
Adoradas vacaciones, no importan cuan largas sean siempre se hacen cortas. Esta vez nos fuimos diez días combinando mar y Valle del Elqui. El viaje con una niña súper activa era imposible de hacer de una sola vez y paramos cerca de los Vilos en la casa de playa de mis papas a la ida y al regreso. En verdad Pisco es un pueblo para vivir. Lástima que los terrenos sean impagables. Ni siquiera la gente de Pisco puede soñar con una chacrita. Me recordó al San Pedro de mi época en temporada baja. Sol garantizado durante el día, frío por la noche, pero ya no gélido como en pleno invierno. Llegando allá a la enana se le quitó el resfrío. Aire puro, silencio y un cielo azul profundo. Como dice una canción del CD de rondas infantiles que nos acompañó sin cesar "el cielo está tan cerca que parece que estuviéramos en él". Picolina en pilucho durmiendo la siesta con la cuna al aire libre. Padres relajados tendidos en el pasto y proyecto matrimonio resucitando. Las viñas estaban empezando a brotar y el valle dormido despertaba a la primavera. La nieve de las montañas ya se había derretido en gran parte. La cabaña que arrendamos es una maravilla. El dueño resultó ser un santiaguino que en la mitad de la vida hace 10 años decidió cambiar de estilo de vida y con un socio que le puso el capital instalaron este paraíso. Envidiable. Si pudiéramos volver a ese estilo de vida y alcance para que mi nena vaya a la universidad sería óptimo. Si alguien sabe de algo así para nosotros por favor avisar con urgencia. Marido con gran experiencia en montaña y abogado. Yo hablo ingles y alemán que tendría que desenpolvar, experiencia en hotelería y turismo.

¿Te sirve alguien que haga todas las comidas para los huéspedes (no pasajeros, por favor) y cuyo marido también sea montañista y además kayakista (para los rápidos en el río, digo)?
ResponderEliminarMe avisas.
Ay sí Flo sería soñado!!
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