María Fernanda Moletto . Con la tecnología de Blogger.

jueves, 7 de abril de 2011

Un año en Puerto Varas


Hoy brilla el sol y es un lindo día en Puerto Varas. Se ve el volcán y a pesar de que está un poco frío ya no lo siento tanto como al principio. Todos hemos tenido nuestro proceso y nos hemos ido adaptando al lugar que ya consideramos nuestro. De a poco hemos ido conociendo gente y nos hemos echo de un circulo importante de personas en las que nos podemos apoyar y compartir.

La Casa Yoga fue un buen comienzo y la voy a extrañar, porque allí comenzó a florecer la persona que ven ahora con varias actividades y sobre todo contando cuentos. Si no fuera por los schow de talentos que allí se organizaron no sé si hubiese logrado reencontrarme conmigo misma y atreverme a montar este proyecto tan lindo. Ahora ya no hay yoga para adultos en la Casita Yoga, pero hace poco empecé en otro lugar que me gusta aunque no queda tan cómodo y tan cerca como antes. La profesora es buena y me hace bien. He logrado que me contraten para varios eventos de Cuenta Cuenta Cuentos, tuve una entrevista en el diario local y salí al aire en la radio. Eso sólo se puede lograr en un lugar pequeño. Cada uno de nosotros ya tiene un espacio. Hoy estrenamos con una amiga un grupo de lectura, Picolina va al Medio Menor, donde con todo mi orgullo la describen como una niña alegre, cariñosa y un vocabulario muy amplio. M es valorado en su trabajo, claro que me gustaría que tuviese más tiempo libre y se acordase de que lo más importante es sacar aflote un proyecto llamado matrimonio. La nana que tenemos nos quiere harto sobre todo a la chiqui. Hasta le conseguí una plaza particular con un amigo escritor que vive cerca y en su condominio hay juegos. Allí vamos cada vez que el tiempo lo permite, ya que ahora ya no está el clima para ir a la playa. Panoramas no faltan. Inauguraciones en la Galeria el Bosque, cuya dueña nos ha abierto las puertas de par en par, un almuerzo por aquí, una tarde con mamás y niños en el Café Play o en una casa. Miro hacia atrás y la verdad es que adoro mi casa, su ubicación y todo lo que hemos logrado. Estamos bien y contentos. Gran parte se debe a mi recuperación. La depresión es una enfermedad y hay que reconocerla como tal. Igual que un resfrío o algo mayor. Por ende requiere tratamiento y hay que saber reconocer los síntomas para buscar ayuda. Mi doc es un siete y de a poco me ha ido soltando cada vez más. No fue menor todo lo que sucedió antes de llegar acá y la carga sicológica que yo acarreaba. M me ha apoyado en cada cosa loca que se me ocurre y eso me hace feliz, sin contar como les decía que van resultando. Lo único que no ha resultado mucho somos nosotros como pareja. A Picolina la disfruto cada día más y su alimentación si bien sigue siendo un tema, ya es un tema más y no el principal. Agradecida de que el cambio de hora no se produzca tan pronto y aprovecho cada rayo de luz y de sol como una bendición. La rutina que tengo es bien movida y trato de mantener mi hobby de birdwatching. Antes sentía que no había una razón para levantarse con los días grises y fríos del sur. Ahora no pierdo un segundo, que la vida es corta y una sola. El sol está en nuestro interior. Los invito, vamos a calentar el sol.

martes, 8 de marzo de 2011

A la Schule


Increíble pero el día llegó. Como dice mi Opa no hay plazo que no se cumpla. Después de mucha teoría y de verdad por fin tener los útiles listos y el buzo y delantal de la Schule marcados, el lunes 7 de marzo despertamos a Picolina más temprano de lo que está acostumbrada. Se vistió feliz y con cierto nerviosismo, pero muy orgullosos partimos mamá y papá a dejarla al colegio.
Tocó un día lindo, esplendoroso y el sol brillaba sobre Puerto Varas. Al bajarnos del auto fuimos bombardeados por fotógrafos que ni te preguntan si va a querer o no, bien invasivo el sistema, pero bueno...Seguimos avanzando y Picolina se veía muy contenta. Al ver la sala llena de niños se cohibió un poco y al darse cuenta de que se iba a quedar sola el llanto no cesó. Entre tiras y aflojas las Tantes iban hacia los niños que no querían soltar a sus papás uno por uno. Una vez que el niño/a quedaba más tranquilo se iban hacia otro hasta llegar a nosotros. Fuimos los últimos en salir de la sala. Es decir yo, porque M no se pudo quedar hasta el final tenía que ir a trabajar. Luego me quedé en un café cerca del recinto esperando lo peor. Que sonara el teléfono a los cinco minutos y me dijeran ven a buscar a tu hija. No fue así. Pasó una hora, eran ya las diez de la mañana y como el día estaba lindo decidí volver caminando por la costanera. Llegué a la casa hice lo mínimo de lo que me disponía a hacer, pues el celular empezó a sonar con insistencia.
Tenía que ir a buscar a Picolina una hora antes. Es decir en treinta minutos más. Debí haberme quedado en el café. Bajé al centro tomé la micro y llegué corriendo. Ahí estaba mi niña junto a otra pequeña paradas en la puerta con la coordinadora esperando a su mamá. La sonrisa de oreja a oreja y solita me contó que le había dado mucha pena y que quería ir a su casa. ¡Linda!
Almorzó y cayó rendida. Hoy no fue muy distinto, pero M fue solo a dejarla. Yo me despedí en le portón de la casa. Se tuvo que quedar con ella hasta como las nueve. Esta vez no me llamaron y cuando la fui a buscar algunos padres ya habían pasado a retirar a sus hijos un poco antes. Ella lloraba pidiendo a su mamá. Se me partió el alma. Después me di cuenta que lo que más tenía era hambre que otra cosa. Con el almuerzo le volvió el alma al cuerpo y no ha parado de jugar. Así nos vamos ajustando de a poco a todo. Pronto será nuestra primera reunión de apoderados. ¡Ya el sábado tenemos una cicletada familiar en el colegio! Habrá que ir a todo para ver y conocer a los padres y compañeritos de Picolina. Después con el tiempo vamos colando información. Es el comienzo de una etapa completamente nueva en nuestras vidas. ¡Toda una aventura!

martes, 15 de febrero de 2011

La lista de útiles

Picolina entra el 7 de marzo a clases en el Medio Menor del Deutsche Schule Puerto Varas. Faltan sólo un par de semanas y aún tenemos algunos accidentes en lo que a la ida al baño se refiere, pero pongo mi fe y energía en que cuando entre a clases va a terminar de aprender. Con esa convicción M, Picolina y yo partimos a comprar las cosas que nos pedían en la tan temida lista de útiles. Como llovía a torrentes también era una forma de hacer algo. Lo que parecía simple se transformó a los minutos en una confusión tremenda. La cantidad de lápices diferentes que pueden haber es insólito. Encontrar los con punta de triángulo un desafío. Hasta ahora jamás me había dado cuenta que la mayoría de los lápices a colores son hexagonales. ¡Ni hablar de los tipos de papeles diferentes! Con suerte sabía lo que era el papel lustre y que la cartulina es un poco más gruesa. Familias enteras alrededor de la Srta. de promoción para cerciorarse de que lo que estaban comprando es lo que el papel dice. Obviamente que las cantidades también eran obcenas, por lo que si pedían 4 cajas de plasticina, yo sólo echaba dos en el carro. Si de verdad las usan bien y si se necesita más me llegará una comunicación con el pedido. Pitucos también en pedir las mejores marcas. Eso lo dejamos a criterio de lo que encontramos y de los precios sin dejar de poner atención a la toxicidad de los materiales. Pero el sueño de encontrar absolutamente todo en un sólo lugar no pudo ser cumplido. Ahora me queda buscar de librería en librería la famosa tempera con tapa dosificadora de 350 ml. de color blanco y naranjo, un papel crepé color negro, la silicona no sé cuanto y etc. ¡Para agarrarse de las mechas! Por ahí de repente un alma caritativa con más experiencia nos daba algún consejo. ¡Terminamos lona! Agotados y con el bolsillo dañado nos subimos al auto para volver a Puerto Varas huyendo del diablo!

martes, 8 de febrero de 2011

Juntando recuerdos


Las vacaciones y el verano que hemos tenido han sido de lujo. El Año Nuevo como les contaba lo pasamos en muy buena compañía y Picolina supo lo que es compartir una rutina con otros niños que juegan, duermen, comen y saben hacer pipí en el baño. Una novedad fue conocer de cerca los caballos y bañarse en un arrollo. Aprendió muchas cosas y la mamá también. Luego en casa tuvimos diferentes visitas y eso le puso un nuevo ritmo a las cosas. Ver a los puerto varianos con quienes compartimos más a menudo en short, polera y traje de baño es una maravilla. No podíamos parar de reír al ver nuestras pintas playeras, ya que cuando uno va de visita, por lo general, no para de sacarse ropa de tan abrigado que llega. Después, los días que pasamos en el campo de los Opas fueron geniales. Picolina se transformó en la encargada oficial de alimentar las gallinas distinguiendo muy bien el maíz del trigo y de buscar los huevos con su canasto por las tardes. El columpio, el carretón y principalmente tractor fueron las atracciones de la temporada. Se ganó el corazón de todos los que estaban o fueron de visita y la verdad es que nos quedamos con gusto a poco. Es rico estar rodeada de los que más queremos, sobre todo cuando queda en el aire un futuro incierto de un pronto reencuentro. Ahora estamos de regreso en casa, retomando la rutina, disfrutando de los días de sol que se acortan sin misericordia. Como un cuento que me contaron hay que acumular lindos recuerdos para los días de frío y lluvia. Es lo que hemos echo y estamos haciendo. Serán nuestro sostén para cuando la rutina del día a día nos agarre bajo la rueda.

viernes, 14 de enero de 2011

Contando Cuentos



Estoy feliz, porque de a poco mi proyecto de Cuenta Cuentos está tomando forma. Los invito a seguir este blog ( Hacer click en la palabra blog ) para que se vayan enterando de las actividades que vienen por delante. Acabo de estrenar un cuento En el Festival de la Rosa de Puerto Varas, se avecina un Cuenta Cuentos para niños y adultos en una nueva librería y así...De a poco, lento por las piedras! Emocionante ver mi nombre colgando en un pendón en la calle principal de la ciudad. Con humildad doy gracias al Universo por este regalo de poder expresarme y encontrar espacios donde hacerlo.



miércoles, 29 de diciembre de 2010

Pensando en el 2011


Este año ha tenido de todo. Empezó con un Año Nuevo con Picolina media enferma no pudimos ir a ningún lado. Nos acostamos temprano. Después tuvimos lindos días en la playa. El campo se suponía que sería lo mismo. Con la ilusión de estar embarazada tuve que volver y terminé en la clínica operada de emergencia por un embarazo tubario. Luego el terremoto ( Ni mencionar el tema). De pronto una madrugada sonó el teléfono y acá estamos viviendo felices en Puerto Varas. No ha sido fácil, pero si miro hacia atrás me lleno de orgullo de decir que salimos adelante.

Picolina comiendo mejor un poquito de cosas nuevas. Estabilizada de sus alergias. Marido trabajando mucho, pero contento. Y yo mirando hacia un futuro que por largo tiempo se había nublado de mi vista. Además creció la familia. Tengo una sobrina de meses de edad. Sentimos la perdida de nuestra querida mascota que nos acompañó un breve pero lindo tiempo. Mañana partimos al campo de unos amigos a recibir el 2011 como nos merecemos. ¡En familia, con amigos y felices! Mucho amor, confianza, luz , energía positiva y paz para el AÑO NUEVO. ¡Tengo fe que será más que un buen año!

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Viejito Pascuero


Hay tantos niños que no tienen nada y aún sí creen en el viejito Pascuero. Sus cartas llegan por montones a Correos de Chile. Sé que respecto a eso hay muchos que se han aprovechado de la situación. Conocido es el cuento de la Sra. que se dedicaba a recibir paquetes. No escribo este post para ostentar de humanidad, pero sí creo que es necesario fomentar este tipo de acciones. Sin tenerlo meditado fui al correo a dejar una carta para un concurso y mientras esperaba en la fila quedé largo rato al lado del buzón del Polo Norte. Empecé a leer y varias cartas se notaban escritas por adultos. Aunque sea cierto lo que decían, las descarté por desconfianza. Habían otras llenas de dibujos pidiendo con una inocencia inmaculada bicicletas, skates, patines, Wii, etc. Ojalá alguien con presupuesto pueda cumplir esos sueños. Me daba pena no encontrar una que pudiese estar al alcance nuestro. Por lo que una vez que me atendieron, regresé al buzón a seguir buscando hasta dar con un dibujo lindo, una letra inentendible y llena de faltas de ortografía pidiendo tan sólo una pelota de fútbol y algo rico para Navidad, ya que su papá no tenía trabajo.
Como andaba en bicicleta, después de yoga fui a buscar el domicilio de este chico y me encontré con una pobreza que hace tiempo no veía. Igual en el sector la gente tenía sus coronas de Navidad en la puerta y se veía limpieza. Hablé con la mamá. En efecto el chico tiene 7 años y aún cree en el Viejo Pascuero. Me recordó a mí. Me tuvieron que contar para que no haga el loco en el colegio. Algún un día Marcial también tendrá que llorar, pero no esta Navidad. Con M decidimos ser ayudantes de Santa. No seremos ni más ricos ni más pobres por ayudar a cumplir un deseo. Al contrario. Tenemos la satisfacción que esta Navidad no será vacía. Ojalá no sea tarde para entusiasmarlos. Hoy en las noticias salió que por la crisis en la zona habían demasiadas cartas acumuladas. Hagamos el esfuerzo de hacer a alguien feliz en Noche Buena.