A veces la esperanza de que las cosas van a resultar nos juega encotra y nos destruye como las olas se desintegran contra las rocas. Sí, porque la esperanza de tener una familia unida finalmente sólo se convirtió en mi peor pesadilla y después de haber gozado de plena libertad en algún minuto desvié el camino. Mis miedos y mis demonios con esa vocecilla constante de inseguridad me llevaron directamente a la trampa. Como un animalito salvaje que ha estado demasiado tiempo en cautiverio volví a la jaula sin que nadie me lo pidiera. ¿Creer en promesas de cambiar, pensar en recibir más apoyo, mayor comodidad, amor confundido con vulnerabilidad o sólo pensé en el bienestar de Picolina? Quizás un poco de todo. Lo cierto es que terminé nuevamente deprimida y con una neumonía del demonio. Retomar el matrimonio ha sido una carga y un peso enorme que coarta mi creatividad y mi forma de ser. Como dice el dicho la tercera es la vencida y aquí vamos otra vez. Retomar la bicicleta me ha echo bien, porque me permitió pasar a solas el tiempo necesario para poder de una vez por todas la decisión. Tras un mes de entrenamiento para dar la vuelta al Lago Llanquihue y tres días de pedalear sin parar me atreví a decirle por fin que me quiero separar. Ahora habrá que ver el cómo, cuándo y dónde. Mientras tanto paciencia, fuerza y valor. Aprender de los errores y no dar marcha atrás. Agradecida de las personas que han entrado ultimamente en mi vida y que me apoyan en un cien por ciento en estos planes. Se cierra el 2014 y se cierran ciclos. Se cierra mi matrimonio y Picolina pasa a primero básico. Como dice la canción de Mecano:
Hacemos el balance de lo bueno y malo
cinco minutos antes de la cuenta atrás.
Y aunque para las uvas hay algunos nuevos
a los que ya no están le echaremos de menos
y a ver si espabilamos los que estamos vivos
y en el año que viene nos reímos.
1, 2, 3 y 4 y empieza otra vez...
cinco minutos antes de la cuenta atrás.
Y aunque para las uvas hay algunos nuevos
a los que ya no están le echaremos de menos
y a ver si espabilamos los que estamos vivos
y en el año que viene nos reímos.
1, 2, 3 y 4 y empieza otra vez...


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