En el budismo se considera el apego como una de las fuentes del sufrimiento. Si nos aferramos a las personas y a las cosas cuando ya no estén vamos a sufrir inevitablemente. Ahora que soy mamá me doy cuenta de lo importante que es aprender a soltar. Cuando estaba embarazada tenía una conexión tan fuerte con la beba que me costaba imaginarme sin ella en mi vientre. La naturaleza es sabia y el último mes en verdad el cuerpo no quiere más guerra, la piel no se estira un mm más, los pies y manos se transforman en empanaditas y uno en total es una pelota de liquido ambulante. El bebé nace y es la primera vez que los dejamos ir. Me dio mucha pena el día que mi leche ya no alcanzaba y Picolina se declaró independiente. Costó que aprendiera a tomar mamadera, pero finalmente lo hizo. Uno ya no era esclava del pecho y la podía dejar con mayor libertad. El tiempo transcurrió demasiado rápido y sin darnos cuenta pasó del gateo a ponerse de pie solita. ¡Falta tan poco para que aprenda a caminar! Y así seguirá la vida. Primero el jardín, luego el colegio, los estudios, etc. Tengo que agradecer a mis padres quienes siempre con disciplina y criterio nos fueron empujando en la vida hacia adelante. Nos soltaron con amor y nos enseñaron a ser independientes. De una niña que lloraba y pataleaba aferrandose a su mamá para no quedarse en el colegio salió una mujer independiente que se lo viajó todo, trabajó en lugares remotos y ella ahora a su vez es mamá. Una mamá que está aprendiendo a soltar y cómo cuesta que no broten un poquito las lagrimas cuando la Picolina se va alojar afuera, pues tenemos esta noche un matrimonio. Seguro que en la fiesta se me olvida y lo vamos a pasar súper bien. Además tengo muy claro que no me quiero convertir en una mamá ancla. ¡Todo lo contrario!sábado, 5 de septiembre de 2009
Aprendiendo a soltar
En el budismo se considera el apego como una de las fuentes del sufrimiento. Si nos aferramos a las personas y a las cosas cuando ya no estén vamos a sufrir inevitablemente. Ahora que soy mamá me doy cuenta de lo importante que es aprender a soltar. Cuando estaba embarazada tenía una conexión tan fuerte con la beba que me costaba imaginarme sin ella en mi vientre. La naturaleza es sabia y el último mes en verdad el cuerpo no quiere más guerra, la piel no se estira un mm más, los pies y manos se transforman en empanaditas y uno en total es una pelota de liquido ambulante. El bebé nace y es la primera vez que los dejamos ir. Me dio mucha pena el día que mi leche ya no alcanzaba y Picolina se declaró independiente. Costó que aprendiera a tomar mamadera, pero finalmente lo hizo. Uno ya no era esclava del pecho y la podía dejar con mayor libertad. El tiempo transcurrió demasiado rápido y sin darnos cuenta pasó del gateo a ponerse de pie solita. ¡Falta tan poco para que aprenda a caminar! Y así seguirá la vida. Primero el jardín, luego el colegio, los estudios, etc. Tengo que agradecer a mis padres quienes siempre con disciplina y criterio nos fueron empujando en la vida hacia adelante. Nos soltaron con amor y nos enseñaron a ser independientes. De una niña que lloraba y pataleaba aferrandose a su mamá para no quedarse en el colegio salió una mujer independiente que se lo viajó todo, trabajó en lugares remotos y ella ahora a su vez es mamá. Una mamá que está aprendiendo a soltar y cómo cuesta que no broten un poquito las lagrimas cuando la Picolina se va alojar afuera, pues tenemos esta noche un matrimonio. Seguro que en la fiesta se me olvida y lo vamos a pasar súper bien. Además tengo muy claro que no me quiero convertir en una mamá ancla. ¡Todo lo contrario!
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El otro día mi mamá tenía unas fuentes de vidrio preciosas; eran 3 y cabía una dentro de otra. LAS CODICIÉ, lo confieso.
ResponderEliminarUn rato después, PAFFF, se cayó la del medio y se quebró.
Ella me las había ofrecido.
Me achaqué un poco, pero después me miré y pensé qué tonta era de apegarme a algo así!!!
¿Cuenta esto como aprendizaje?
(de verdad me pasó, pero no me lo tomé tan en serio, jajaja)