
Hace un mes que nos vinimos a Puerto Varas y me parece que fuera ayer que llegué a una casa llena de cajas. Todavía quedan muchos detalles que mejorar para estar mas cómodos.
Estamos buscando comedor, no hemos instalado las cortinas definitivas, siguen puestas las que estaban cuando llegamos que son horribles, buscando una oportunidad para pintar mi pieza de otro color, ya que el que tiene no me agrada y aún quedan un par de cajas con cosas adentro. Sí todo a su tiempo. De a poco he tratado de establecer
contactos los que espero vayan resultando. Estoy practicando yoga y la nana que contratamos dos veces a la semana es un sol. El sábado mi Picolina está invitada a un cumpleaños y el Día de la Madre lo pasamos en un lugar clásico de Puerto Varas: Las Onces Bellavista. Había animales como gallinas, vacas, llamas y ovejas y tomamos un rico chocolate caliente con kuchen con vista al lago. Nos relajamos y lo pasamos bien. Vamos para adelante, lo sé, pero hoy estoy cansada, agotada de lidiar con las comidas de la Picolina, extraño a mis amigas y a mi familia. Siento nostalgia. Hoy la carga fue muy pesada. M llegando a tardísimo sin poder ayudarme como antes a la hora crítica. Hoy sentí la tarea de cuidar a Picolina como un plomo sobre mis hombros. Es que en sus días negros los míos lo son todavía más. En mi cabeza retumban las melodías de la Rana, el Elefante Trompitas y la Bruja Tapita. Silencio cuando se duerme. Se ve una luz al final del tunel, rogando a los Santos para no tener que levantarme durante la noche.
contactos los que espero vayan resultando. Estoy practicando yoga y la nana que contratamos dos veces a la semana es un sol. El sábado mi Picolina está invitada a un cumpleaños y el Día de la Madre lo pasamos en un lugar clásico de Puerto Varas: Las Onces Bellavista. Había animales como gallinas, vacas, llamas y ovejas y tomamos un rico chocolate caliente con kuchen con vista al lago. Nos relajamos y lo pasamos bien. Vamos para adelante, lo sé, pero hoy estoy cansada, agotada de lidiar con las comidas de la Picolina, extraño a mis amigas y a mi familia. Siento nostalgia. Hoy la carga fue muy pesada. M llegando a tardísimo sin poder ayudarme como antes a la hora crítica. Hoy sentí la tarea de cuidar a Picolina como un plomo sobre mis hombros. Es que en sus días negros los míos lo son todavía más. En mi cabeza retumban las melodías de la Rana, el Elefante Trompitas y la Bruja Tapita. Silencio cuando se duerme. Se ve una luz al final del tunel, rogando a los Santos para no tener que levantarme durante la noche. 
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