar su música infantil que me agota de tanto que pide las mismas canciones. En la noche se duerme mejor. Cuando camino descanso. Es en definitiva muy agradable vivir en un lugar tranquilo.

domingo, 25 de abril de 2010

Abrir o no abrir el blog

Pensando en hacer público el blog...

sábado, 24 de abril de 2010

En Puerto Varas


Habíamos quedado en que el camión partió con todas nuestras cosas y nosotros con Picolina aún gozábamos de la comodidad y el regaloneo en la casa de mis papás. Viajamos en avión un viernes. Mis papás nos fueron a dejar y mi mamá me ayudó con la chica y las cosas hasta atravesar el portal magnético. De ahí hasta nuestro gate se apiadó un alma caritativa y me llevó un par de cosas. El vuelo fue perfecto, nadie se sentó con nosotros y Picolina saltó en los asientos, subió y bajó la ventanilla mil veces y se tomó todo el jugo que le ofrecieron. El reencuentro fue emocionante. Claro que llegar a una casa que no conoces, llena de cajas, fría y con olor a pintura, en la tarde noche sin nada funcionando ni para calentar la comida de la guagua es un poco chocante. Se me pararon los pelos. De a poco nos empezamos a familiarizar con las cosas. Claro que Picolina acusó demasiado el cambio y dejó de comer. Deambulaba como alma en pena aferrada a su tete y su tuto. Tomará tiempo que lo deje nuevamente para sólo dormir. No había pasado una semana y estabamos pidiendo auxilio. Vino mi mamá y con ella en casa mi hija se sintió mejor. El doc le recomendó un ansiolítico y comenzó a comer otra vez. Nos volvió el alma al cuerpo. Las cosas comenzaron a fluir, de las cajas empezaron a aparecer las cosas imprescindibles y la casa empezó a tomar forma. Conseguimos una señora que nos venga a ayudar dos veces a la semana y los amigos y conocidos de acá pasaron a saludar. Ayer viernes comenzó la vida social con Picolina incluida. Algunos días han sido más amables y pudimos sacarla a pasear a la costanera, ver el lago y los patos. Se le iluminó la carita a mi chiquitina. Bueno de a poco y con paciencia. Hay que aprender muchas cosas. Manejar una casa es muy diferente a vivir en departamento. Partiendo por acordarse de sacar la basura, aprender a manejar la cocina a leña, saber cuánto rinde el balón de gas, cuántos litros necesita la comet, etc. Cambiar de lugar con la familia entera es muy diferente a sólo agarrar una mochila y partir.

miércoles, 7 de abril de 2010

Stuff & Things


Hamlet 4000 fue mi casa por siete años. Antes de casarme empecé de a poco dejando mi cepillo de dientes, luego un poco ropa y así. El departamento que no alcanzó mucho a ser de soltero de M ni siquiera tenía refrigerador. Estaba casi vacío y vacío se quedó ahora que todo lo que había en él se fue en camión a Pto. Varas. El tema es que el camión se fue lleno de cosas y estuve casi cuatro días ordenando, seleccionando, botando y embalando cosas con la ayuda de mi papá. En siete años de ser un departamento vacío pasó a ser un lugar donde ya no entraba nada de nada. Sorprendente como se pueden acumular libros, cachureos, cosas de deporte que uno ya no tiene tiempo para practicar, hobbies, etc. La invasión de cosas comenzó con los regalos de matrimonio que muchos de ellos nunca relucieron arriba, ya que por espacio quedaron siempre confinados en la bodega. Luego con la llegada de Picolina y el aparataje que implica tener niños en casa, aunque sea uno, el departamento terminó de desbordar: menos mal que muchas de sus cosas son prestadas y después de devolverlas no tendremos que seguir arreándolas. En fin... La tarea ahora será reorganizar todo en la casa que arrendamos, la cual a su vez, como es más grande al principio, quizás se vea media pelada con nuestros muebles que en realidad no son tantos. ¡Habrá que ver en qué termina!

viernes, 2 de abril de 2010

Vientos de cambio


Nos vamos a vivir al sur, específicamente a Puerto Varas. Después de ocho años arraigada en la capital pensé que acá nos quedábamos. Incluso nos habíamos proyectado con una casa y hablado de los posibles colegios que nos gustarían para la Picolina. Un llamado sorpresa del Intendente de La Región de los Lagos nos cambió el rumbo. El telefonazo fue un día viernes de madrugada y el lunes mi marido se encontraba arriba del avión, aceptando el trabajo y buscando casa. En menos de diez días nos vimos con el departamento con aviso de arriendo, el camión de mudanza contratado y un marido en camino con el auto cargado con lo indispensable para montar un primer campamento. Despedidas organizadas sobre la marcha. Nadie alcanzó a reaccionar demasiado ni siquiera nosotros mismos. Decir adiós a los detalles y a la gente de la vida diaria como la panadería, el yoga, los niños y mamás de la plaza, etc. me hizo tomar mejor conciencia del echo. Es un cambio tremendo. Estamos contentos. Vivir lejos de quienes uno ama no será fácil, pero esta oportunidad no la podíamos dejar pasar. Espero de verdad que después de tantas cosas difíciles mi matrimonio por fin tenga la oportunidad que soné. Nunca estuvo en mis planes vivir tanto tiempo en la capital. Siento que he estado vegetando en una especia de ensueño como la Bella Durmiente y el telefonazo ha sido el beso que tanto estaba esperando. Colaborar con el gobierno, ver nuevas oportunidades y hacer un poco patria en el sur nos llena de orgullo. Espero que pronto podamos reunirnos los tres. Por acá quedan algunas cosas que dejar cerradas. Tren al sur...