María Fernanda Moletto . Con la tecnología de Blogger.

domingo, 27 de diciembre de 2009

Espíritu Navideño


La Noche Buena, después de tanta planificación para irnos al campo y pasar la Navidad con mis abuelos y el esto de la familia, finalmente la pasamos los 3 solitos en el departamento, cual Jesús, María y José, porque la Picolina se pescó un virus justo antes de partir. Fue una noche tranquila. Picolina abrió sus regalitos y jugó casi una hora con sus juguetes nuevos antes de que el sueño la venciera. Nuestra cena estuvo rica y simple. A última hora había tenido que ir a comprar lo indispensable, ya que como nos íbamos el refrigerador estaba vacío. Luego vimos una película navideña y nos fuimos a la cama, tras darle la mamadera nocturna a la beba. El día de Navidad lo pasamos completo donde mi suegra. El desabastecimiento era en serio y almorzamos y tomamos té en su casa. Una tarde familiar compartiendo con sobrinos y cuñados. Ayer que el comercio abría otra vez, nos decidimos a salir a comprar, pensando que si la ciudad estaba casi vacía el supermercado también. Esperamos que pasara el calor y partimos. ¡Gran error! Los pocos santiaguinos que quedaban parecían haberse achoclonado todos en el Jumbo. Choche de carros en los pasillos,colas interminables, Picolina bien inquieta con sueño... Al reunir la mayoría de las cosas M se puso hizo fila con el carro y la niña en una cola que se veía bastante expedita sin ser caja express, ya que teníamos más de 15 unidades. Yo corrí por los pasillos a buscar el par de cosas que faltaban. A mí regreso me encuentro a M caballerosamente discutiendo con dos mujeres frente a un carro que rebalsaba. Descaradamente una de ellas se había formado guardando el puesto a la que venía con el carro. Al ver a la primera parecía que iba con el señor que tenía el suyo casi vacío. Por algo escogimos esa fila. No sirvió ningún argumento. Ni siquiera los llantos de Picolina agotada. Alguien de la cola del lado nos quizo ceder su puesto, pero no era justo por los que esperaban detrás. La defensa de las gordas, que de rabia ya no calzaba ningún otro adjetivo, era que todos hacían lo mismo. M esperó pacientemente, mientras yo llevé a la niña a distraerse en el sector de los juguetes. Gente mala clase hay en todas partes, incluso en Navidad. Ahora con mayor razón seguiremos haciendo la compra del mes por internet.

1 comentario:

  1. Valor.
    Por acá anduvimos con los niños a cuestas para arriba y para abajo, por lo que se me hizo imposible llamar para preguntar por la salud de la pequeña.
    También tuve episodios con gente mala onda, pero quedé tan triste que prefiero olvidarlo.
    Veámosnos.
    Beso y saludos.

    ResponderEliminar