
Hamlet 4000 fue mi casa por siete años. Antes de casarme empecé de a poco dejando mi cepillo de dientes, luego un poco ropa y así. El departamento que no alcanzó mucho a ser de soltero de M ni siquiera tenía refrigerador. Estaba casi vacío y vacío se quedó ahora que todo lo que había en él se fue en camión a Pto. Varas. El tema es que el camión se fue lleno de cosas y estuve casi cuatro días ordenando, seleccionando, botando y embalando cosas con la ayuda de mi papá. En siete años de ser un departamento vacío pasó a ser un lugar donde ya no entraba nada de nada. Sorprendente como se pueden acumular libros, cachureos, cosas de deporte que uno ya no tiene tiempo para practicar, hobbies, etc. La invasión de cosas comenzó con los regalos de matrimonio que muchos de ellos nunca relucieron arriba, ya que por espacio quedaron siempre confinados en la bodega. Luego con la llegada de Picolina y el aparataje que implica tener niños en casa, aunque sea uno, el departamento terminó de desbordar: menos mal que muchas de sus cosas son prestadas y después de devolverlas no tendremos que seguir arreándolas. En fin... La tarea ahora será reorganizar todo en la casa que arrendamos, la cual a su vez, como es más grande al principio, quizás se vea media pelada con nuestros muebles que en realidad no son tantos. ¡Habrá que ver en qué termina!

¡Feña! ¿Ya de allegada donde tus padres? Fácil no será, pero lo bueno es que te regalonearán hasta que te vayas y no tendrás que preocuparte de hacer aseo, cocinar, etc. No tanto, al menos.
ResponderEliminar¿Tienes fecha de partida?
Besos
Siete años, qué increíble... ¿tan rápido pasa el tiempo? Es lo que llevamos acá en Vancouver. Nosotros empezamos igual, pasamos de un departamento chiquitito a uno mucho más grande y a estas alturas tenemos una cantidad de cosas que ni te explico; y sí, le tengo susto al día en que nos toque mudarnos.
ResponderEliminarBesos.