María Fernanda Moletto . Con la tecnología de Blogger.

lunes, 18 de enero de 2016

Independencia




Pajarito este verano haz crecido tanto. Haz demostrado lo grande que estás. Hoy diste por primera vez en bicicleta la vuelta  a la manzana con tu vecina Manuela y tu gran amigo Sebastián. Te fuiste como si fueras a recorrer el mundo que sin duda algún día lo vas hacer. Chiquitita este verano estás tan grande, que el otro día hiciste tu bolso solita para ir a la playa con tu traje de baño, bloqueador solar e incluso te llevaste una colasión. Me emocionas princesa de mi corazón. 



jueves, 5 de noviembre de 2015

Malabarismo


El malabarismo de la vida diaria 




Hoy la verdad es que voy a seguir el consejo de alguien que en verdad quiero muchísimo y voy a escribir todo lo que uno en general alcanza a realizar en un día para despejar cualquier duda que quede en la fantasía de mi Picolina, que ya tiene 6 años y se va todos los días a las 07:30 de la mañana al colegio, pensando, que por que la mamá se queda en pijamas despidiéndola en la puerta, ella durante el día no hace nada...así osó a comentarlo ayer y fue lo que me terminó de impulsar a escribir este posteo.

Soy una mujer de 40 años que se separó hace no mucho y madre de una niña de 6 años, adorable, inteligente y  con alergia alimentaria múltiple y severa. En el área laboral me dedico a traducir y a contar cuentos  ( fomento lector ). En ambos campos soy independiente, por lo que si no me muevo todo el tiempo o no genero nuevas ideas y proyectos no gano un peso. Por algunas circunstancias puntuales la verdad es que ahora último he vuelto a tomar las riendas de mi vida en lo que se refiere a la parte terrenal de cualquier cristiano, lo que implica hacerse cargo de las tareas domésticas, las que hace poco tiempo no se encontraban del todo en mis manos, pero ahora lo están por completo, pues la Señora Elvira, hace varios meses que ya no  viene a mi casa. Como mujer separada y jefa de hogar llevo también la economía de la casa, aunque si bien recibo todavía ayuda económica del padre de mi hija, mi trabajo no deja de ser mi sustento. La ayuda de la señora Elvira no era menor, aunque venía dos veces por semana y el hecho de quedarse sola implica también que no hay turno ni para hacer las camas, lavar la losa, poner la mesa, etc. Entre organizar la casa, mi vida, mi trabajo independiente y la vida de Picolina, las horas de un día común y corriente se hacen pocas. Sencillamente se agotan y sin quererlo se termina por quitarle horas al descanso y al sueño para tener vida propia, soñar otra vez con el amor y también dedicar el tiempo y la energía necesarios para ejecutar los proyectos de vida y laborales que a uno lo mueven y motivan en la vida. Además se suma que Picolina, para quienes han leído mi historia, aún no se recupera del todo de sus alergias alimentarias, tema que no es menor, porque de alguna manera a uno lo mantiene mucho más ligado a la crianza de lo que se quisiera. Es de rigor recordar también todas sus gotas y vitaminas anexas todos los días y en el orden correcto.  Entre medio de todo también una de las cosas que me sostiene es poder salir andar en bicicleta, lo cual hago antes o durante el aparente caos en que vivo. Así hay días que se encuentran totalmente sobrecargados y otros en los que se puede salir a disfrutar de un buen café con las amigas y las bondades de Puerto Varas cuando el tiempo lo permite. Entonces por ejemplo esta semana ha tenido sencillamente de todo:  Limpieza profunda, planchar, cocinería para varios días siguiendo los cuidados que mi hija necesita, cambio de sábanas, pago de cuentas, organización del cumpleaños de Picolina que se acerca a pasos agigantados, viaje a Puerto Montt al Mall a ver regalos, entrenar algo de bicicleta, entrevista con la psicóloga, acto en el colegio, café con las amigas a lo que se suma todo el tiempo que se va revisando los whatsapp y el correo electrónico, preocuparse del perro, ir al acto del colegio y a la reunión de delegados de curso, hacer tareas, estudiar la prueba del libro y el dictado, ponerse al día con la familia, compra en el supermercado, volver a ir para comprar aquello que uno olvidó, llevar a Picolina a la nutricionista, recibir a las amiguitas de Picolina, tratar de ver noticias para no vivir en el limbo y poder escoger con propiedad el papel higénico. La lista continúa con realizar alguna que otra traducción  y ver posibles reuniones que a futuro generen nuevos proyectos.  Mañana cierro con un viaje a Calbuco a contar cuentos... ¿Alguna duda? Pregunto por si las moscas, porque no ha faltado el desubicado que me ha preguntado que como me separé, si he pensado en volver a trabajar. Plop.

martes, 3 de noviembre de 2015

OMA



OMA 






Tengo 40 años y tengo la bendición de aún tener una Oma. Es a ella a quién agradezco mi oficio, ya que cuando eramos niños alimentó en nosotros la imaginación y el amor por los cuentos. Esta mujer que hoy en día tiene 91 años y lidia con su cuerpo día a día es la semilla que llegó a mi corazón en los años más tiernos. Durante las vacaciones, especialmente en verano,  íbamos todos los años donde los abuelos al campo. Durante el día teníamos un montón de actividades al aire libre junto a nuestros primos o los hijos de los trabajadores con quienes solíamos compartir juegos y aventuras todo el tiempo. Las tardes las pasábamos nadando en el tranque, caminando en familia y en la noche después de comer, antes de apagar la luz, ella subía a contarnos un cuento. Un momento tan esperado que nos transportaba a un mundo  de duendes, gigantes, princesas y sapos. Es ese calor que llevo en el corazón el que les regalo a ustedes cuando les cuento un cuento y tal como ella, en verdad les digo,  lo hago con mucho amor . Es el motor que me impulsa a seguir viviendo para quizás como ella un día también llegar a los 91 años. ¡Te quiero mucho Oma!

jueves, 17 de septiembre de 2015

Nostalgia


Nostalgia 







Hay fechas que son sensibles  y acá en el sur el 18 no es lo mismo. Extraño un asado familiar, un clima más cálido, una empanada de Ránquil o un buen aperitivo con los Moletto. Son fechas cómo esta las que a veces me hacen cuestionar el seguir viviendo acá, me invade la nostalgia y no lo puedo evitar a pesar de toda la belleza y la calidad de vida que acá nos rodean. 

lunes, 31 de agosto de 2015

No te enamores de una mujer que lee....




Son sencillas palabras que nos identifican, no sólo a mí, sino que también a esas grandes mujeres que tengo de regalo en la vida.....



Rivera-Garrido, Martha (2014). Fragmento de Los Amantes de Inbox de Papel.


No te enamores de una mujer que lee, de una mujer que siente demasiado, de una mujer que escribe… No te enamores de una mujer culta, maga, delirante, loca. No te enamores de una mujer que piensa, que sabe lo que sabe y además sabe volar; una mujer segura de sí misma. No te enamores de una mujer que se ríe o llora haciendo el amor, que sabe convertir en espíritu su carne; y mucho menos de una que ame la poesía (esas son las más peligrosas), o que se quede media hora contemplando una pintura y no sepa vivir sin la música. No te enamores de una mujer a la que le interese la política y que sea rebelde y vertigue un inmenso horror por las injusticias. Una a la que le gusten los juegos de fútbol y de pelota y no le guste para nada ver televisión. Ni de una mujer que es bella sin importar las características de su cara y de su cuerpo. No te enamores de una mujer intensa, lúdica y lúcida e irreverente. No quieras enamorarte de una mujer así. Porque cuando te enamoras de una mujer como esa, se quede ella contigo o no, te ame ella o no, de ella, de una mujer así, JAMÁS se regresa.

martes, 25 de agosto de 2015

Instrospección





Muchos se preguntan dónde estoy y que estoy haciendo, porque la verdad es que por ahora mi vida social  ha practicamente  desaparecido. Bueno les cuento que me encuentro haciendo una reingenería personal profunda. La más profunda y en serio que he echo en mucho tiempo. Eso no significa que esté sola, sino que tengo la suerte de contar con buenas amigas y gente que me quiere mucho y que me apoyan de forma constante en este proceso y cuando vienen los momentos de duda o de auto-boicot tienen el suficiente amor por mí para pararme los carros y recordarme los errores cometidos que me han llevado a estar en mi situación actual: separándome por tercera vez del mismo hombre.  No voy a analizar este tema en profundidad, sólo que de verdad siento que por primera vez de a poco estoy conciencia de lo que es la autovalencia. Me cuesta muchísimo, pues en autoterapia por fin encontré lo que realmente necesito y  he sido catalogada como una Mujer que Ama Demasiado , lo cual  significa que uno cumple con una serie de requisitos que no tengan la menor duda, llevan a la destrucción total y  que si bien son una lista interminable de variables se pueden resumir en lo siguiente, aunque no es requisito cumplir con todos los puntos, estos son para mí algunos de  los más importantes:

Uno se enamora de un hombre inaccesible que no puede satisfacer las necesidades emocionales que uno tiene. Uno es incapaz de salir de la relación, aunque ésta cause mucho sufrimiento. Con mucha frecuencia el peso de la relación cae sobre nuestros hombros y las responsabilidades más pesadas también. Con frecuencia uno no puede reconocer lo inteligente, capacitada y emprendedora que uno es por la baja autoestima que la relación en que uno se encuentra inmersa genera. Uno persigue el sueño de convertir a ese hombre en el príncipe azul, el cual gracias a nuestro amor por fin va a cambiar para por fin ser felices. Por alguna razón a aquellos hombres buenos que son potenciales parejas que sí cubrirían todas nuestras necesidades uno los termina rechazando. El miedo a la intimidad real es mucho mayor y uno se siente finalmente cómoda con esa distancia emocional a la cual uno se acostumbra hasta el punto de confundir la angustia, el miedo y el dolor con amor y excitación sexual. En algún momento se puede caer incluso en la promiscuidad buscando el cariño que tanto se necesita. Jamas se pone atención a las propias necesidades, pues uno prefiere distraerse atendiendo las necesidades de los demás. Lo peor de todo es que se dejan atrás los sueños y uno llega incluso a aceptar malos tratos. El balancín constante de emociones llevan al borde de la locura y una codependencia total. Finalmente la adicción a las relaciones, puede ir de la mano con la adicción a otras sustancias, las más comunes alcohol, café, azúcar, cigarro, etc. En mi caso es el café y el azúcar en este momento. Alguna vez en los veinte y tantos fue el alcohol  y de vez en cuando, cuando la ansiedad es mucha me he puesto a fumar. El año pasado opté por hacerme adicta al deporte: La bicicleta, lo cual no es mala idea retomar.  

Por lo menos ya soy consciente de esa lista que ha convertido mi  vida amorosa en una pesadilla. Como les decía me separé otra vez hace muy poco. No es que mi ex-marido sea una persona terrible, pero juntos no funcionamos y la relación provocó en mí un daño que recién estoy dimensionando. El miedo que causa cuando todo está perfecto y funciona aún me hace salir corriendo con zapatillas de clavo. Soy incapaz de distinguir si siento amor o es la simple necesidad de estar con alguien para no enfrentar mi propia soledad. El miedo a dejar de depender y la incertidumbre de no saber cómo va a continuar mi vida, por ahora, aunque separada estoy, me ha echo permanecer   en una zona cómoda, de la que hasta ahora no había necesitado salir. Es una zona de la cual me atrevería decir, no he tenido el valor de cruzar el límite todavía y no me había dado cuenta hasta ahora. Puede sonar ridículo, pero no tengo idea del costo real de mi vida, por ejemplo. Aún dependo entre comillas de la buena voluntad de mi ex, a quien no sé por qué le tengo tanto miedo. Tomando conciencia de todo esto he decidido ser feliz de una vez por todas. He decidido a partir de hoy enfrentar mis fantasmas uno por uno con el fin de dejar de temerles y poder salir al encuentro de todas las cosas maravillosas que me están esperando allá afuera. Es tan solo una cosa de tiempo...En esta oportunidad, ya sabiendo de qué se trata uno puede recurrir a pedir la ayuda correcta. Por ahora lo más cercano es al otro lado de la Cordillera de los Andes, pero no importa. Podría cruzar un océano con tal de recuperar la gran mujer que sé que habita en mi interior. 

domingo, 19 de julio de 2015

El Fogón de las Historias



Esta historia está basada en una imagen que tuve de alguna vida anterior y se las comparto en las siguientes palabras: 

Hace mucho tiempo atrás, cuando las palabras aún no se habían escrito, vivía una vieja sabia que se dedicaba a enseñar a su pueblo a través de las historias que sus ancestros alguna vez también a ella le había relatado. Así vivía ella junto al fuego, que siempre se mantenía encendido, dentro de su ruca. Cierto día, el viento del fin del mundo  sopló más fuerte que de costumbre. La tierra se levantó llevando consigo todo lo que encontró a su paso. Las historias de la anciana se esparcieron hasta los rincones más escondidos y lejanos. El viento finalmente  se detuvo después de 40 días y 40 noches y por su causa el paisaje ya no era el mismo. El pueblo ya no tenía hogar y todos, uno a uno, debieron emigrar en búsqueda de nuevos horizontes. Entonces la anciana se quedó sola, pues su cuerpo ya no le permitía  realizar largas caminatas. Estaba triste y se sentía angustiada, porque sabía que quienes se habían ido ya no estarían completos. Olvidarían de dónde venían y eso los haría vagar sin rumbo. Allí permanecío sentada cuando de pronto entre los escombros se asomó una niña de ojos luminosos. La pequeña  se acercó timidamente a la anciana y ambas sonrieron. Sabían que se tenían la una  a la otra. Así la niña buscó pequeñas ramas para encender el fuego otra vez y todos los días salía a buscar algún ingrediente que la anciana pudiera cocinar. Al crecer, la joven ya podía llegar cada vez más lejos, pues corría más rápido, lo que le permitía conocer lugares más lejanos. Así como recolectaba alimento, fue recogiendo una a una las historias que se habían perdido. La anciana aprendió a cocinar los nuevos ingredientes que la joven traía y con ella fueron de a poco llegando también aquellos que se interesaban por escuchar las historias que la anciana solía narrar. Resulta que la joven en cada lugar preguntaba por el mejor  ingrediente para acompañar el  relato de la abuela. Atraídos por la curiosidad la gente comenzó a acompañarla hasta el fogón de la anciana y permanecían largo tiempo sentados escuchándola. La voz se corrió y  fue así como el fuego se mantuvo encendido y a su alrededor se reunieron aquellos que se habían perdido.